La noche cae sobre Rosario. El Monumento a la Bandera está iluminado y la multitud espera el comienzo de una nueva edición de los primeros Juegos del Hambre, pero esta vez version santafesina. Una voz solemne anuncia desde los parlantes: “Bienvenidos a la Invencible Provincia de Santa Fe, donde todos quieren entrar a la arena y nadie quiere ser eliminado antes de tiempo”.
Las luces se concentran sobre el escenario principal. Aparece El Príncipe vestido impecablemente y saludando a las tribunas, acompañado por la ex vicegobernadora. Detrás suyo, las pantallas muestran una inscripción gigantesca, “LA SUCESIÓN”. La música sube y el relator anuncia que esta primera edición tendrá una competencia particularmente feroz, encontrar a quienes acompañarán al Príncipe en la próxima batalla por el poder.
Las puertas se abren y aparecen las tres aspirantes. La primera es La Ex vicegobernadora, que avanza directamente hacia el escenario. El Príncipe la espera y, cuando llega el momento de la fotografía oficial, ocurre algo llamativo, ella es la única que sube junto a él. Las cámaras se encienden, los flashes explotan y ambos quedan perfectamente encuadrados.
A unos metros, llegan las otras dos competidoras, la Presidenta de la Cámara de Diputados, ex reina, y la concejal radical. Caminan hacia el escenario, pero algo extraño sucede. La cámara oficial parece no encontrarlas. No hay primer plano, no hay foto conjunta, no hay saludo para la transmisión. Están ahí, pero el encuadre tiene otras prioridades.
El relator intenta explicar la situación. “Tres tributos han llegado a la arena, pero solo una aparece en la fotografía”. Las pantallas gigantes muestran durante unos segundos al Príncipe y a la Ex vicegobernadora.
Pero mientras todos miran hacia el escenario principal, otra competencia comienza unos metros abajo del escenario. La arena de Rosario abre sus puertas y el relator anuncia la lista de tributos que quieren conquistar el Palacio de los Leones.
Entra Sebastián Chale, dispuesto a defender la continuidad de la gestión municipal. Detrás aparece Gustavo Puccini, presentado como uno de los hombres del entorno del Príncipe. Luego llega Federico Lifschitz, el hijastro de ex reina que ahora quiere ser princesa, que ya manifestó su voluntad de competir. La puerta vuelve a abrirse y aparece Anita Martínez, que tampoco oculta sus intenciones de quedarse con la arena. Pero todavía no terminó el desfile. Entra Federico Angelini, recientemente incorporado al tablero luego de su pelea iconica con el LEON. Después Cristian Cunha, que trabaja en su propio proyecto de ciudad (sin ser Rosarino). Luego María Eugenia Schmuck, que dejó abierta la posibilidad de pasar del Legislativo al Ejecutivo con el apoyo de su marido. Y cuando todos creen que finalmente terminó la presentación, aparecen Lionella Cattalini y Joaquín Blanco, los representantes del distrito socialista.
El presentador mira la lista. Cuenta los nombres. Vuelve a contar. Mira al director de la ceremonia.
¿Son todos? La respuesta llega desde el fondo: Por ahora. Y solo de una Aliaza….
Las tribunas comienzan a murmurar. Algunos tributos ya entrenan discursos. Otros recorren barrios. Algunos buscan alianzas. Otros buscan una foto con El Príncipe. Y otros simplemente intentan averiguar quién más piensa competir antes de decidir si ellos también deberían hacerlo.
En el escenario principal, el Príncipe continúa junto a la Ex Gobernadora. A varios metros, las otras dos aspirantes siguen esperando su turno para entrar en cuadro. En Rosario, mientras tanto, los tributos siguen llegando a la arena y cada nuevo nombre hace que el escenario parezca más parecido a una elección interna que a los Juegos del Hambre.
El relator toma nuevamente el micrófono: En la Invencible Provincia de Santa Fe hay dos preguntas que nadie puede responder todavía. ¿Quién acompañará al Príncipe?¿Quién sobrevivirá a la arena de Rosario?
Las luces enfocan nuevamente a Pullaro y a la Ex Gobernadora.
Después giran hacia las otras dos aspirantes.
Finalmente, iluminan a los numerosos tributos que esperan en Rosario.
Una última frase aparece sobre el Monumento a la Bandera:
QUE COMIENCEN LOS JUEGOS.
