El miedo como forma de silencio
La psicóloga Natalia Amatiello advierte sobre el impacto del discurso de las “falsas denuncias” en mujeres, infancias y profesionales. Una actividad en la UNR reunirá distintas miradas para discutir los obstáculos que encuentran la protección y el acceso a la Justicia.

Las dificultades en el diálogo entre la psicología y el sistema judicial, los obstáculos para escuchar a niñas y niños que atravesaron situaciones traumáticas y el efecto que tiene sobre profesionales y familias la avanzada del discurso de las llamadas “falsas denuncias” estarán en el centro de la jornada Infancias vulneradas: una mirada interdisciplinaria, que se realizará este jueves 27 de agosto, a las 18, en la sede de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Maipú 1065. La actividad reunirá a la psicóloga y docente Natalia Amatiello, el exjuez de Cámara Federal Carlos Rozanski y la actriz, escritora y estudiante de Derecho Thelma Fardín.
“Las problemáticas de las infancias que están siendo vulneradas en sus derechos tienen mucho que ver con las dificultades y los obstáculos que se presentan en ese diálogo que tiene que haber entre la psicología y el derecho”, explicó Amatiello. La psicóloga trabaja desde hace más de veinte años con infancias y considera que en el actual contexto se vuelve necesario discutir públicamente qué sucede cuando las herramientas utilizadas para protegerlas son puestas bajo sospecha.
La jornada surgió del intercambio entre AEVAS, asociación que trabaja con infancias, y el Centro de Estudios Feministas Jurídicos y Sociales (CEFEJUS) de la Facultad de Derecho de la UNR. Entre los antecedentes que impulsaron la iniciativa, Amatiello mencionó situaciones ocurridas en Rosario en las que psicólogas fueron denunciadas y sus informes profesionales puestos en tela de juicio. “Los informes son la herramienta primordial que tenemos para comunicarnos con la Justicia. Dijimos: hablemos de esto y no permitamos que nos silencien”, señaló.
El encuentro buscará abordar distintas formas de vulneración de derechos, desde el abuso sexual hasta la violencia vicaria y las consecuencias que dejan los femicidios sobre niñas y niños. “Rosario es una ciudad que hoy tiene que hablar de qué pasa con las infancias atravesadas por el femicidio”, sostuvo Amatiello.
Herramientas necesarias
Para la psicóloga, uno de los problemas centrales es el desconocimiento sobre las herramientas necesarias para escuchar a una niña o un niño que atravesó una situación traumática. “La escucha respetuosa no es sólo escuchar atentamente y poner el oído, sino tener las herramientas para entender cómo dice un niño de acuerdo con la edad, el desarrollo, el atravesamiento de una situación traumática, un duelo y los condicionamientos de los contextos”, explicó.
Allí aparece una de las dificultades del trabajo interdisciplinario. Según Amatiello, la psicología cuenta con herramientas específicas para escuchar la singularidad con la que cada niña o niño atraviesa una experiencia traumática, pero esa perspectiva encuentra obstáculos cuando debe ser trasladada al sistema judicial.
“Con educación, con salud, tenemos prácticas interdisciplinarias más amables. Con el sistema de Justicia, cuando algo de lo que decimos no conviene o no quiere ser escuchado, el ataque es feroz”, afirmó.
Legalizar el silencio
La psicóloga vinculó ese escenario con el avance de iniciativas que buscan instalar en la agenda pública la supuesta proliferación de falsas denuncias, especialmente en casos vinculados con violencia de género y abuso sexual contra las infancias. “Rosario es una especie de laboratorio de esta ley”, sostuvo en referencia a esos proyectos. Y sintetizó su efecto en dos imágenes: “Es una ley para hacer ley el miedo y hacer legal el silencio”.
Amatiello advirtió que la instalación de ese discurso tiene consecuencias aun antes de que una iniciativa de esas características se convierta en ley. “Genera confusión en toda la comunidad porque está basada en un mito, no hay ningún dato real. Al contrario, nos faltan denuncias”, señaló. Pero además, agregó, produce un efecto de amedrentamiento sobre las mujeres que necesitan recurrir al sistema judicial.
“El acceso a la Justicia ya no es posible con naturalidad. Es un sistema que genera toda una ruta de trabajo y requiere acompañamiento para las mujeres que tratan de acceder, porque la Justicia es patriarcal, adultocéntrica y clasista”, sostuvo.
El riesgo, para Amatiello, es que el temor impida incluso iniciar ese recorrido: “Si no me puedo acercar a la Justicia, no se activa el mecanismo de protección integral para las niñas”.
Ese efecto alcanza también a quienes trabajan profesionalmente con las infancias. Después de más de dos décadas de experiencia y del intercambio permanente con colegas, Amatiello observa un cambio concreto en las consultas. “Hoy la pregunta de las colegas es qué consecuencias va a tener la atención de esta niña o este niño en mi profesión”, relató.
La situación tiene su contracara en las dificultades de las familias para conseguir atención. “Semanalmente tengo un pedido de madres desesperadas buscando espacios de tratamiento que no encuentran con el solo hecho de decir que el caso está judicializado por alguna razón”, contó. Para Amatiello, ese temor profesional termina convirtiéndose en una nueva barrera para las infancias: “Es tremendo porque no puede ser tan difícil acceder a la salud, a la salud mental, ni a hablar”.
La jornada
La actividad comenzará a las 18 con la presentación de la investigación “Alienación parental: una nueva forma de violencia de género contra mujeres, niñas y niños en América Latina y el Caribe”, realizada por CLADEM y Equality Now. Estará a cargo de Alejandra Tolosa, coordinadora nacional de CLADEM Argentina.
Para Amatiello, el llamado falso síndrome de alienación parental constituye una pieza central para comprender los ataques que reciben madres y profesionales que intervienen en estas situaciones.
A las 18.30 comenzará el panel integrado por Amatiello, Rozanski y Fardín, con moderación de Analía Aucía, directora del CEFEJUS. La elección de las voces busca poner en práctica la mirada interdisciplinaria que propone la jornada.
Amatiello destacó la experiencia de Rozanski después de décadas de trabajo en el sistema judicial y la trayectoria de Fardín, no sólo por su propia causa judicial sino también por su formación como estudiante avanzada de Derecho.
La universidad pública también ocupa un lugar central en la propuesta. “Hay que hacer mucho hincapié en las próximas generaciones y en la formación que están recibiendo”, afirmó Amatiello, quien es docente de la UNR.
La intención es que estas problemáticas puedan ser transmitidas, discutidas y problematizadas durante la formación profesional, con una perspectiva feminista y un verdadero diálogo entre disciplinas.
La jornada es presencial, abierta y no requiere inscripción previa. Es organizada por CEFEJUS, el Programa Género y Sexualidades de la Facultad de Derecho, CLADEM y AEVAS. Además de poner en común diagnósticos, sus impulsoras esperan que el intercambio permita construir nuevas instancias de trabajo. “La idea es conversar y trabajar con la gente que vaya, y que de ahí surjan ideas para nuevos espacios”, adelantó Amatiello.
Rozanski, por su parte, viene advirtiendo sobre lo que considera un escenario inédito de agresión contra las infancias. “Nunca había habido no sólo un nivel de agresión a las infancias, sino además un goce de hacer ese daño”, afirmó recientemente.
El exmagistrado cuestionó los proyectos legislativos sobre “falsas denuncias”, a los que considera carentes de sustento real, y advirtió sobre la distancia entre un sistema normativo de protección de derechos de niñas y niños adecuado a estándares internacionales y un Estado que, por su desmantelamiento y mal funcionamiento, encuentra crecientes dificultades para hacer efectivos esos derechos.
