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MUSICA. El nuevo disco de Rubén Goldín

Canciones para poetas admirados

En “Reloj universal (Grandes Poetas)”, el músico dialoga con letras de Silvio Rodríguez, Víctor Heredia, Litto Nebbia, Leo Maslíah, Jorge Fandermole y Leopoldo Marechal.

Rubén Goldín Rubén Goldín grabó un disco enorme. (Gentileza -)

La poesía conlleva musicalidad, pero volverla canción es otro asunto. Una operación estética que redimensiona el goce y lo lleva a otro nivel. Si música y poesía van de la mano, Rubén Goldín es uno de sus ejemplos; más aún con su nuevo disco, el EP Reloj Universal (Grandes Poetas), en donde musicaliza letras de Silvio Rodríguez, Víctor Heredia, Litto Nebbia, Leo Maslíah, Jorge Fandermole y un poema de Leopoldo Marechal. La poesía y la música, salvan: “Arranqué en pandemia, supongo que para no volverme loco. Tuve algunos ataques feos, de pánico, de llorar, estuve mal. Entonces, ¿qué podía hacer? ¿Qué sé hacer? Yo sé hacer música”, comenta Rubén Goldín a Rosario/12.

“Le escribí a Silvio Rodríguez; no creí que se fuera a acordar de mí, estuve con él una sola vez, cuando fuimos con Fito a verlo al Ópera, hace muchos años. Le expliqué que estaba haciendo un disco, que mi idea era trabajar con letras de gente que admiro, que León Gieco y Víctor Heredia me habían prometido una letra. A los días me llegó la letra inédita de ‘2001’, la canción que abre el disco. Le puse música, luego de trabajarlo unos días, hasta encontrar lo que yo quería; le mandé un MP3, y me mandó a decir que le había gustado mucho”, continúa el músico.

De cada letra se abre un mundo y también historias, que Goldín relata con fruición. “A Fander le envié unas melodías, a partir de la letra de ‘Nadie’. En la canción hay un recitado, pero iba a ser cantado. Cuando se lo envié, Fander me decía que esa frase era muy amenazante; pero lo convencí. Yo tengo una voz más suave, y necesitaba otro tipo de voz; se sumó entonces Juan Palomino, a quien se escucha decir: “Ya que por hache o be, tu golpe del final fue siempre para mí, no falles esta vez, pues no tendré piedad”. Todo esto llevó un par de años. Iba grabando en mi casa, me juntaba con Rodrigo Aberastegui, un gran pianista con ideas muy buenas, que no pudo terminar el laburo; y hablé luego con Claudio Cardone”.

La nómina de Reloj Universal se completa con “El tiempo lo sabe bien”, de Víctor Heredia; “El amor le pasó por al lado”, de Leo Maslíah; “Bagdad”, de Litto Nebbia. “Después me puse a trabajar con la letra de Víctor Heredia, y le gustó mucho lo que hice. Me tomé la licencia de en la canción hacer una cita a ‘Qué será’ de Chico Buarque, y a Víctor le encantó. Hablé también con Leo Maslíah, y me mandó tres poemas. Hace unos días, lo escuché en un reportaje decir que nunca se imaginó que esos poemas podían tener música. Porque son cosas irónicas, ¿viste? El tipo al que el amor le pasa por el lado, y se lo pierde. Y me gusta lo que pasó con ‘Bagdad’, el tema de Nebbia, porque ahí se fueron mezclando un montón de cosas. La letra habla de las mil y una noches, de los cuentos, y de un tipo que no tiene un mango. O sea, para Juan ya no hay cuento que valga, mañana tendrá que salir a pelear, a laburar, para poder vivir”.

El disco se completa con el Poema 22 de Didáctica de la Alegría, de Leopoldo Marechal; cuya historia significa también un reencuentro personal. “En épocas cuando iba a la casa de Liliana Herrero con el Negro Sepúlveda, en ese entonces su marido, su casa era mi universidad. En mi casa no había libros de Marechal o Pichon Rivière; menos aún discos de Elis Regina o Miles Davis. Liliana no lo sabe, pero a mí me abrió un nuevo mundo, que no era el que yo había tenido en mi casa; no tiene nada de malo, mis viejos eran laburantes, mi viejo colectivero, mi vieja peluquera, venían los dos del campo. Yo tuve la cultura que tuve por curioso. Cuando me hice amigo de ellos, el Negro Sepúlveda vino hasta mi casa y me trajo un poema de Marechal, el Poema 22 de Didáctica de la Alegría, diciéndome: ‘Estamos por armar una obra, ¿te animás a ponerle música?’. Tengo una grabación en vivo, en el Paraninfo de Santa Fe, del año ‘86. Es medio folclórica, nunca la registré. Le escribí a María de los Ángeles Marechal, la hija, le mostré la canción, me dijo que le gustaba y me autorizó a publicarla”.

Goldín dice que disfruta mucho “de poner música a grandes poetas”: “Es un ejercicio muy hermoso. Obviamente que hay un ritmo en las palabras. Como decía Spinetta, las palabras no solamente tienen conceptos, sino también un sonido, y ese sonido me va llevando al acorde y a la melodía. La posibilidad de melodías es infinita; a veces pruebo una melodía y unos acordes, pero después veo que esos acordes no se llevan tan bien con la melodía, o que no me gustan, porque me aburriría de escucharlo tres veces igual. No es que sea un experto, pero busco alguna sorpresa en lo que va pasando. Por ejemplo, en ‘Bagdad’ hay un montón de cosas: hay una guitarra medio Pat Metheny; grabamos un duduk, un instrumento armenio, a partir de una idea de Cardone; en un momento metí coros, y no los volví a meter de nuevo. La idea es que la música no te canse a la cuarta vez que la escuchás. Después de 50 años o más, seguimos escuchando las canciones de Los Beatles porque son sus detalles los que hacen que esa música no canse. Este es un disco de seis temas, donde no intento agradar ni pertenecer a nada, no me interesa ganar un Grammy o un Gardel, para mí es un laburo artístico. Debo confesar y reconocer que hubo épocas en las que quería vender discos, pero ahora, al no existir nada de aquello, tenemos más libertad para hacer arte, y la música es un arte”.

-¿Por qué “Reloj Universal”?

-Tiene que ver con la astrología. Por el día en el que nací, tengo la luna en Piscis, y eso determina que la persona es hipersensible, y yo soy un poco así. Y soy de Acuario, el acuariano tiene una cuestión con el gerundio: yendo, volviendo, no está arraigado, no tiene mucho los pies en la tierra. Y el reloj universal es el sol. Nos da luz y nos da calor. Como la poesía. Los poetas, con sus frases lindas y con sus pensamientos, su sentimiento y sus vidas puestas en palabras, son los que nos dan un tiempo de cosa linda, incluso de fantasía. El reloj, el sol, nos da ese calor, ese momentito de luz que dan también los poetas, y todos los artistas que lo son en serio.

¿Más poesía? ¿Más canciones? La intención de un segundo disco está: “Les escribí a Caetano Veloso, a Serrat; quedó pendiente la letra de León Gieco. Por suerte, no estoy en una compañía que me dice: ‘Che, tenés que hacer un hit’. Hice mi disco como quise, hablé con Faro Latino para la distribución, y ya está, ahí termina todo”.

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