El umbral de la pobreza hoy en la región Rosario duplica, por lo menos, al promedio de ingresos de una persona. La conclusión se desprende a partir del último estudio de la Usina de Datos, de la Universidad Nacional de Rosario, que calculó poco menos de $1.200.000 como presupuesto mínimo en el mes de abril para una familia tipo (dos adultos y dos menores) para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no considerarse pobre, en el sentido estadístico de la palabra. Eso, porque la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) relevó en el último tramo de 2024 que el ingreso promedio per cápita de la población económicamente activa (29,8 millones de personas) era de $442.600, según informó en abril el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec).

El relevamiento de bienes y servicios elementales que relevó el organismo estadístico de la UNR midió que el valor de la CBT de abril en $1.193.609. Lo mínimo que necesitó una familia en Rosario para subsistir. Los rubros que más se movieron fueron frutas y verduras a la baja, y encarecimiento de carnes y huevos.

En comparación, sostiene el informe que dicho monto es 0,3% inferior al registrado en marzo. Y atribuye la disminución a rebajas en algunos insumos de relevancia como Raíces y Tubérculos (-21,4%), y Verduras y Hortalizas (-13,9%). En contraste, hubo otros con aumentos que equilibraron la cuenta: Huevos (11,8%), Condimentos (10,1%) y Carnes (9,4%). En general, el estudio observó una tendencia de baja en precios de alimentos frescos, lo cual incidió en el resultado final, como una consecuencia de la retracción del consumo y la caída de ventas que experimentan los supermercados, según confirman  otros informes de la economía local.

Según la Usina de Datos, la variación interanual de la CBT aquí aumentó 14,4%.

El cálculo es aproximado y debe variar según la dimensión de cada familia, el número de integrantes del hogar, si alquila o es propietaria de la vivienda que habita, y la zona donde reside, según el mercado inmobiliario y de servicios.

Además del estimativo de casi 1,2 millón de pesos como presupuesto para una familia de cuatro personas con vivienda propia, hay otros modelos. Por ejemplo, un hogar monoparental encabezado por una mujer joven con dos hijos y sin propiedad de la vivienda requirió $969.550 en abril de 2025 para no ser pobre, lo que implicó una disminución de casi $4.300 con respecto al mes anterior. Por otra parte, un hogar unipersonal compuesto por un varón de 40 años, propietario de la vivienda en la que vive, necesitó de $336.008 para no ser pobre.

La brecha entre el dinero que se gana en un mes y lo que cuesta sostener una familia durante ese período se hace sentir y la manera de cubrirla, o achicarla al menos es vía quema de ahorros o endeudamiento.

La misma Usina de Datos –en base al análisis fino de la EPH– comprobó que desde el año pasado aumenta el porcentaje de hogares que acuden a sus ahorros para completar el presupuesto y afrontar sus gastos corrientes. La tendencia empezó a notarse en el primer trimestre de 2024, cuando esta solución aparecía en el 20,6% de las familias encuestadas. Un año antes, era el 11,2% de las familias las que se resignaban a usar ahorros para llegar a fin de mes. El incremento, de un año para otro, ha sido del 84%.

Un 13,3% de las familias del Gran Rosario apeló a pedir plata prestada a parientes o amigos, y un 10,4% cayó en la decisión de endeudarse con bancos o financieras.

La tarjeta de crédito para llegar a fin de mes se torna un recurso cada vez más expandido, aunque esta forma de financiarse para consumir productos y servicios básicos provoca una encerrona de endeudamiento en espiral.

«Cuando vemos los resúmenes de las tarjetas de las personas que vienen, notamos que las compras en el supermercado comienzan en el día 15; es decir, la gente se queda sin dinero a mitad de mes», reveló Ariadna Ciammarriello, coordinadora de Atención al Público de la Oficina Municipal del Consumidor de Rosario

Según el último informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), el 91% de las familias argentinas mantiene deuda, muchas de ellas tomadas en 2024.

En lo que va de 2025, un 15% de los hogares relevados tomó deuda, mientras que hay un 12% que ya tenía deudas de 2023 a esta parte.

El trabajo del IETSE califica como un «síntoma concluyente de empobrecimiento» el hecho de que el 58% de las deudas contraídas con tarjeta de crédito correspondieron a la compra de alimentos -por ejemplo, en supermercados-, mientras solo el 15% se atribuye a la indumentaria y el 11% al combustible.

De la misma manera, el 34% de las deudas bancarias se explica por la refinanciación de las tarjetas de crédito, mientras un 19% se debe a préstamos personales, un 14% a prendarios y sólo un 6% al pago de créditos hipotecarios.

Al final del mes queda claro que los hogares argentinos toman deuda para pagar sus tarjetas de crédito, y que el 56% de destina entre el 40% y el 60% o más de sus ingresos a ese fin.