Para la industria sólo hay insultos
Fisfe rechazó los agravios del ministro Caputo contra el sector y defendió su rol para el desarrollo de un país inclusivo.
Por Luis Bastús

Las descalificaciones del ministro de Economía, Luis Caputo, contra quienes cuestionan el rumbo económico del Gobierno nacional encontraron una rápida réplica en Santa Fe. La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) difundió ayer un duro comunicado institucional y, en diálogo con Rosario/12, su secretario, Walter Andreozzi, acusó al funcionario de desconocer el papel estratégico de la industria y de reemplazar el debate por agravios.
Caputo había afirmado que “los tarados que hablan de la industria” omiten que entre 2011 y 2023 el sector “cayó 10%, a pesar de estar subsidiado en tarifas y subsidiado por todos los argentinos”. También sostuvo que durante esos años los consumidores pagaron “dos, tres o diez veces más” por bienes como indumentaria, calzado, tecnología y automóviles.
Desde Fisfe respondieron con un rechazo “enérgico” a esas expresiones y remarcaron que “la descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo”.
El comunicado advierte que las industrias enfrentan una caída de la actividad, pérdida de competitividad, aumento de costos e incertidumbre para invertir y sostener el empleo, y reclama políticas públicas que promuevan el desarrollo en lugar de estigmatizar al sector.
Es la segunda vez en pocos días que Fisfe sale a tomar distancia de la administración Milei. La ocasión anterior fue a propósito de los agravios que el jefe de Estado formuló en Brasil contra el presidente Lula Da Silva.
Andreozzi fue todavía más allá al observar que los dichos del ministro de Economía llevan a pensar que “no entienden nada del país en el que vivimos. Si Argentina es lo que es, lo que ha sido y lo que puede llegar a ser es por su desarrollo industrial”, sostuvo. Y defendió la centralidad del sector para una economía con inclusión social: “No hay país en el mundo con más de 40 millones de habitantes que tenga un destino inclusivo para todos sus ciudadanos sin desarrollo industrial”.
Para el dirigente empresario, el modelo económico del gobierno se apoya en la explotación de petróleo, gas, minería y parte del agro, pero eso resulta insuficiente para integrar al conjunto de la sociedad. “Aunque eso fuera absolutamente exitoso, claramente sobra más de la mitad de la población”, advirtió, al señalar que esas actividades no tienen capacidad para absorber el empleo que genera la industria.
Andreozzi recordó que el entramado manufacturero emplea alrededor de 1,2 millones de trabajadores de manera directa y otros 2,4 millones en actividades vinculadas. “El trabajador industrial es, en líneas generales, un trabajador formal, con mejor salario que el promedio, con obra social y cobertura de riesgos del trabajo”, remarcó. Y agregó que ese empleo “compone mercado interno”, condición que consideró indispensable antes de pensar en una estrategia exportadora sostenible.
Ante la afirmación de Caputo de que la industria argentina fue protegida durante décadas, el secretario de Fisfe respondió con una comparación internacional. “Si hay alguien que admiran como líder global es a (Donald) Trump. ¿Qué está haciendo Trump si no es cuidando su industria con protección y aranceles?”, planteó. Según explicó, el problema no es abrir o cerrar la economía, sino “equilibrar la cancha” reduciendo el denominado costo argentino.
En ese sentido, cuestionó que el Gobierno exhiba el superávit fiscal mientras paraliza la obra pública y deteriora la infraestructura. “Si hace tres años que no hago infraestructura, ¿eso no es costo para la industria argentina? Trasladarse por rutas que parecen más parte de la Luna que de la Tierra, ¿eso no es costo? ¿La inseguridad para transportar mercadería no es rol del Estado?”, enumeró.
Andreozzi también advirtió sobre las consecuencias institucionales del estilo confrontativo del oficialismo. “Es inviable construir comunidad a partir de los agravios. Lo que hay que generar es debate; se puede pensar diferente, estamos en democracia”, afirmó. A su juicio, la escalada verbal del gobierno no sólo profundiza la polarización interna, sino que también deteriora la imagen del país ante potenciales inversores.
El dirigente reconoció además que muchas entidades empresarias dudan en expresar sus críticas en público por temor a las campañas de hostigamiento en redes sociales. “Uno sale y es muy probable que después aparezcan los trolls denostando a la entidad o al dirigente que habla. Intimida, pero va a haber que salir. Si no cortamos esto, va a quedar tierra arrasada”, concluyó.
En su declaración institucional, Fisfe ratificó su “vocación de diálogo” y convocó a sostener un intercambio basado en “el respeto mutuo, los datos objetivos y la búsqueda de consensos”. El mensaje cerró con una definición que resume la posición de la entidad: “La industria no necesita agravios. Necesita políticas que promuevan el desarrollo y un diálogo serio entre el sector público y el sector privado”.
