
Javier Milei al inaugurar la sesiones ordinarias en el Congreso.
Mariano Fuchila
Libertad/Justicia social vs. Casta/oligarquía
Este entrecruzamiento no apunta a comparar proyectos políticos que acaso en sus objetivos finales estén en las antípodas. Se trata, claro, de un reduccionismo de uno de los textos más emblemáticos del análisis del discurso del peronismo. Y no se centra en el qué, sino en el cómo.
“El discurso político del peronismo no se explica, a nuestro juicio, por la construcción de una posición de liderazgo alrededor de propiedades específicas y concretas de una persona, sino por lo que podríamos llamar, al contrario, un proceso de abstracción por el cual el enunciador comienza funcionar en el mismo registro que entidades como el Pueblo, la Patria y la Nación. El enunciador Perón se convierte en un enunciador abstracto”, mencionan los autores.
Perón ocupa ese lugar que es el de la Patria y el Pueblo. De allí que se pueden -pudieron- hacer sustituciones. La vida por la Patria puede convertirse en La vida por Perón. O el slogan revolucionario Patria o muerte se puede modificar por Perón o muerte. Y, ahora, forzando el reemplazo, por Milei o muerte.
Conviene echar mano a otro teórico, reivindicado por el kirchnerismo, como Ernesto Laclau y sus estudios sobre el populismo, para comprender que la articulación de las identidades políticas que se construyen por equivalencias (y por lo exterior a ellas) se da en el proyecto de Milei a partir de la libertad, mientras que en el peronismo lo era a partir de la justicia social. Conceptos (significantes vacíos) que se deben llenar de sentido. Y el afuera: la casta para uno, la oligarquía para el otro.
El mito fundacional también coincidencias. Ambos llegan desde afuera en un momento dado para torcer el rumbo de una historia y de un Estado decadente. Outsiders. Decía Perón en 1944: “No soy nada más que argentino, que no tengo otra ideología que el pueblo de mi patria, ni otro partido político que mi patria”. O: “Soy un austero soldado que no tiene ambiciones ni las tendré nunca”. Milei asegura en el Congreso en 2024 ser “un hombre recién llegado a la vida política, que conduce una fuerza política nueva, que puede no tener mayorías parlamentarias, ni intendentes, ni gobernadores”.
Analizan Verón y Sigal que la hora grave de la historia de la Patria, la noción de “política” es asociada a la situación anterior. El proyecto de Perón, como el de Milei, queda fuera del campo de los políticos. “La redención no es un proyecto político, es un proyecto patriótico”, decía Perón. “Nosotros no vinimos a jugar el juego mediocre de la política. Vinimos a cambiar el país en serio”, dice Milei. O: “Lo que nos mueve a nosotros no es el poder por el poder mismo, sino nuestra causa sagrada”, señala el libertario.
De esa forma se coloca al otro, a todo aquel que piensa distinto, en una posición desplazada. En ambos casos, la doctrina es la verdad, coincide con la realidad. Toda posición política, o sea toda posición diferente, será por definición artificial, destinada a dividir. Del libro Perón o Muerte: “El adversario hace política, y observa enfurecido cómo Perón realiza y resuelve el verdadero problema que es el social” (¿económico en 2024?). “El adversario no tiene proyecto político, es sólo aquel que pone obstáculos a la marcha inexorable de Perón (de Milei), en la cual coinciden la verdad y la realidad. Es el enemigo del pueblo, del país, de la Nación”. La casta y la oligarquía que se oponen a una mejor calidad de vida de los argentinos de bien (Milei) o los trabajadores (Perón). Una novedad es que ahora se suman a la doctrina las fuerzas del cielo, que acompañan al Presidente resguardado en el libro de Macabeos, hebreo, excluido de la biblia.
Peronistas, mileístas y argentinos
Verón y Sigal ponen el foco en la temporalidad ahistórica de la Patria. “La coincidencia buscada entre el movimiento y los argentinos aparece como una necesidad absoluta, implícita en el concepto mismo de argentinos: no querer lo que Perón quiere es ser un renegado, es ser un malnacido, es ser indigno del nombre de ‘argentino’. Y la operación así realizada tendrá pleno éxito: durante años el país permanecerá dividido entre peronistas y anti peronistas. Perón consigue así despojar a sus enemigos de toda substancia: éstos se definirán de un modo puramente negativo. Y desde el punto de vista del peronismo, estar contra Perón es simplemente estar contra la Patria misma”, dicen los autores.
Esa operación de vaciamiento político aparece también en la superficie del discurso de Milei, quien desde el Congreso les dijo a sus oponentes: “A diferencia de algunos de ustedes, que están pensando en su próxima elección o en sus propios intereses, nosotros solo pensamos en defender la causa de la Libertad, en reconstruir nuestra Nación y en brindarle un futuro de prosperidad a nuestros hijos a cualquier precio”.
Además de quedar en evidencia la fusión entre el proyecto libertario y el de la Nación (que se refundará otro 25 de mayo), quien se oponga será denostado. El viernes acusó de corruptos y malintencionados a gobernadores, legisladores y también a los periodistas que cuestionen su gobierno. “La mezquindad y el egoísmo están demasiado extendidos”, señaló en función de la caída de la ley ómnibus.
Otra cita de Verón-Sigal que puede ayudar a entender la formación de la nueva grieta: “Cuanto peronistas y argentinos coinciden plenamente no habrá más descastados. Por otro lado, se trata de la lista de aquellos que el texto excluye del colectivo de los argentinos de bien. Cómo se puede explicar la existencia de los no-argentinos: la maldad pura y simple, o la inconsciencia, una especie de residuo irracional, de ceguera total”. Traducido al 2024: solo pueden estar en contra de Milei los políticos degenerados o los que “no la ven”.


