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La Justicia comienza a rematar los bienes de Garbarino: qué sale a subasta y por cuánto

La Justicia fijó dos subastas electrónicas para septiembre y octubre, con 12 lotes que incluyen activos de Garbarino y Garbarino Viajes. Hay una camioneta, muebles, equipos informáticos y otros bienes de los antiguos locales y oficinas

Garbarino

Luego de que la Justicia decretara en marzo la quiebra de Garbarino, comenzó el proceso de remate de los bienes de la empresa, que se realizará en dos subastas separadas e incluirá también activos de Garbarino Viajes. El primer remate comenzará el 24 de septiembre y corresponde a Garbarino, mientras que el segundo se iniciará el 1° de octubre. Según los avisos publicados en el Boletín Oficial, los bienes incluidos en estas primeras subastas tienen una base total que supera los $22,39 millones.

Por el lado de Garbarino Viajes, saldrán a remate cinco lotes con una base conjunta de $13,06 millones. Por su parte, Garbarino, reúne siete lotes con una base total de $9,33 millones, más el IVA correspondiente en cada caso.

El activo de mayor valor es una Citroën Berlingo Furgón 1.6 HDI Business Mixto, modelo 2015, con 258.007 kilómetros y una base de $7,5 millones más 10,5% de IVA. El segundo lote está compuesto por siete portapallets marca Crown, con un precio inicial de $450.000 más IVA. El tercero incluye alrededor de 22 gabinetes o racks informáticos, junto con routers, patcheras, conexiones eléctricas y otros componentes, por una base de $850.000 más IVA.

Entre los elementos que quedaron de los antiguos locales también aparecen cerca de 70 matafuegos y extintores, además de carros, detectores de humo, mangueras y cartelería contra incendios. Todo ese conjunto integra el cuarto lote, que partirá desde los $100.000 más IVA.

El quinto lote reúne materiales destinados a recupero, entre ellos metales, estanterías, lockers, cables, cámaras de seguridad y dispositivos de cobro. También aparecen unos 140 paneles de iluminación para cielorrasos y alrededor de 20 lámparas colgantes, con una base de $80.000 más IVA.

Los últimos dos lotes de Garbarino incluyen mamparas, exhibidores, cajoneras, sillas, sillones, muebles, estantes, escaleras y herramientas, con una base de $100.000 más IVA. A eso se suman 67 conductos de ventilación para calefones de tiro balanceado, de marcas como Longvie y Orbis, por otros $250.000 más IVA.

En Garbarino Viajes, el lote más importante partirá desde los $6,82 millones y está integrado por 32 sillas giratorias, siete sillas fijas, 18 ficheros organizadores, 10 mesas de oficina dobles, una mesa cuadrada, pizarrones, tachos de residuos y otros elementos utilizados en las oficinas de la compañía.

A esto se suma un segundo lote con tres sillones, un camastro, un puff, tres percheros de pie, un soporte para televisión y una marquesina, por $762.375. El tercero, con una base de $3,23 millones, reúne 12 monitores LED, 12 teclados, ocho mouse, tres impresoras y dos destructoras de documentos.

Los dos últimos lotes de Garbarino Viajes incluyen 12 muebles organizadores bajos, un matafuego y dos postes separadores, por $1,38 millones, además de una heladera, una cafetera, una pava eléctrica, un microondas, una aspiradora, un teléfono IP, un reproductor de CD y una caja fuerte digital, con una base de $850.915. La subasta comenzará el 1° de octubre y finalizará el 15 del mismo mes.

Los interesados deberán estar empadronados en el Registro de Subastas Electrónicas Judiciales de la Corte Suprema e inscribirse específicamente en cada remate. En el caso de Garbarino, el plazo de inscripción venció el 21 de septiembre, mientras que para la subasta de Garbarino Viajes los postores podrán anotarse hasta el 28 de septiembre a las 11, tres días hábiles antes del inicio de los remates.

De líder del retail a la quiebra: la historia detrás del remate de Garbarino

La liquidación de los bienes marca una nueva etapa dentro de la larga crisis de Garbarino, que derivó en la quiebra decretada el 3 de marzo por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, luego de que fracasara el proceso de salvataje abierto para intentar evitar la liquidación de la compañía.

La decisión fue tomada por el juez Fernando D’Alessandro, quien concluyó que no existían condiciones para continuar con el concurso preventivo iniciado en 2021. La empresa no logró alcanzar las mayorías necesarias entre los acreedores para aprobar un acuerdo y tampoco prosperó la instancia de cramdown que habilitaba a terceros a presentar propuestas para quedarse con la firma.

Con el decreto de quiebra, Garbarino quedó automáticamente desapoderada de la administración de sus bienes, que pasaron bajo control de la sindicatura. Desde entonces comenzó el proceso para identificar los activos que todavía permanecían dentro de la compañía y avanzar con su liquidación para intentar recuperar fondos destinados al pago de los acreedores.

El fallo mantuvo la inhibición general de bienes y ordenó notificar a registros inmobiliarios, automotores y de marcas para detectar activos a nombre de la empresa. La medida también alcanzó a Tierra del Fuego, donde Garbarino mantiene participación accionaria en Tecnosur S.A. y Digital Fueguina S.A., sociedades históricamente vinculadas con la producción electrónica.

En paralelo, la Justicia avanzó sobre los últimos locales que todavía seguían vinculados a la compañía. El tribunal había ordenado constatar y eventualmente clausurar las sucursales de Avenida Cabildo, la calle Uruguay y un outlet en Almagro, mientras la sindicatura quedó habilitada para realizar inventarios y asegurar los bienes que permanecieran en esos establecimientos.

Es justamente parte de ese patrimonio el que ahora comienza a aparecer en las subastas. En los inventarios realizados durante el proceso surgieron desde mobiliario, equipamiento informático y elementos de los antiguos locales hasta vehículos, racks, matafuegos y herramientas, bienes que durante años formaron parte de la estructura comercial de una compañía que llegó a tener presencia en todo el país.

La caída contrasta con el tamaño que Garbarino llegó a alcanzar. Fundada en 1951, la cadena dominó en sus mejores años cerca del 30% del mercado argentino de electrodomésticos, llegó a contar con más de 300 sucursales, fábricas en Tierra del Fuego y negocios asociados como Compumundo y Garbarino Viajes. En su etapa de mayor expansión empleó a más de 5.000 trabajadores.

Sin embargo, los problemas financieros, la caída del consumo, los cambios en el comercio minorista y las dificultades para acceder a financiamiento fueron deteriorando progresivamente su estructura. La venta de la empresa en 2020 al empresario Carlos Rosales, quien prometía encarar un plan de rescate, tampoco logró revertir la crisis.

Al momento de la quiebra, Garbarino había reducido su operación a una escala mínima, con menos de 20 empleados y apenas tres locales activos. Seis meses después, el proceso ya ingresó plenamente en su etapa de liquidación: los primeros bienes saldrán ahora a remate y la Justicia comenzará a determinar cuánto valor puede recuperarse de una de las marcas más emblemáticas del retail argentino.

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