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No todo está perdido: vio a un hombre caminando descalzo por zona sur y le regaló sus zapatillas

Gastón iba en auto junto a su hija cuando observó a alguien empujando un carro sin nada en los pies, en Uriburu y España. “No lo podía creer, me dio mucha pena ver a un señor grande así”, le contó

Un hombre que transitaba por la zona de calles Uriburu y España, en el sur de la ciudad, le regaló sus zapatillas a otro que caminaba descalzo mientras empujaba un carro. El gesto solidario, poco habitual, tuvo lugar el último sábado por la tarde, fue grabado por su pequeña hija con un celular y luego se viralizó en redes sociales.

Gastón tiene 41 años. Iba en auto con su hija rumbo a la casa de su mamá en la zona sur. Avanzaba por Uriburu y, al llegar a la esquina de España, observó “a un señor” que caminaba descalzo y empujando un carro por la calle.

“No lo podía creer, me dio mucha pena ver a un señor grande así”, le contó a Rosario3. Entonces, le dijo a Marti, su hija, que iban a pegar la vuelta para preguntarle al hombre si le entraban sus zapatillas. “Si le entran mis zapatillas y no se ofende, se las doy”, le dijo.

Segundos después, estacionó el auto, bajó y le hizo señas. Le preguntó cuánto calzaba y escuchó la respuesta que esperaba: “Justo calzaba 41 como yo, el señor me mira y se le llenan los ojos de lágrimas”.

Primero se negó, le dijo que no hacía falta. Pero Gastón insistió y le regaló su par de zapatillas. “Se emocionó y me dijo un montón de cosas lindas y palabras de dios”.

 

El momento hubiera quedado sólo entre ellos dos si su hija no agarraba el teléfono y lo filmaba, como hizo apenas descendió del vehículo, quizás también asombrada por la actitud de su papá. «Este video que grabó mi hijita me pareció bien subirlo porque tal vez, les deje algo alguien», expresó al compartirlo en su cuenta de Instagram.

No se quedó mucho más en esa esquina, después de saludarlo volvió al auto descalzo, solo con medias. Ahora, el que no tenía zapatillas era él, pero poco le importó. Tal es así que siguió un largo rato de esa forma. Fue hasta la casa de su madre, dejó a Marti y pasó a comprar “unas cosas” por una ferretería.

Recuerda que la gente lo miraba, sorprendida, porque andaba descalzo. Como un rato antes él vio, incrédulo, a ese hombre caminar sin nada en los pies sobre el asfalto.

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