El campo está enojado: Un laberinto para obtener la rebaja en retenciones y la carrera desenfrenada de Toto Caputo
Las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, realizadas el jueves pasado, se materializaron en el decreto 38/25, publicado en el Boletín Oficial y vigente desde éste lunes. Esto implica que, hasta el 30 de junio, los principales productos exportables del campo argentino pagarán menos derechos de exportación.
El sector agropecuario en Argentina enfrenta un panorama de incertidumbre tras la implementación de una nueva normativa que establece una rebaja temporal en los derechos de exportación para ciertos productos del campo. Si bien esta medida podría representar un alivio fiscal, las condiciones para acceder a la reducción han generado malestar entre los productores y exportadores.
Rebaja con condiciones estrictas
La norma, firmada por el presidente Javier Milei, el Jefe de Gabinete Guillermo Francos, y Caputo, establece que hasta el 30 de junio los productos exportables más importantes del campo argentino podrán tributar menos derechos de exportación. Sin embargo, este beneficio no es automático ni universal.
Para acceder a la rebaja, las empresas exportadoras deben:
- Adherirse al régimen a través de los mecanismos que determine la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
- Realizar una nueva declaración jurada con los volúmenes a exportar.
- Liquidar al menos el 95 por ciento de las divisas declaradas en un plazo de 15 días hábiles tras efectuar la declaración, ya sea mediante cobros de exportaciones, anticipos de liquidación o mecanismos de prefinanciación o postfinanciación externa.
Aquellos que no cumplan con estas condiciones deberán tributar la alícuota de derechos de exportación vigente antes de la entrada en vigor de esta medida.
Dudas y cuestionamientos del sector
En el sector agropecuario, las reacciones no se hicieron esperar. El malestar radica principalmente en los términos y condiciones que se imponen para acceder al beneficio.
Entre los principales puntos de disconformidad destacan los plazos ajustados, ya que el requisito de liquidar el 95 por ciento de las divisas en 15 días hábiles se considera excesivamente corto, teniendo en cuenta las complejidades del comercio internacional y las dificultades logísticas que suelen enfrentar los exportadores.
Por otro lado, la carga administrativa deviene con la exigencia de una nueva declaración jurada y el desconocimiento inicial de los mecanismos que implementará ARCA generan incertidumbre y burocracia adicional en un sector ya sobrecargado de trámites.
Más allá de las condiciones específicas para la rebaja, los productores insisten en que el verdadero problema sigue siendo el peso de los impuestos en sus distintas jurisdicciones, nacionales, provinciales y municipales.
La normativa continúa sin abordar el problema estructural de las retenciones ni ofrece una solución de largo plazo para mejorar la competitividad del agro argentino.
Además, los alcances reales de la medida siguen sin estar del todo claros, a la espera de las directivas específicas de ARCA. Mientras tanto, los productores y exportadores enfrentan un escenario de incertidumbre y la necesidad de adaptarse rápidamente a las nuevas reglas del juego.
