Opinión

La estrategia de Milei para mantener el apoyo de los más humildes

El gobierno cargó la mayor parte del ajuste sobre la clase media y los jubilados, pero aumentó la asistencia a los beneficiarios de asignaciones familiares. Desde la llegada de Milei, los incrementos le ganaron por mucho a la inflación en ese periodo.

La estrategia de Milei para mantener el apoyo de los más humildes

Desde que asumió Javier Milei, la gran mayoría de los argentinos reconoce que su situación económica empeoró y han tenido que ajustar sus cuentas de alguna manera. Se disparó la inflación, la pobreza y los despidos y el consumo se derrumbó. Sin embargo, muchas encuestas siguen otorgándole al mandatario una popularidad de alrededor del 50%. Incluso los más pesimistas le dan un piso positivo del 40%. Una de las razones que podría explicar este apoyo masivo es que las asignaciones familiares más importantes crecieron muy por encima de la alta inflación registrada en los últimos cuatro meses. Mientras la clase media, los asalariados y los jubilados sufren la peor parte del brutal ajuste que lleva adelante el Gobierno, millones de beneficiarios de Anses vieron crecer parte de sus ingresos muy por arriba del movimiento de precios.

Las razones detrás del apoyo de Milei seguramente son múltiples, empezando por la bronca de parte de la población con el peronismo. Es factible que las características personales del presidente le sienten bien a una parte del electorado. También que las acciones contra el demonizado Estado ayuden. Pero la economía suele ser el factor central para juzgar a un gobierno. En ese sentido, el fuerte apoyo estatal a los más humildes es más que relevante.

 

De acuerdo con los registros oficiales, la inflación acumulada desde la asunción de Milei fue del 71,3%, mientras que la de alimentos y bebidas llegó al 75,6%. En ese mismo lapso, el aumento de la Asignación Universal por Hijo fue del 139,92%, mientras que la Tarjeta Alimentar escaló un 137,5%. Son cifras que superan por 60 puntos al Índice de Precios al Consumidor que publica el Indec. Estos ingresos pueden no sacar a una familia de la pobreza, pero recibir del Estado un apoyo real mayor al que se percibía antes de la llegada de Milei, muy posiblemente genere empatía hacia el presidente.

Según el último boletín estadístico de la seguridad social que publica la Anses, las asignaciones familiares alcanzan a 9.138.864 personas, y si se contabiliza el impacto indirecto por grupo familiar, el umbral puede llegar a los 17 millones de personas, es decir, cerca del 40% de la población nacional. Dentro de ese universo, la AUH llega a 4.170.893 personas. Agudizando la estrategia de enfocar la suba de ingresos en los segmentos más pobres, no todas las partidas crecieron a la par. La AUH y la Tarjeta Alimentar, dos vías de ingreso de amplia llegada popular, son los ítems que más crecieron desde que Milei asumió la presidencia.

En concreto, la AUH aumentó 139,92% en lo que va de gestión libertaria, una cifra que se compone de un incremento discrecional del 100% otorgado en diciembre -tras el anuncio de megadevaluación de Luis Caputo- y una suba del 27,2% derivada de la ley de movilidad vigente. En montos, una madre pasó de cobrar $ 22.207 en diciembre de 2023 a $ 52.554 en abril.

Por su parte, la Tarjeta Alimentar, que llega de forma directa al bolsillo de 3,8 millones de personas, también registró un aumento por encima de la inflación (137,5%). Así es la comparación entre diciembre y abril:

• Familias con un hijo: pasó de $ 22.000 a $ 85.322.

• Familias con dos hijos: pasó de $ 34.500 a $ 151.644.

• Familias con tres o más hijos: pasó de $ 45.500 a $ 214.966

Otra partida que se disparó por encima del promedio general fue la Ayuda Escolar Anual por el inicio de las clases: aumentó 311% y pasó de $ 17.318 en diciembre a $ 70.000 en marzo. Además, el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, anunció un aumento de 500% en el Plan Primeros mil días de vida. La asignación pasó de $ 3.303 a $ 19.818 y llegó a $ 69.689 para mujeres embarazadas y a 598.764 niños de hasta tres años, con un alcance total de 668.453 beneficiarios.

¿Cómo le fue al resto de las asignaciones entre diciembre y abril? Todas se actualizaron por ley de movilidad y no se actualizaron por medidas discrecionales:

-Nacimiento: pasó de $ 24.083 a $ 30.629.

-Adopción: pasó de $ 144.013 a $ 183.156.

-Matrimonio: pasó de $ 36.062 a $ 45.864.

-Prenatal (con tope de ingresos de hasta $ 3.960.000): en diciembre los montos variaban entre los $ 20.661 y los $ 4.345. Ahora, se ubican entre los $ 26.277 y $ 5.526. Para esta partida existen zonas regionales que incrementan los montos, que pueden llegar a los $ 56.664.

-Asignación Familiar por Hijo (con tope de ingresos de hasta los $3.960.000): variaba entre los $ 20.661 y los $ 4.345. Ahora, se ubican entre los $ 26.277 y $ 5.526. Para esta partida existen zonas regionales que incrementan los montos, que pueden llegar a los $ 56.664.

-Asignación Familiar por Hijo con Discapacidad (con tope de ingresos de hasta los $ 469.237,01): en diciembre variaba entre los $ 67.279 y los $ 30.037. Ahora oscila entre los $ 85.566 y los $ 38.202.

Entre la disparada de la inflación y la cobertura de ingresos de los más pobres

El aumento por encima de la inflación de las asignaciones familiares y ayudas para los sectores más vulnerables no se extendió a otros grupos sociales, especialmente a la clase media trabajadora. A la vez que los precios de los bienes y de los servicios básicos indispensables para la vida cotidiana no dejan de subir, el Gobierno pone límites a los aumentos salariales que se acuerdan en las paritarias, contradiciendo su discurso sobre el respeto irrestricto a las decisiones de los acuerdos entre las partes en el mercado.

Esta suba de precios está impactando de lleno en los bolsillos de los asalariados, aunque en menor medida sobre los beneficiarios de las asignaciones familiares más importantes ya mencionadas.

Según el relevamiento mensual que realizó el Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (Isepci) en 850 negocios de cercanía de barrios populares de 20 distritos del conurbano bonaerense, en marzo, los alimentos aumentaron 11,76%. En detalle, el rubro de frutas y verduras subió 12,66% ; los productos de almacén aumentaron 14,7%; mientras que las carnes tuvieron un incremento de 6,31%. Cumplido el primer cuatrimestre del actual gobierno, la Canasta Básica Alimentaria subió 89,68%, o sea un promedio de 22,4% mensual. Desde que el actual gobierno está en funciones, las frutas y verduras aumentaron 90,35%, los productos de almacén 101% y las carnes 72,23%.

En noviembre del año pasado (antes que asumieran Milei y Caputo), una familia de dos adultos y dos hijos pequeños necesitaba $182.905,48 para adquirir sus alimentos básicos. En marzo, precisó para cubrir los mismos alimentos $ 346.927,24, o sea 89,68% más que antes de este gobierno. Los valores de la Canasta Básica Total (CBT) que además de los alimentos considera productos indispensables para la vida cotidiana (salud, educación, transporte, tarifas del hogar, etc.), la familia de cuatro integrantes que en noviembre necesitaba 393.246,07, en marzo pasado requirió 742.424,29, o sea que sumó 349.178,22 (89,79 %) para solventar los mismos gastos.

No hay dudas de que para el grueso de la población, los signos de derrumbe de ingresos son visibles. De acuerdo a la consultora Focus Market, el consumo masivo se derrumbó un 19% en marzo a nivel interanual y del 2,5% respecto a febrero. La cantidad de tickets cayeron 4,5 % frente al mes anterior y 10,5 % frente al año anterior. El área Metropolitana e Interior acompañaron la tendencia con un retroceso del -0,6% y -3,5% respectivamente respecto de febrero. Por su parte, en forma interanual, el consumo masivo cayó 21,1 % en el área metropolitana y 17,9% en el interior del país.

Las cifras son tan contundentes que ni el Gobierno ni sus más férreos defensores -reales y virtuales- niegan la recesión económica y el derrumbe del consumo. Pero siguen apostando por el clima de tolerancia social que aún persiste en un sector importante de la sociedad, incluso entre los que se reconocen en una difícil situación económica. Según la última encuesta de RDT Consultores, más del 20% de los que dicen estar en una situación «mala» están dispuestos a esperar entre 3 y 6 meses por la recuperación tan prometida por Milei y Caputo. La cifra supera el 28% entre los que se reconocen en una situación «difícil». En un contexto de ajuste generalizado, despidos masivos, sueldos pisados y jubilaciones retrasadas, el aumento de asignaciones familiares por encima de la inflación es un dato necesario para intentar entender el clima social en las calles.

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