Desde la asunción de Javier Milei como presidente, su hermana Karina Milei y el consultor Santiago Caputo han consolidado su influencia dentro del Gobierno.
A lo largo de los primeros meses de gestión, ambos han sido protagonistas de una serie de desplazamientos y reestructuraciones que han afectado a funcionarios de diversas áreas.
Uno de los casos más resonantes fue el de Nicolás Posse, ex jefe de Gabinete, quien dejó su cargo en marzo de 2024 tras enfrentamientos con Karina Milei y Santiago Caputo sobre la conducción de ciertas políticas gubernamentales.
Su salida marcó el inicio de una serie de cambios en el Gabinete, fortaleciendo el control del entorno presidencial sobre las decisiones claves.
Otro funcionario desplazado fue Mario Russo, quien encabezaba el Ministerio de Salud hasta septiembre de 2024, cuando fue reemplazado por Mario Lugones. Se especula que la decisión de apartarlo estuvo influenciada por la estrategia de Caputo y Karina Milei para alinear el ministerio con sus planes.
La Cancillería también se vio afectada por esta reconfiguración del poder. La ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino, ha perdido margen de acción frente a la creciente injerencia de Karina Milei y Caputo, quienes han colocado a personas de su confianza en posiciones clave, limitando su autonomía en la diplomacia argentina.
En agosto de 2024, Francisco Sánchez dejó la Secretaría de Culto y fue reemplazado por Nahuel Sotelo, en una decisión atribuida a Karina Milei tras una serie de declaraciones controvertidas del ex funcionario.
Los casos recientes de Ramiro Marra y Eduardo Serenellini refuerzan la dinámica de depuración interna.
Marra, referente libertario en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), fue desplazado de su rol estratégico dentro de La Libertad Avanza tras diferencias con el entorno de Karina Milei.
En tanto, Serenellini, quien se desempeñaba como secretario de Medios, también fue apartado de su cargo en medio de tensiones sobre la comunicación gubernamental.
Con estos movimientos, Karina Milei y Santiago Caputo consolidan su poder dentro del Ejecutivo, estableciendo un esquema de conducción en el que la lealtad y la alineación con la visión presidencial son condiciones innegociables. La purga de funcionarios sigue marcando el rumbo de un gobierno en constante reconfiguración.
