Es el segundo giro pactado para el año. Con esto estarán cubiertos los vencimientos de deuda hasta después de las elecciones presidenciales.
El dinero del desembolso de los u$s5.400 millones se efectivizará una vez que se concrete la próxima reunión del board del organismo, evento programado originalmente para el 14, pero que se prorrogó con fecha límite para la semana próxima. En el encuentro del directorio se hablará del caso argentino (como del resto de los préstamos vigentes); y, sin objeciones de conciencia mayores, se liberará el dinero comprometido. El FMI ya había liberado el primer desembolso del año en abril pasado, autorizando el giro de unos u$s10.800 millones. Cuando se confirme el desembolso pactado para fin de junio comienzo de julio, el FMI habrá enviado ya al país desde junio del año pasado, unos u$s44.600 millones. Restarían para completar el acuerdo unos u$s12.700 millones que, si se aprueban las futuras revisiones, ingresarían antes de fin de año, completando los u$s57.300 millones del total del stand by firmado con el organismo en 2018. El desagregado incluye unos u$s15.000 millones en junio de 2018, u$s5.031 millones en octubre y u$s7.619 en diciembre de ese año. En lo que va de 2019 fueron girados u$s10.870 millones en abril. En teoría, aun utilizando los u$s6.000 millones pactados con el FMI para contener el dólar, al Gobierno le sobraría el dinero para cerrar sus obligaciones financieras hasta el primer semestre del próximo año. Será tarea de la futura gestión renegociar, o no, el acuerdo firmado en junio pasado (ampliado y modificado en septiembre de 2018), para eventualmente conseguir otros u$s10.000 millones y cerrar todo 2020.
El Gobierno se había traído de Fukuoka la continuidad del pacto de honor entre el Gobierno argentino y el FMI de utilizar hasta u$s6.000 millones bajo los parámetros acordados. Esto es, no liquidar más de u$s250 millones diarios y que no se perfore el techo pétreo de 51,45 pesos. En este punto, los argumentos de Sandleris son sólidos. Hasta el viernes pasado, el dólar se mantuvo más que estable (aun en un clima de inflación de 3% promedio entre abril y mayo), sin que se produzcan corridas ni que se amenace la estabilidad cambiaria general. Y, lo más importante, sin que se utilice un solo dólar de los u$s250 millones diarios. “Ya ganamos un mes y tres semanas”, hablaban, enfervorizados, algunos de los funcionarios en la rueda diplomática en Japón. Ese mismo día, nuevamente en público, Lagarde respaldaba al Gobierno al destacar los “esfuerzos continuos” que han conducido “a importantes avances” en la economía del país.
