El índice de duplicación mejoró, pasó de 10 a 16 días, y también bajó el ritmo de reproducción del virus. Aún así, los especialistas señalan que no hay que bajar los cuidados
No alcanza para tirar manteca al techo, pero algunos indicadores en relación a la epidemia de coronavirus en la ciudad muestran signos de alivio. De acuerdo al último informe publicado por el municipio, la duplicación de casos es más lenta (en un mes pasó de 10 a 16 días) y también es menor la cantidad de personas que se contagian a partir de cada caso confirmado (de 1,41 se redujo a 1,17). Según señalan especialistas, la mejoría de estas cifras están relacionadas con la restricción de actividades puesta en marcha a principios de septiembre. No obstante, advierten que el número de casos diarios de coronavirus en la ciudad sigue siendo alto y, sobre todo, los porcentajes de ocupación de camas críticas están muy lejos de lo deseado. “No tenemos que ser exitistas, ni mucho menos bajar los brazos en cuanto a los cuidados”, señalan.
En medio de este panorama, el próximo viernes se cumplirán dos semanas de las últimas medidas anunciadas por la provincia con el objetivo de frenar la curva de contagios de coronavirus y evitar la saturación del sistema de salud. Y el gobernador Omar Perotti deberá definir cómo sigue la cuarentena.
Tanto las organizaciones sociales que integran la Multisectorial de la Salud como la Asamblea de Trabajadores de la Salud, que reúne a profesionales del sector público, privado y de obras sociales, se manifestaron “en total desacuerdo con la flexibilización de las medidas” y esta semana pedirán reunirse con el gobernador y el intendente, Pablo Javkin, para presentarles sus argumentos (ver aparte).
La decisión que se presente sobre el fin de esta semana será, seguramente, producto del frágil equilibrio entre la necesidad de aislamiento social que demanda la pandemia y el reclamo de distintos sectores de la economía para abrir cada vez más actividades.
Los números
Unas horas antes de que el gobernador anunciara fuertes restricciones a la circulación de personas en el departamento Rosario, el 4 de septiembre pasado, la Secretaría de Salud municipal había presentado su informe sobre la situación del Covid-19.
Por entonces, en la ciudad había 1.688 casos activos, con lo que las personas que habían sido diagnosticadas con la enfermedad sumaban 4.976 desde el comienzo de la pandemia.
Los diagnósticos de la infección se multiplicaban por dos cada 10 días y se estimaba el número reproductivo (R) de la enfermedad en 1,41; es decir que dos personas con Covid-19 contagiaban a otras tres.
De acuerdo al último informe de situación elaborado por el municipio, fechado el viernes pasado, los casos activos eran a 6.178 y desde marzo ya se habían registrado 22.206.
Sin embargo, los indicadores matemáticos que normalmente se emplean para anticipar los movimientos de la epidemia mostraron una mejoría: los casos están creciendo más lentamente (ahora se duplican cada 16 días) y el número R bajó a 1,17. Este valor permite hacer una evaluación rápida sobre la situación de la enfermedad; si es superior a 1 indica que se continúa expandiendo.
¿Qué dicen estos números? Los índices de duplicación de casos y el número reproductivo “son dos de los parámetros que desde lo epidemiológico controlamos día a día. Y, junto con el porcentaje de ocupación de camas, la cantidad de testeos y porcentaje de positividad de los mismos, se deben analizar al momento de decidir restricciones o aperturas de más actividades”, señaló Carolina Subirá, infectóloga y miembro del consejo de especialistas que asesora al Ministerio de Salud de la provincia.
Y si bien consideró que hay indicadores que muestran una mejoría, hay muchos otros que son críticos, como por ejemplo “la ocupación de camas críticas, que siguen por encima del punto considerado deseable, que es menos del 85 %”.
Para Osvaldo Teglia, infectólogo y también asesor de la provincia, “son modelos matemáticos que en general se tienen en cuenta al momento de evaluar cómo marcha una epidemia. Particularmente el R, que es la cantidad de contagios que puede suscitar una persona al cabo de 7 días. El descenso de ese indicador, que en situaciones ideales debería estar en valores cercanos o menores a 1, es favorecedor”, estimó.
No obstante, estimó que para una completa evaluación del panorama hay que tener en cuenta “también la saturación del sistema sanitario, que continúa trabajando al límite”, por lo cual consideró que “hay que seguir apelando al autocuidado de la gente”.
Un escenario complejo
Los números pueden considerarse una foto de la situación de la epidemia. “Pero puede existir alguna diferencia entre lo que reflejan y la realidad”, apuntó la subsecretaria de Salud Pública del municipio, Silvia Marmiroli, y subrayó que “estos elementos nos van ayudando a construir un panorama general, pero de ninguna manera tenemos que ser exitistas ni, mucho menos, bajar los brazos en cuanto a los cuidados”.
Según explicó la funcionaria “estamos en un momento complejo de la pandemia, con un alto número de casos y tenemos muchos indicadores que nos traen a diario nuestros equipos de salud, que nos preocupan”.
Entre otros enumeró la cantidad de consultas de pacientes con síntomas de coronavirus en los centros de salud, la alta ocupación de las camas de hospitales, la dificultad para ingresar pacientes en terapia y, a veces también, a camas generales; el retraso en las derivaciones, la cantidad de geriátricos con casos positivos y sospechosos, que pueden requerir mayores cuidados, y también el alto nivel de ocupación de los dos policlínicos del Pami con pacientes Covid.
“Todo esto nos hace ver que no debemos bajar los brazos, que esta pandemia todavía no ha pasado y que podemos estar muy complicados porque estamos muy al límite de que cada persona que requiera atención en el tiempo y momento adecuado pueda tenerla”, concluyó.
