Por su parte, las tarjetas en uso, aumentaron un 1,26%, lo cual también se adjudicó a un “comportamiento estacional”.

Respecto del impulso de los canales digitales, Colombatti opinó que “el proceso de aprendizaje fue singularmente rápido, tanto por parte del cliente bancario como de las entidades que mejoraron y ampliaron sus plataformas para estar cada vez más cerca de las necesidades de la población”.

Esto “provocó que, aún después de haber disminuido notablemente la crisis sanitaria, se mantuviera la tendencia a la incorporación de usuarios y el crecimiento de las transacciones”, añadió.

Las transacciones comprenden desde la “simple consulta de saldos y movimientos” hasta las transferencias, solicitudes de crédito y operaciones de inversiones financieras.

“Claramente se trata de un fenómeno que tiende a profundizarse, ante la practicidad para llevar a cabo todas las transacciones monetarias y no monetarias cotidianas, sin necesidad de tener a mano ni los pesos ni las tarjetas vinculadas con la cuenta bancaria”, puntualizó el gerente de Red Link.

Asimismo, otro factor que motorizó el uso fueron las “campañas de promociones con descuentos y ofertas que impulsan tanto las entidades como los comercios que adhieren para impulsar su negocio”.