Seis de cada 10 máquinas están desenchufadas
La producción metalúrgica cayó 4,4% en julio y acumula un retroceso de 5,5% en 2026. En Rosario advierten por empleo, importaciones y falta de previsibilidad.

La industria metalúrgica volvió a registrar una caída en julio y sigue sin encontrar señales firmes de recuperación. El último informe mensual de actividad de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) mostró una contracción de 4,4% interanual y una variación positiva de apenas 0,1% respecto de junio. De esta manera, el sector acumula una baja de 5,5% en los primeros siete meses del año.
El dato que mejor sintetiza la profundidad del escenario es el nivel de utilización de las fábricas: la capacidad instalada quedó en 39,2%, con una caída de 6 puntos porcentuales respecto de julio de 2025. En otras palabras, seis de cada diez máquinas disponibles en las plantas metalúrgicas permanecen actualmente paradas.
El informe también muestra que la contracción atraviesa a buena parte del entramado productivo. En julio, Bienes de Capital cayó 9,5% interanual; Maquinaria Agrícola, 7,7%; Equipos y Aparatos Eléctricos, 4,3%; Equipamiento Médico, 3,9%; Carrocerías y Remolques, 3,4%; Otros Productos de Metal, 1,7%; y Fundición, 1,5%.
El único rubro que mostró una mejora interanual fue Autopartes, con un crecimiento de 1,9%. Sin embargo, el dato tampoco alcanza para hablar de recuperación: el sector acumula una caída de 3,1% durante los últimos seis meses.
“Los datos son a nivel nacional, y en Rosario es bastante parecido”, explicó Rafael Catalano, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) Rosario. Para el dirigente, el problema central es la persistencia de una tendencia negativa que se prolonga mes tras mes.
El deterioro de la actividad también se refleja en el empleo. De acuerdo con Adimra, la cantidad de trabajadores del sector cayó 2,2% interanual en julio y 0,2% respecto de junio. En Rosario y la región, Catalano estimó que durante los últimos años se perdieron unos 2.000 puestos de trabajo vinculados con la actividad metalúrgica.
La perspectiva empresarial tampoco ofrece, por ahora, señales alentadoras. Siete de cada diez empresas consultadas por la entidad no esperan cambios positivos en sus niveles de producción durante los próximos tres meses. En ese contexto, el presidente de Adimra, Elio Del Re, sostuvo que la producción metalúrgica “continúa sin mostrar una recuperación significativa”, mientras que la utilización de la capacidad instalada permanece “en valores históricamente bajos”.
Según Del Re, el escenario actual todavía no permite identificar “un sendero consolidado de recuperación”. El titular de la entidad señaló además que la demanda muestra una recuperación “gradual y heterogénea” entre los distintos sectores productivos, una situación que plantea dificultades para las empresas y vuelve necesario generar condiciones para sostener la inversión y la producción.
El mapa provincial confirma la extensión de la crisis. Todas las principales provincias metalúrgicas registraron caídas interanuales en julio. Córdoba encabezó los retrocesos, con -7,9%, seguida por Buenos Aires (-5,8%), Mendoza (-4,6%), Entre Ríos (-4,2%) y Santa Fe (-3,8%).
El dato santafesino se inscribe, además, en una trayectoria contractiva más prolongada. El último informe de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), correspondiente a mayo, había registrado una caída interanual de 18,1% en la producción metalúrgica provincial. La baja alcanzó al 87% de los sectores relevados y en los primeros cinco meses del año la actividad acumulaba una contracción de 16,1%.
La comparación con años anteriores permite dimensionar el retroceso. En mayo de 2026, el nivel de producción metalúrgica santafesina se ubicó 30,5% por debajo del registrado en mayo de 2023. La secuencia negativa se viene extendiendo desde noviembre de 2025, con contracciones interanuales de 15%, 20% y hasta 24% en distintos meses.
En mayo, además, Fisfe había detectado fuertes retrocesos en maquinaria agropecuaria (-29,6%), maquinaria de uso especial (-32%), aparatos de uso doméstico (-25,5%) y fundición (-23,5%). El cuadro resulta particularmente significativo para Santa Fe por el peso de la maquinaria agrícola dentro de su entramado industrial.
Para Catalano, detrás de estos números se encuentra una combinación de factores. “La causa es la suma de todo: la baja de las ventas, dificultad para colocar productos en el mercado por la poca demanda, y también el impacto de importaciones”, sostuvo.
Pero el dirigente agregó un problema que considera estructural: la falta de previsibilidad. “Lo que planteamos es no tener reglas claras, condiciones. Se generó un RIGI porque se necesitaban condiciones, pero el panorama muestra que las políticas son cambiantes, nos hacen hacer una cosa, luego otra”, cuestionó.
“No estamos pidiendo cosas especiales, estamos pidiendo tener las mismas condiciones que esos sectores que están traccionando para poder competir de la misma forma”, sostuvo Catalano.
Catalano defendió una concepción de desarrollo que, según planteó, no puede limitarse a la explotación de recursos naturales. “Para que un país se desarrolle no basta con sus recursos naturales. Se necesita empleo, desarrollo, mano de obra. Los PBI mayores se dan por productos industrializados, no por productos sin valor agregado”, sostuvo.
