Otra textil que baja persianas
Los propietarios argumentaron que la situación económica con el Gobierno de Milei los llevó a tomar esta decisión drástica.

“La actual política económica destruyó la capacidad de producción. Esto es tremendo y muy triste. Esa planta era un orgullo, ahora es una tristeza”, señaló uno de los propietarios de la fábrica Indumentaria Catamarca.
Se trata de una empresa emblemática, surgida a partir de un pool de marcas destacadas que llegó a generar 150 puestos de trabajo en su máximo funcionamiento. Según comunicaron desde la firma, a fines de este mes dejarán de producir y cerrarán sus puertas.
Los argumentos de la decisión se sostienen en la caída “brutal” del consumo, consecuente reducción de la demanda, el aumento de los costos en dólares y la imposibilidad de competir con la mercadería que llega sin restricciones desde China a precios subsidiados.
Entre las marcas reconocidas que en 2020 se asociaron para impulsar esta producción figuraban Jazmín Chebar, Billabong, Grisino, Gepetto y Azzaro. El proyecto tenía como objetivo recuperar la antigua planta de guardapolvos 12 de Octubre, que había cerrado durante 2019.
Con el esquema económico que lleva adelante la administración libertaria en el Ejecutivo, lo que era impulso y desarrollo se convirtió en desazón.
La historia
El sueño que inspiró el inicio de Indumentaria Catamarca fue hacer resurgir una antigua fábrica, que los trabajadores recuperaran sus puestos y generar más empleo, a partir de la producción de prendas de vestir de alta calidad.
Mediante una estructura de trabajo por módulos, se organizó el esquema productivo donde el personal contaba con la capacitación necesaria para asumir múltiples tareas dentro de la fabricación de prendas en serie.
En un comienzo, la operación se concentró en cinco marcas pioneras, asignando a cada una de ellas un equipo de trabajo independiente integrado por aproximadamente doce operarios.
De esta manera, comenzó su nuevo funcionamiento con 52 trabajadores, de los cuales cerca del 30 por ciento correspondían al anterior proyecto, vinculado a guardapolvos escolares.
Con la consolidación de la experiencia, se incorporaron firmas de gran escala como Lacoste y Puma, además de diversas marcas nacionales y de menor tamaño. El crecimiento de la iniciativa permitió cumplir otra de las metas propuestas desde un principio: llegar a emplear a más de 150 personas.
Desenlace no deseado
“La situación actual, la crisis del sector y la caída de la demanda son los factores fundamentales que nos llevan a este desenlace”, aseguró Julio Serrano, gerente general de la empresa.
Tras haber agotado todas las instancias operativas y financieras disponibles, desde la gerencia afirmaron que se vieron obligados a cesar en las actividades porque el negocio dejó de ser rentable.
“La situación actual del país, la caída del consumo, hizo un combo que no nos permitió avanzar. Lo que producías lo ibas sobrestockeando, porque la gente cambió el consumo y el dinero lo usa para otra cosa”, agregó Serrano.
El empresario explicó además que la decisión se tomó de forma planificada y sin dejar alternativas por explorar, en un contexto donde los esfuerzos de adaptación resultaron insuficientes para sostener en pie a la firma.
La viabilidad se vio comprometida por el deterioro sostenido de las ventas y un incremento del 75 por ciento en las importaciones del rubro textil, detalló.
Ante este panorama, la compañía ejecutó una reducción gradual de su nómina de personal, la cual quedó en 100 a comienzos de 2026, hasta llegar a una plantilla final de apenas 20 trabajadores.
