Inicio de un carrera delictual
Era menor cuando cometió el crimen, unos años antes de convertirse en jefe de un clan vinculado a la violencia narco. Pupi Solaro tenía 26 años cuando recibió dos disparos en la cabeza el 1º de mayo de 2016, en un pasillo de Ayacucho y Ameghino.
La Justicia de Menores declaró a Alan Funes responsable del homicidio de Eugenio «Pupi» Solaro, perpetrado en 2016. Ahora se inicia el período tutelar de un año para evaluar la aplicación de una pena contra el sindicado. Es que el menor de los hermanos Funes –imputado por otros hechos de violencia en el marco de la disputa con la familia Caminos, en el barrio Municipal-‑ cometió el crimen cuando todavía tenía 17 años. Estuvo detenido en el Instituto de Rehabilitación al Adolescente (IRAR), pero le dieron domiciliaria por el tiempo transcurrido sin resolución y la incumplió. Seis meses después cayó preso, acusado de violar el arresto, tirar disparos al aire con una ametralladora y estar implicado en el crimen de Marcela Díaz, hermana de Tubi Segovia, que era (antes de ser asesinado en la cárcel de Coronda) del bando contrario, con su pareja, Chipi Selerpe. La defensa de Alan apelará la decisión.
El hecho ocurrió cuando Pupi Solaro, que tenía 26 años, recibió dos disparos en la cabeza el 1º de mayo de 2016, en un pasillo de Ayacucho y Ameghino. «Esto es por culpa de tu hermano que mató a mi mamá», le espetó un encapuchado, desde una moto, antes de descerrajar los tiros. La lluvia de balas hirió también a un nene de 11 años y un chico de 18.
Con esos dichos, el hecho se investigó como una venganza por el hecho del 11 de marzo de 2016, cuya víctima fatal fue Mariela Miranda, madre de Alan y su hermano mayor, Ulises (asesinado en enero). Por ese hecho, ahora están presos Alexis Caminos y Juan Pablo Almada.
La fiscal Cristina Herrera planteó desde antes de la domiciliaria, que hay testimonios e informes médicos forenses coincidentes en cuanto a la mecánica del hecho y a la autoría del imputado. En su momento, la fiscal también se refirió al miedo que la gente del barrio le tenía a Alan, ante amenazas que sufrieron las víctimas y sus familiares.
En su acusación, la fiscal destacó el sorpresivo cambio de declaración de uno de los testigos del hecho que desde el inicio sindicó a Funes, pero un día se presentó a desvincularlo. En ese mismo acto pidió protección como testigo.
Sumado a ello, una hermana de Pupi habló en televisión meses atrás, y acusó directamente a Alan como autor de la muerte de su hermano. «En todos lados sale que a él lo mataron por venganza por la muerte de la madre de los Funes, pero él era un pibe sano. Tenía sus cosas, pero él no robaba, no vendía droga», dijo durante los días que Alan estuvo prófugo, a principio de año. «Un montón de gente vio que a mi hermano lo mató Alan Funes, pero nadie quiere meterse. Tenemos un sólo testigo que quiere hablar porque sabe cómo era mi hermano», dijo.
Más hechos. A fines de enero pasado Funes fue recapturado en barrio Itatí, tras estar casi 20 días prófugo. Estaba junto a su novia de 23 años y su beba. Tras ello, a ambos les imputaron el crimen de Marcela Díaz. Funes sumó ese día acusación por seis legajos penales: asociación ilícita, amenazas simples, abuso de armas, dos intentos de homicidio, una portación de arma y una tenencia. El chico fue noticia desde que comenzó este año: primer por la circulación de un video que lo muestra disparando una ametralladora en festejos de fin de año, mientras estaba con arresto domiciliario por el crimen de Solaro. Tras ello se pidió su captura, pero dos semanas después fue asesinada Díaz, y testigos lo acusaron directamente. Sumado a ello, el domingo 8 mataron a su hermano Ulises. En febrero también fue asesinado su hermano Jonatan, cuando salía de la cárcel de Piñero, donde los visitó a él y a su hermano Lautaro, alias Lamparita, preso desde septiembre pasado.
