El 14 de marzo se conoció el primer caso de coronavirus en la ciudad. Un hombre de 28 años un que había estado en Inglaterra llegó al hospital Carrasco con algunos síntomas de la enfermedad y, después de cuatro días de permanecer internado, los análisis encargados al Instituto Malbrán confirmaron las sospechas de los médicos. Desde ese día, en la ciudad se contaron un promedio de tres casos nuevos de Covid-19 por día. La mayoría de los enfermos son varones de entre 30 y 49 años. Y la mitad vive en el distrito centro, lejos la zona de la ciudad donde más casos se detectaron.
Así lo indican los datos de la mesa de información permanente que se puso en marcha en la secretaría de Salud Pública del municipio, con el objetivo de reunir el conocimiento que circula en torno a la enfermedad, datos epidemiológicos sobre la pandemia y experiencias de otros países para controlar la circulación del virus. Saberes que son fundamentales para sostener las decisiones que se tomen para gestionar el sistema de salud, sobre todo a partir del escenario que impondría una progresiva salida de la cuarentena.
“Nuestro objetivo es producir información sanitaria, actualizada y dinámica que nos permita ir tomando distintas acciones en el contexto de la pandemia”, explica Silvia Marmiroli, médica clínica, máster en salud pública y subsecretaria de Salud del municipio; y despliega los registros que se reúnen en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentina, donde se reportan los datos de las personas que llegan a hospitales o sanatorios o llaman a la línea del Ministerio de Salud provincial (0800-555-6549) y presentan síntomas compatibles con coronavirus.
Hasta el miércoles pasado (cuando se realizó esta nota), en la ciudad se habían detectado 1.207 casos sospechosos, de los cuales 1.089 se habían descartado y otros 32 estaban a la espera del resultado del PCR (las pruebas de laboratorio para el Covid-19). Los casos confirmados eran ayer 95. Rosario es la ciudad de la provincia con más diagnósticos positivos de coronavirus, tiene más del doble que la ciudad de Santa Fe.
La pandemia tiene su propio mapa dentro de la geografía de la ciudad. Tres de los seis distritos municipales suman el 88 por ciento de los casos confirmados. En el centro, el sur y el norte de la ciudad, esa gran franja que se recuesta sobre el río, viven 76 de las 86 personas a quienes se había diagnosticado la enfermedad hasta el miércoles pasado. De los tres distritos, el centro es el que más casos confirmados albergaba.
En cambio, los distritos oeste y noroeste, tenían cuatro casos cada uno. En el suroeste eran tres. El caso restante, es el de un rosarino diagnosticado y tratado en la ciudad de Buenos Aires, donde reside habitualmente.
Una postal momentánea
Marmiroli advierte que esta postal es apenas momentánea, en base a los casos detectados hasta la semana pasada. “Esto es hasta ahora”, subraya con insistencia antes de presentar cualquier cifra o de intentar explicarla. Es que la realidad de la pandemia en la ciudad todavía está muy relacionada con los llamados “casos importados”, aquellas personas que se enfermaron durante un viaje a alguno de los países con circulación viral.
De los casos confirmados hasta el miércoles, 41 tenían antecedentes de viaje a Brasil, España, Colombia, Estados Unidos, Reino Unido, Chile. México, Perú, Cuba, República Dominicana, Italia y Francia, en ese orden, durante las semanas anteriores a la aparición de síntomas.
Otros 25 casos se encontraron entre los contactos cercanos de estos viajeros. Además otros 18 infectados son trabajadores de la salud, a partir de los contagios que se registraron en un sanatorio céntrico y hay un caso más, con residencia en el distrito noroeste sobre el que aún se está estudiando dónde contrajo la enfermedad.
“Si ves que la mayoría de los casos están entre quienes vienen de viaje, podemos inferir que la población que más viaja al exterior no es la población que vive en los barrios de la ciudad y si, presumiblemente, es la que habita en el centro”, apunta la subsecretaria de Salud. De todas formas, señala, la fotografía aún refleja muy pocos casos y muy relacionados a las medidas que se tomaron para contener la enfermedad, como el cierre de fronteras, la suspensión de viajes y el aislamiento social preventivo y obligatorio que permitió amesetar los contagios.
Marmiroli destaca: “Estamos estudiando una enfermedad nueva, que tiene muy poca evolución en el mundo y sobre la cuales se están tomando un montón de acciones. La mayoría de los casos que vemos son casos importados, que fueron seguidos muy de cerca, investigando sus contactos y bloqueando la enfermedad. Al no tener una circulación comunitaria, tenemos una situación más controlada. Cuando empecemos a tener a la población moviéndose ahí podremos ver que sucede con la circulación viral y podremos tener una distribución en la población más real”.
A diferencia del resto del país, donde los varones son mayoría entre los infectados, en Rosario la división por géneros en más pareja: 51 % varones y 49 % mujeres. En cuanto a la franja etaria, el rango de edad de los infectados oscila entre los 30 y 49 años. No obstante, los que necesitaron internación fueron las personas de mayor edad o con presencia de otras patologías, como diabetes, insuficiencia respiratoria o insuficiencia cardíaca.
Entre todos los casos que se diagnosticaron en la ciudad, hay diez que ya obtuvieron el alta definitiva. A los pacientes se los considera recuperados cuando superaron los 14 días del aislamiento, ya pasaron más de tres días sin fiebre y además tienen dos test de PCR negativos. Con esos tres elementos, los médicos consideran que los pacientes ya han superado la enfermedad. En Rosario, los casos recuperados ya llegan a diez.
Confirman el amesetamiento
Si se mira la curva de los casos de coronavirus confirmados en Rosario, se nota claramente cómo entre el 25 de marzo y el 1º de abril crecieron los contagios. Después, las cifras empiezan a decrecer. Para la subsecretaria de Salud del municipio, ese “amesetamiento” es resultado de los efectos de las medidas tomadas a nivel nacional, provincial y municipal, como el aislamiento social obligatorio. “Todo esto ha sido producto del distanciamiento social y de otras medidas preventivas. Por eso es bueno, en la medida en que se libere la cuarentena, ir tomando otras acciones como el uso de las máscaras caseras para la circulación, para cuando otras medidas que resultan importantes no son suficientes. Por ejemplo, si alguien atiende un local pequeño y no puede respetar la distancia con sus clientes o en espacios que no tienen una ventilación adecuada”, sostiene Marmiroli.
