El Presidente intentó hacer un comentario simpático, pero le salió mal.
«En el tiempo en que no están en servicio, ¿se sueltan el pelo, o siguen con el pelo atado?», les consultó Macri. Ante la pregunta, de claros tintes machistas, las militares simplemente se rieron y la charla continuó.
Al cerrar la charla, el Presidente expresó: «Qué alegría que me digan que se sienten cómodas en sus trabajos y que las Fuerzas Armadas han estado a la altura de los desafíos de género del siglo XXI». A pesar de esto, puede notarse que en algo sigue estando atrasado: si hubiera estado en una reunión con militares varones, nunca les hubiera hecho una pregunta sobre su estética personal en medio de una charla sobre trabajo.
