El hijo del ex gobernador socialista sorprendió con un acuerdo con el radical Pullaro y cuestionó a Carolina Losada «no se encuentra capacitada para gobernar con los problemas de inseguridad que tiene la provincia».

Federico es hijo de Miguel Lifschitz, ex gobernador de Santa Fe y dos veces intendente de la ciudad de Rosario, pero recién en 2019, cuando su padre presidió la Cámara de Diputados, aceptó un cargo público como asesor porque «mi viejo me mandó a laburar al sector privado porque me dijo que acá te vas a achanchar». Nadie imaginó que Lifschitz iba a fallecer tempranamente en 2021 durante la pandemia y ahora, su único hijo varón y hermano de tres mujeres, busca revitalizar al Partido Socialista.
Lifschitz recibió a LPO en su departamento de barrio Martin, uno de los más atractivos de la ciudad de Rosario que en su límite ribereño, forma un enorme balcón al río Paraná, a pocos metros del microcentro. Una mesa y pocas sillas son todos los muebles que decoran el comedor del candidato quien, mate de por medio, habló sobre su acuerdo con el radical Maximiliano Pullaro, cuestionó las decisiones de las autoridades socialistas y denunció que en el Concejo Municipal se «negocian voluntades a cambio de dinero».
-Una de las sorpresas del armado de lista fue tu acuerdo con Maximiliano Pullaro en una estrategia diferente al resto del Partido Socialista ¿Cómo se gestó esa alianza?
-Entendimos que Maxi es el mejor candidato que tiene la provincia de Santa Fe, sobre todo, en medio de una crisis de seguridad que nos tiene a mal traer a todos los rosarinos y rosarinas. En el socialismo hubo distintas miradas que no pudieron sintetizarse en una propuesta electoral común. Me pregunto por qué el resto del partido no acompañó a Maxi quien fue hombre de confianza de mi viejo y que estuvo al frente del Ministerio de Seguridad por los cuatro años de su mandato, con políticas que fueron exitosas.
-¿Por qué crees que el resto del socialismo no te acompañó con esa propuesta?
-Habría que preguntarles a ellos. Quizá algunos creían que había que preservar una identidad partidaria, con candidatos propios en cada categoría y yo entendía que había que ampliar la base de sustentación con otros actores con los que hemos trabajado y nos hemos acompañado durante muchos años en el gobierno de la provincia de Santa Fe y que era necesario poner a nuestros mejores hombres y quienes se han preparado, sobre todo en materia de seguridad.
-El socialismo gobernó 30 años la ciudad de Rosario y 12 la provincia de Santa Fe y siempre lo hizo en un marco de alianza con distintos sectores y partidos…
-No niego que dentro del socialismo haya dirigentes muy capacitados, pero estamos en un contexto particular, estamos viviendo mal, con niveles de violencia e inseguridad históricos con escuelas baleadas y cerradas, los chicos fuera de los establecimientos educativos, comercios cerrados, en este contexto, no podemos estar especulando para sacar rédito electoral y tenemos que estar comprometidos con esta realidad.
No hay un solo socialismo, hay distintas miradas. La conducción partidaria fue la avanzó en una propuesta electoral que nosotros no compartimos, con Mónica Fein como candidata que pone en riesgo el destino y futuro de esta provincia porque entiendo que va a haber una polarización entre Carolina Losada y Maximiliano Pullaro. En ese marco, hay un candidato que vive en Santa Fe, se ha preparado, conoce la administración pública y enfrente, una persona que no vive en la provincia, que en algún momento aportó frescura al espacio pero que no se encuentra capacitada para gobernar la provincia con los problemas que tiene con la inseguridad.
-Losada sugirió presuntos vínculos de Pullaro con el narcotráfico…
-Son declaraciones desacertadas, porque hace muy poco tiempo, en la campaña del 2021, reivindicaba el trabajo que había hecho Maxi en el Ministerio de Seguridad. Creo que está siendo asesorada para sacar algún rédito electoral y me parece que se equivoca porque el adversario no está adentro, sino que son las políticas que está llevando adelante Omar Perotti. Las peleas internas nos terminan alejando de la gente, no es un buen mensaje.
-¿Estas acusaciones ponen en peligro ir unidos a las generales gane quien gane las primarias?
-Maxi ha decidido no entrar en chicanas. Tanto él como yo nos centramos en una campaña propositiva, de ideas y propuestas y seguiremos trabajando así en las generales porque tenemos un plan para gobernar.
-No me estas respondiendo si las descalificaciones en las PASO ponen en riesgo la campaña hacia las generales…
-Me parece que Carolina entendió que no era el camino, que hay que bajar un cambio y algunos de sus armadores de campaña han bajado los decibeles y ha intentado poner paños fríos porque tampoco le hizo bien a ella. Maxi no va a salir a responder.
-Además, Losada los acusa de financiar una campaña sucia en su contra…
-No, nuestro objetivo es muy claro y no vamos a desprestigiar a ningún candidato de nuestra interna porque el desafío es grande, recuperar el rumbo de la provincia que no es tarea fácil. Acá hay un proyecto político más allá de las diferencias sectoriales.
-En el armado de Pullaro hay una variedad ideológica muy amplia que va desde tu identidad como socialista a Gabriel Chumpitaz (PRO-Evolución) que está bien a la derecha, pasando por Miguel Tessandori. ¿Cómo se llevan?
-Es real, siempre lo hubo. En el Frente Progresista hubo diferencias muy marcadas entre los distintos sectores que lo integraban. Cuando hay un rumbo claro, que logra aglutinar toda esa diversidad de ideas, es muy necesario porque necesitamos generar nuevas mayorías, nuevos consensos para encontrar una salida a esta gran crisis.
-Sos candidato a concejal de Rosario, ¿Cómo ves la gestión del intendente Pablo Javkin?
-Tengo una mirada muy crítica de la gestión de Pablo porque somos parte del frente que gobierna y por eso no soy parte de su propuesta electoral.
-¿Cuáles son esas diferencias? Porque a su vez, Javkin dice que el socialismo no lo acompañó
-Eso no es así. Habrá que ver con qué socialistas ha intentado articular, pero más allá de eso, no es una valoración mía sino la que hacen los vecinos y vecinas de la ciudad que dentro de muy poco se expresarán en las urnas. El rosarino se siente decepcionado de la gestión de Pablo.
Igualmente, quiero ser justo y reconocer que atravesó dos grandes crisis; la pandemia, donde el sistema de salud municipal que heredó le permitió dar respuesta y por el otro, la crisis de seguridad que lo ha excedido en sus atribuciones y responsabilidades. Pero lo que uno no ve, después de estos cuatro años, cuál es el legado que Pablo Javkin le deja a la ciudad de Rosario y a la gestión se la evalúa por los resultados.
-Iniciaste la campaña con un eslogan fuerte «Basta de boludeces en el Concejo Municipal». ¿A qué te referís?
-Venimos de tener un nene de seis años que fue baleado en la puerta de una escuela, ese colegio cerrado por días, comercios y el centro de salud también cerrados y el Concejo discutiendo temas menores. Un Concejo que no se está ocupando de los problemas, que le está dando la espalda a la gente y no está tratando lo que realmente preocupa que es la inseguridad. Más allá de las atribuciones que tiene el Concejo, se tiene que involucrar y exigir al intendente soluciones y al gobernador un plan de seguridad.
-Otro debate que impulsaste y que hizo mucho ruido fue el del presupuesto del Concejo…
-Tenemos un Concejo de puertas cerradas, que no le rinde cuentas a la ciudadanía de lo que está gastando, que es mucho y se está gastando mal, de manera poco transparente. El Concejo está excedido en un 50% en el presupuesto que por ley está establecido. El año pasado se gastó 900 millones de pesos más y eso equivale a 25 unidades cero kilómetros de colectivos, 50 móviles para el área de Control Municipal, 35 cuadras de pavimento definitivo. Con esa plata, en estos cuatro años, se podrían haber pavimentado cinco barrios y renovar el 25% de la flota de colectivos.
Pero más allá de eso, además se destina muchísimo dinero en subsidios que en cada sesión se autorizan entre 4 y 5 millones. Casualmente, esas partidas aumentan en tiempos electorales y en los últimos años, se duplicaron las partidas para contratación de asesores lo cual significa plata para hacer política en un desmanejo absoluto.
No solo que no se discuten los temas importantes, sino que se negocian voluntades a cambio de dinero, porque los acuerdos políticos para que no se discutan los verdaderos problemas se resuelven con estos subsidios y contratos que en definitiva es guita de todos los rosarinos.
