Día histórico en la fábrica
Sobrevivientes del Villazo recorrieron con jueces federales el predio donde funcionó un centro clandestino de detención.

La jornada del miércoles pasado se vivió como «un día histórico» en Villa Constitución, ya que fue la primera vez que algunos de trabajadores que protagonizaron la última gran huelga clasista del siglo XX volvieron a pisar lo que fuera el albergue de solteros de Acindar, que funcionó como centro clandestino de detención. Tuvo que ver con la inspección judicial del tribunal a cargo del juicio por delitos de lesa humanidad ocurridos en Villa Constitución en 1975, en la causa conocida como «El Villazo”. «Por memoria, verdad y justicia, por trascendencia histórica y contexto nacional, el juicio del Villazo adquiere una enorme magnitud y marca un nuevo piso en los futuros juicios de lesa humanidad», expresaron desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Apdh), querellante en la causa, en un acto importante previo a la medida judicial.
En el último tramo del debate que se encamina hacia los alegatos previos a la sentencia, el Tribunal Oral Federal Nº 1 se trasladó a Villa Constitución para inspeccionar el predio de Acindar que funcionó como uno de los primeros centros de detención clandestino. «Ese lugar que la empresa destruiría posteriormente, fue el sitio donde se aplicaron tormentos a obreros metalúrgicos de la lista Marrón y todo aquel que se solidarizaba con la causa», recordó Apdh sobre lugar de emplazamiento pudo ser señalado.
Apdh Rosario, Memoria Verdad y Justicia por el Villazo, Hijos del Villazo, 22 de Abril, UOM Villa Constitución, Aceiteros Rosario, CTA Autónoma Villa Constitución, Amsafé y CTA de los Argentinos realizaron un acto con presencia del pueblo villense, frente al portón del exingreso a la planta, para acompañar a los testigos de esa inspección. Norma Ríos, presidenta honoraria de Apdh Argentina, recordó que la lucha por el “Villazo” ya lleva varias generaciones y destacó como un motivo de emoción haber dado el paso de aquellas consignas de “si no hay justicia, hay escrache” en los años 90.
Por su parte, los abogados querellantes Federico Pagliero y Julia Giordano acentuaron la valentía de los testigos para volver a transitar por el lugar de los hechos y dar cuenta de los tormentos vividos. Según remarcaron en un comunicado, y como graficara Giordano, esto demuestra que un juicio «se sostiene con el cuerpo en cada audiencia”, lo que hace posible continuar condenando genocidas. Además destacaron la importancia que los jueces fueron al lugar.
Desde el equipo jurídico de Apdh señalaron que el lugar recorrido fue «un verdadero símbolo de la represión ya que se transformó durante 1975 en un Centro Clandestino de Detención dentro del predio de la propia planta, empresa que estaba al mando de José Alfredo Martínez de Hoz». Y agregaron: «Lamentablemente, el paso del tiempo tuvo como perjuicio que muchos de los obreros de la lista Marrón, quienes fueron constructores de esa historia y de este juicio, no están presentes y muchos de los responsables tampoco. Aún así la función reparadora del servicio de justicia opera y así se sintió el día de la inspección».
