Las reglas que acomodan la pelea de 2027
El Senado convirtió en ley el nuevo Código Electoral provincial, que mantiene las PASO, cambia la boleta única y habilita hasta tres vices por candidato a gobernador.

El gobernador Maximiliano Pullaro consiguió finalmente ayer una herramienta clave para la disputa electoral de 2027: el Senado convirtió en ley, sin modificaciones, el nuevo Código Electoral de Santa Fe. La aprobación en general fue unánime, con los 19 senadores presentes, aunque el bloque Justicialista dejó sentadas algunas disidencias en artículos que considera particularmente sensibles.
La sesión terminó de cocinar la ley en pocos minutos y palabras. En un contrapunto entre el titular de la Cámara, Felipe Michlig, y el radical de San Justo, Rodrigo Borla, se habilitó al instante el tratamiento sobre tablas del proyecto con media sanción de Diputados –43 votos a favor contra 4 negativos–, y se le subsumieron cinco proyectos más que rondaban en Senado, entre iniciativas del socialista Paco Garibaldi y otros de Unidos y del PJ.
La sanción en general fue unánime. Los 19 senadores departamentales votaron a favor. Luego, en el conteo de títulos, capítulos y sus 296 artículos, hubo algunos pocos reparos desde el bloque peronista.
El punto más sugestivo desde la perspectiva de la próxima pelea electoral es el que permite que un mismo candidato a gobernador pueda llevar hasta tres precandidatos a vice en las PASO. El mecanismo puede resultar especialmente útil para el frente Unidos, que deberá ordenar su propia interna, y abre para Pullaro un abanico mayor de alternativas en una eventual búsqueda de reelección.
El peronismo acompañó el proyecto general, pero votó en contra de ese artículo. Rubén Pirola, senador por Las Colonias, sostuvo que la disposición “obedece más a especulaciones de espacios políticos que hoy convergen en el oficialismo” y cuestionó que pueda presentarse como un avance institucional. “No beneficia a los santafesinos”, planteó.
Pirola también objetó la velocidad del tratamiento. “Nos hubiera gustado un poco más de tiempo para poder debatir el proyecto”, dijo, y señaló que el texto definitivo se termina de conocer cuando llega al recinto después de haber sido aprobado en Diputados. De todos modos, reconoció que la reforma busca ordenar una legislación electoral que se encontraba dispersa en numerosas normas.
La nueva ley introduce además un cambio significativo en la boleta única. Las PASO conservarán una papeleta por categoría, mientras que en las elecciones generales habrá tres cuerpos: uno para gobernador y diputados, otro para senadores y un tercero para intendentes y concejales. También se incorporará la posibilidad de marcar “voto lista completa”, una modificación que apunta a favorecer el arrastre de las categorías ejecutivas sobre las legislativas.
La autonomía de las listas será otra novedad. Ya no será obligatorio que una nómina de candidatos a diputados provinciales esté asociada a una fórmula para la Gobernación. La misma lógica se aplicará a las candidaturas municipales: intendentes y concejales podrán competir sin necesidad de integrar una lista vinculada entre sí.
Otro capítulo especialmente discutido es el de los pisos electorales. El umbral para acceder a las elecciones generales baja del 1,5 al 1 por ciento del padrón. Pero para ingresar en la distribución de bancas se establece un piso del 4 por ciento. Para sectores de la oposición, ese requisito puede convertirse en una barrera para las fuerzas minoritarias.
El Frente Amplio por la Soberanía ya anticipó que pretende judicializar algunos artículos de la reforma.
Para el oficialismo, en cambio, los nuevos pisos buscan impedir la atomización y asegurar condiciones de gobernabilidad. El senador Esteban Motta defendió esa combinación y vinculó el nuevo sistema con la Constitución provincial reformada en 2025, que puso fin a las mayorías automáticas en la Cámara de Diputados.
“Acá se discute el poder”, se sinceró Borla al defender una reforma que, según explicó, deroga más de quince leyes y concentra en un único código las reglas electorales y de funcionamiento de los partidos políticos.
Michlig fue todavía más enfático al reivindicar el resultado. Para el principal operador político de Pullaro en la Cámara alta, el nivel de respaldo que logró exhibir ayer en el recinto a su cargo desmiente las críticas que describieron la iniciativa como un “traje a medida” de los partidos mayoritarios, es decir, el frente de radicales, socialistas y PRO que comanda el gobernador, y el justicialismo.
El nuevo código también regula el financiamiento partidario, la veda electoral, la paridad de género, el voto joven y la denominada ficha limpia. Modifica, además, el funcionamiento de la Justicia electoral: sus competencias pasarán al fuero Contencioso Administrativo y la Corte Suprema provincial solo intervendrá ante recursos de inconstitucionalidad.
La ley llega así con las reglas escritas antes de que empiece de manera formal la gran disputa de 2027. El oficialismo consiguió cerrar el trámite con una foto de consenso institucional. El peronismo acompañó en general, pero dejó marcadas las zonas donde ve ventajas para sus adversarios. Y algunas de esas reglas –en particular, las tres candidaturas a vice por fórmula y el nuevo sistema de boletas– tendrán su verdadera prueba cuando la política deje de discutir el código y empiece a usarlo.
