Las becas beneficiaron a alumnos del Pilgrims College, cuyos padres pagan cuotas mensuales de 82 mil pesos.
Según su propio sitio web, la fundación FIFA «se creó en 2018 como entidad independiente respaldada por la FIFA, con el objetivo de contribuir a la promoción de un cambio social positivo» y puso entre sus «enfoques prioritarios» el de «la educación a través el programa Football for Schools, que se lanzó en 2019 y al que la FIFA ya ha asignado un presupuesto de 100 millones de dólares». Ese programa se propone extender beneficios «a 700 millones de niños» de los 211 países miembros para hacerles más accesible la práctica del deporte.
La invitación al colegio Pilgrims fue distribuida a cuatro «head girls y head boys» de ambas sedes y al coordinador de educación física de una, de la de San Isidro. El director general de esa sede es Maximiliano Gulmanelli, que ocupó cargos relacionados con la educación pública en las gestiones de Macri en la ciudad de Buenos Aires y como Presidente a pesar de que toda su experiencia previa se había desarrollado en el ámbito privado.
En el Gobierno porteño Gulmanelli fue director general de Educación de Gestión Estatal con Esteban Bullrich como titular del área, y luego, con el triunfo de Cambiemos en 2015, lo acompañó al ministerio de Educación nacional como secretario de Gestión Educativa. Antes el funcionario se había desempeñado como director de hogares de la Fundación Felices Los Niños, que presidió por años el sacerdote católico Julio Grassi hasta su detención y posterior condena por abuso de menores bajo su custodia.
El Pilgrims College fue fundado en 1981, cuenta con los niveles inicial, primario y secundario, y sólo a partir de 2004 autorizó el ingreso de mujeres. Se presenta como una institución de educación «católica, bilingüe, mixta y personalizada» y para el arranque del actual ciclo lectivo el arancel mensual para alumnos del secundario alcanzaba los 82.511 pesos.
El director ejecutivo de la institución, Jerónimo Cernadas, fue una de las voces del sector privado que se pronunciaron en contra de las restricciones a la presencialidad educativa dispuestas por el Gobierno nacional en la pandemia. «El nivel de indignación que tengo no me entra en el cuerpo», declaró al diario La Nación en abril de 2021 cuando Alberto Fernández dictaminó la vuelta a la virtualidad frente a un rebrote de coronavirus en el área metropolitana de Buenos Aires.
