El Fondo abandonó la tesis de «multicausalidad» y pide política monetaria y fiscal más estricta para bajar la inflación. Para fines de 2023, Economía espera un IPC mensual del 3,5%. Desconfianza del FMI por la necesidad de corregir precios relativos y mantener competitivo el dólar.
Cómo bajar la inflación
Con la partida de Martín Guzmán del Ministerio de Economía, el FMI abandonó la tesis de que la inflación en Argentina es multicausal. La palabra “multi-pronged”, en referencia a la multicausalidad, tan repetida en reportes anteriores, desapareció, donde inclusive se mencionaba hasta el programa Precios Cuidados. En este caso el Fondo volvió a los lineamientos de 2019 y aseguró que las claves para bajar la inflación serán la política monetaria y fiscal.
Así lo mencionó Georgieva en su mensaje: “La implementación continua del marco de política monetaria es esencial para mantener tasas de interés reales positivas y abordar la persistente alta inflación”. En la misma línea, en las recomendaciones de políticas, el staff agregó que se necesita “aumentar la demanda de activos en pesos y reducir la dependencia del financiamiento del Banco Central”.
Además, el FMI agregó dos recomendaciones: pidió una “política fiscal estricta para moderar la demanda, y anclar las expectativas de inflación” y agregó que “la implementación firme de políticas es necesaria para moderar la demanda interna para respaldar la reducción gradual de la alta inflación”.
Del otro lado, el Ministerio de Economía deja constancia en el documento que las medidas tomadas para bajar la inflación fueron: una implementación “consistente” de política monetaria, con la tasa de interés positiva, que desde fines de julio trepó 2300 puntos, una política fiscal “prudente”, que inclusive bajó la dependencia del financiamiento monetaria “por debajo de la meta original”, que era del 1% del PBI.
El Gobierno aseguró que la presión inflacionaria está comenzando a “moderarse”, aunque sigue alta, debido al impacto que tuvo la suba de los precios internacionales de la energía y los alimentos. Hacia adelante, espera una “baja gradual”, por una combinación de política fiscal más “estricta”, tasas de interés positivas, reconstrucción de las reservas, precios de commodities más bajos y suma otro factor que había quedado fuera del análisis: “Una mejora en la coordinación de precios y salarios”.
Dudas del FMI
El FMI halaga a Massa al asegurar que se tomaron “pasos decisivos” para llevar la tasa de interés a “terreno positivo” por primera vez. Sin embargo, luego de coincidir en el diagnóstico del Gobierno, destacó los riesgos: “Dicho esto, persisten importantes riesgos al alza, reflejando los desafíos inusuales de la alta inercia, y las expectativas desancladas, así como el impacto de las políticas destinadas a corregir los desajustes de precios relativos (por ejemplo, la energía), y apuntalar la competitividad del tipo de cambio”.
Además, agregó la menor demanda de dinero, y sumó la cuestión política: “Pese a las decisivas acciones del equipo económico, los riesgos de implementación de políticas siguen siendo elevados y es probable que aumenten aun más a medida que se acerquen las elecciones presidenciales. Incluso con un endurecimiento de las políticas macroeconómicas, reconstruir credibilidad y reducir la inflación será un desafío, dadas las persistentes dudas sobre las diferencias acerca de la dirección de las políticas económicas dentro de la coalición gobernante”.
