
La baja de la inflación podría convertirse en un problema en el objetivo de licuación del Gobierno.
Pero este mes podría cortar con esa racha bajista. «Marzo va a ser muy complicado en materia de inflación«, sostuvo en una entrevista con LN+. Por eso mismo, el presidente del Cicyp, Marcos Pereda, destacó en el evento que la entidad organizó el jueves de la semana pasada que “para que haya recuperación en V tiene que haber una caída drástica de los precios” y “nadie sabe exactamente si va a ocurrir o no”.
Abril podría traer mayor estabilidad a los precios
Para el empresario, “cuanto antes baje la inflación, la gente va a tener más dinero en el bolsillo” y se permitirá “relajar las restricciones monetarias tan fuertes que están ejecutando para secar la plaza de pesos”. “No hay consumo, por ende tampoco producción, y empiezan las suspensiones, lo que hace que haya menos plata en el bolsillo. Es un círculo vicioso”, sentenció quién también ocupa el cargo de vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Para consuelo del empresario, según la consultora Vectorial, empieza a verse efectivamente un proceso de reacomodamiento de precios relativos. Según la firma, fue importante el aumento de precios regulados, que subieron 21,1%, por arriba de la inflación general: Comunicación 24,7%, Transporte 21,6% y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles 20,2%.
Por el contrario, detecta la consultora que las menores subas se observan en precios que venían adelantados, como Prendas de vestir y calzado 7,2%, pero también Recreación y cultura 8,6%, Equipamiento y mantenimiento del hogar 10,3%, y Restaurantes y hoteles 11,2%. De la misma manera, Alimentos y bebidas no alcohólicas, subió 11,9% y por segundo mes consecutivo evolucionó a un menor ritmo que la inflación.
Se profundiza la caída de la industria
“Trabajar en esa situación de inflación sostenida es complejo. Me preocupa cuánto tiempo va a durar la recesión. Si no empieza a haber señales, la situación puede ser muy difícil”, sintetiza Guajardo.
Esa misma preocupación expresa la Federación Industrial de Santa Fe. Mediante un comunicado, alertaron que en enero la caída de la producción resultó generalizada: el 77% de las ramas fabriles presentó un menor nivel de actividad en relación al mismo período del año anterior.
En el inicio del año, la producción fabril fue impactada por una menor demanda interna en numerosos sectores (alimentos, aparatos de uso doméstico, bienes de capital), por la disminución de la construcción, que afectó a minerales no metálicos, siderurgia y fundición, y por la continuidad de los inconvenientes en el acceso a insumos importados por las dificultades en el pago a proveedores del exterior. Esto, según FISFE, derivó en un ajuste de la producción, el adelantamiento de vacaciones y en paradas de plantas.
Licuación: amiga del superávit, rival del crecimiento
Pero un mismo tema se analiza bajo distintos ópticas. La compañía de servicios financieros Consultatio advirtió que la inflación puede ser enemiga, pero hasta aquí también “una gran aliada”, para conseguir el objetivo de restablecer los principales equilibrios macro.
”Además de contribuir con el saneamiento de la hoja del balance del BCRA, la licuación del gasto facilitó un fenomenal superávit primario de $3,25 billones (0,46% del PBI) en los primeros dos meses del año. A su vez la inflación, junto a la baja de tasas, emisión de Bopreal, canjes de deuda y suspensión de financiamiento al Tesoro, derivaron en la contracción del 35,9% en términos reales de la base monetaria y 17,4% de pasivos remunerados», analizó en un informe.
Sin embargo, la pregunta que plantea la compañía es: “¿y si la licuación se detiene?”. La hipótesis de Consultatio es que una parte importante de la licuación del gasto que facilitó la caída de la inflación, se revertirá total o parcialmente en el tiempo.
“En términos de inflación, la estrategia oficial comenzó a rendir frutos muy pronto”, señala la consultora. Ya solo por resultado de la aplicación de la fórmula previsional de la anterior gestión, el Gobierno se ahorró 0,12% del PBI. Otro 0,15% del PBI fue aportado por los ingresos extraordinarios tras la devaluación e impuesto PAÍS sobre el BOPREAL. Todo apuntado al “innegociable” déficit cero.
Por eso mismo, en la situación actual, y sin apoyo legislativo suficiente, se plantea la paradoja de la desinflación: aunque es necesaria para la recuperación, erosionaría su poder central como responsable de la consolidación fiscal.


