El arquero argentino usó sus artimañas para poner nervioso a los pateadores franceses. Tanto que una de ellas le costó la tarjeta amarilla.
El árbitro polaco Szymon Marciniak le dijo una vez que se detuviera pero cuando Martínez siguió arengando a su rival, recibió la tarjeta amarilla. Recién ahí se tranquilizó.
La acción
