La Dirección Nacional de Migrantes y Refugiados de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA-A), dependiente de la Secretaría de Derechos Humano, repudia el decreto de Javier Milei que permite la expulsión de extranjeros.

La titular de la Dirección Nacional de Migrantes y Refugiados de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA-A) dependiente de la Secretaría de Derechos Humano, Yolanda Moreno, repudia el Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) 681/2026 de Javier Milei. Además, remarca que Argentina no es racista y asegura que el racismo está en la Casa Rosada.
«Considero que es el decreto del odio de Milei, no es una defensa de la convivencia social, es un dispositivo de censura selectiva y control político sobre extranjeros. Fue construido sobre conceptos jurídicos vacíos y una noción paranoica de odio contra la Argentina«, denunció la abogada y directora Moreno, en diálogo con Tiempo.
Sobre el DNU que expulsa a extranjeros
Cabe destacar que el Derechos de Necesidad de Urgencia de Milei modifica la Ley de Migraciones 25.871 e incorpora nuevas causales de inadmisión, cancelación de residencia y expulsión de extranjeros del territorio argentino.
La abogada Moreno explicó que en el artículo 1 del decreto añade el inciso «m» al artículo 29 de la Ley de Migraciones, que permite negar el ingreso por tres motivos: Haber dirigido mensajes de odio contra el pueblo argentino, haber incitado a la violencia contra argentinos por su nacionalidad y haber realizado o participado en actos de ultraje contra los símbolos establecidos de la patria.
Moreno señaló. «La cláusula tranquilizadora está en la coletilla final, en la que se afirma que en ‘ningún caso’ podrán encuadrarse como odio las expresiones de disenso ideológico o crítica política, académica o ciudadana, consideradas ejercicio legítimo de derechos constitucionales«.
Y completó: «Pero el decreto no establece criterios operativos para distinguir crítica de odio, ni mecanismos de garantía para evitar abusos, ni parámetros probatorios claros. Sólo declara una intención genérica que se contradice con la estructura misma de la norma«.

Construcción del “enemigo extranjero”
La letrada detalló que los considerandos del DNU son un catálogo de alarmismo identitario. En ellos se afirma que “han aumentado considerablemente los mensajes de odio y actos de hostilidad y menosprecio” contra el pueblo argentino, su cultura y su identidad nacional. Pero sin aportar ningún estudio, estadística ni referencia concreta.
Moreno explicó que el decreto habla de la ruptura del “respeto básico” que los extranjeros deben a los nacionales argentinos, transformando su ingreso o permanencia en una “flagrante violación” de la convivencia armónica.
«Con esa fórmula, el gobierno traslada el eje desde conductas concretas de violencia hacia un sentimiento difuso de hostilidad, difícil de medir, fácil de manipular y extremadamente peligroso como criterio jurídico«, advirtió la directora.
Además, Moreno dijo que el decreto es inconstitucional porque apela a una lectura sesgada del Preámbulo de la Constitución Nacional: «Todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino».
Y explicó que lo recupera para recordar la tradición histórica de apertura. Pero en el mismo movimiento, introduce la idea de que el extranjero debe someterse a una especie de examen moral de adhesión simbólica a la nación.

«El gobierno es racista»
Respecto a la ola global en la que acusan injustamente a Argentina de ser un país racista, la abogada sostuvo: «Argentina no es un país racista«. Y agregó: «Racista es el gobierno que hoy insulta a su propio pueblo, racista es el presidente que se arrodilla ante los poderosos y se declara fan de los fascistas«.
Moreno completó: «También defiende saludos nazis, se abraza a la jefa política que hundió un barco lleno de argentinos y después pretende dar cátedra de moral al mundo«.
«Argentina no es un insulto en cadena nacional», apuntó Moreno. «Argentina es el albañil paraguayo que levanta edificios en el barrio Constitución, la textil boliviana que cose en Flores y Liniers«, profundizó.
«También la enfermera peruana que sostiene guardias en el hospital público, el pibe villero que sale a laburar con la camiseta de la selección, la maestra tucumana y la trabajadora jujeña que corta la ruta para que no le roben el salario«, aseguró Moreno.

Maquinaria mediática internacional
Explicó que la Argentina real habla con acentos mezclados, comparte mate en el recreo de la escuela pública, hace cola en el mismo hospital y marcha con las mismas banderas. Pero después del Mundial 2026; la maquinaria mediática internacional decidió lanzar “Argentina racista”.
Dijo que así se activó el viejo reflejo colonial, que consiste en señalar a un país mestizo como salvaje, criminalizar a su hinchada, convertir en «pecado racial” lo que en Europa es folclore de cancha.
Moreno concluyó: «El presidente, lejos de defender a su pueblo, usa la polémica como combustible para su cruzada contra lo que él llama ‘zurderío’, ‘wokismo’ y ‘parásitos mentales’. Pero en realidad: son enemigos fantasmas que le sirven para justificar el ajuste y la represión«.
