Deportes

Vóley: en el Normal 3 hay «futuro nacional» por un largo rato

El Normalito cumplió 40 años de vida. Tras tres días de competencia Sonder se llevó las Copas Challenger, en ambas ramas

Dicen que en el patio del Normal 3 hay días en el año en que las pelotas de vóley conocen el camino antes que los jugadores. Que salen disparadas de una mano, atraviesan el aire como si fueran un pájaro y encuentran exactamente el lugar donde deben anidar. Eso ocurrió este primer fin de semana de septiembre, cuando más de mil deportistas de entre 11 y 14 años llegaron a la ciudad para celebrar los cuarenta años del Torneo de Voleibol “Futuro Nacional”, organizado por la Asociación Civil Vóley Normal 3.

Participaron 44 delegaciones llegadas de distintos puntos de Santa Fe y de otras provincias, compitiendo en las categorías sub 14 federada y sub 12 no federada, en ambas ramas. Tras tres días de competencia, Sonder se consagró campeón tanto en la rama femenina como en la masculina y se llevaron las Copas Challenger “Honorable Consejo Municipal”, insignia distintiva de la competencia donada por dicho organismo en 1987.

El festejo fue a lo grande. Por primera vez, Normal 3 contó con dos canchas techadas nuevas en su flamante subsede, que se sumaron a la cancha principal y al patio de la escuela, ampliando así la capacidad histórica de tres canchas al aire libre con las que contaba la institución.

Acto de apertura

El viernes 4 de septiembre, a las nueve de la mañana, comenzó todo. En el acto de apertura había autoridades locales, provinciales y nacionales. También estaba Capi, la mascota oficial de los próximos Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, que llegó para sumarse a la fiesta.

Durante todo el fin de semana las pelotas fueron y vinieron, una y otra vez, y mientras los silbatos cortaban el aire las familias fueron llenando las tribunas. Las canchas, poco a poco, comenzaron a parecerse a un enorme corazón que latía al mismo tiempo en lugares distintos. Es que durante esos tres días se jugaron más de trescientos partidos en nueve sedes: Normal 3, el nuevo estadio de la escuela y los clubes Atalaya, Sonder, Escuela Ameghino, Sportmen Unidos, El Tala, Temperley y Rosario Central.

Así la nueva sede recibió sus primeros dos partidos oficiales: En la cancha 1 se enfrentaron Normal 3 y River y en la cancha 2, lo hicieron Normal 3 y GER.

También por la tarde

El domingo, a las siete de la tarde, la histórica cancha de la Escuela se llenó para la final femenina. El Tala había llegado hasta allí después de ganar su zona, donde había superado a San Miguel de Nogoyá, Gimnasia y Esgrima de Rosario, Talleres Porvenir, Sonder B y Estudiantil. Después había atravesado la ronda de oro junto a Echagüe, River y Newell’s. En semifinales había vencido a GER.

Del otro lado esperaba Sonder, que había terminado primero en su zona después de imponerse ante Normal 3 C, El Tala, River y Tiro Suizo. En la ronda de oro había compartido cuadrangular con Náutico Sportivo Avellaneda, Regatas Rosario y Cevils. Después derrotó 2-0 a Argentino de Pergamino y como frutilla del postre se quedó con la final.

A las ocho del mismo domingo comenzó la final masculina. River había llegado después de quedar primero en su triangular de oro, escoltado por Rowing de Paraná y Normal 3. Sonder había hecho lo propio en la otra llave, dejando detrás a Citta y Náutico San Pedro. Citta ya había conseguido el tercer puesto después de vencer a Rowing de Paraná dejando el partido decisivo en manos de River y Sonder.

Festejo del tricolor

El tricolor volvió a ganar. Campeón femenino. Campeón masculino. Dos Copas Challenger. Y la noche se llenó de aplausos.

Mientras tanto, en otro rincón de aquel enorme torneo, también se escribían historias. En la categoría sub 12 masculina, Estudiantes de La Plata se coronó campeón después de una emocionante final ante Club San Telmo Vóley de Pergamino.

En la rama femenina, Unión de Sunchales consiguió el título al vencer 2-0 a Club Atlético Funes. Eran chicos y chicas de entre 11 y 14 años. Algunos habían llegado buscando una medalla. Otros, simplemente, querían jugar, pero todos se llevaron algo más difícil de guardar en una mochila: el recuerdo de haber formado parte de una historia compartida.

Porque cuarenta años después de su nacimiento, el “Futuro Nacional” había demostrado que nunca había sido solamente un torneo. Había sido una casa, una reunión de familias, un puente entre clubes. Un lugar donde estudiantes y deportistas aprendían a ganar y a perder, a esperar, a compartir y a volver a intentarlo.

Noticias Relacionadas

La reacción de los hinchas de Rosario Central durante el homenaje a Messi en el clásico ante Newell’s: el gesto de Di María

Editor

Antonelli y una remontada histórica en el GP de Italia de Fórmula 1; Colapinto quedó noveno y sumó dos puntos

Editor

El clásico de Central: sabor amargo por un empate que debió ser victoria

Editor
Secret Link