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ODESUR: MEDALLAS PARA LOS FUNCIONARIOS, PROBLEMAS PARA LOS SANTAFESINOS

Hace las de una semana comenzaron los ODESUR y, viendo las redes oficiales del Gobierno de Santa Fe, uno podría pensar que la provincia declaró un feriado administrativo hasta que termine la competencia.

Secretaría General, Vinculación Institucional, Cooperación, Transformación Digital, Tecnologías para la Gestión, Región Centro e Integración Regional, Vinculación Estratégica, Desarrollo Productivo, Comercio Exterior, Comercio Interior y Servicios, entre otras áreas, aparecen permanentemente vinculadas al evento. Ministros, secretarios, subsecretarios y directores recorren, acompañan, reciben, participan, inauguran, posan y, fundamentalmente, lo muestran. Mucho ODESUR, mucha foto, mucho video y mucha historia.

Aclaremos algo antes de que alguien se ofenda, los ODESUR son importantes. Nadie discute que organizar un evento de estas características es una oportunidad para Santa Fe. Genera actividad económica, turismo, infraestructura, movimiento y visibilidad para la provincia. Que el Gobierno participe, acompañe y aproveche esa oportunidad es absolutamente razonable. El problema es otro. Cuando uno mira la cantidad de funcionarios involucrados y la intensidad con la que se exhibe esa participación, empieza a preguntarse si estamos frente a unos Juegos Sudamericanos o frente a las Olimpíadas del funcionariado santafesino.

Porque mientras todos están en los ODESUR, afuera de la foto sigue existiendo una provincia. Hay personas buscando trabajo, PYMES intentando sobrevivir, comercios que cierran, familias que necesitan respuestas y problemas cotidianos que no se suspendieron porque empezaron los Juegos. La gestión pública tampoco debería suspenderse. Y entonces aparece una pregunta bastante sencilla, si ministros, secretarios, subsecretarios y directores están todos en los ODESUR, ¿quién está gobernando Santa Fe?

El príncipe aparece, la corte acompaña, los funcionarios posan y el antiguo reinado ODESUR vuelve por unos días a ocupar el centro de la escena. Hasta la ex princesa parece haber dejado la legislatura nacional. Lo único que falta es que entreguen los decretos con una medalla al mérito olímpico y que para ingresar a Casa de Gobierno haya que presentar la pulsera oficial de los Juegos.

Y como si esto fuera poco, aparece el otro poder del Estado. Si se confirma que desde el comienzo de los ODESUR la HONORABLE Cámara de Diputados tampoco volvió a sesionar, entonces la postal empieza a ser todavía más curiosa: Ejecutivo y Legislativo parecen haber encontrado una misma política de Estado. Los primeros, recorriendo los Juegos; los segundos, sin sesionar. Quizás finalmente descubrimos el verdadero consenso político santafesino, todos de acuerdo en que los ODESUR son más importantes que la agenda cotidiana de los santafesinos.

Nada que envidiarle a Gildo Insfrán. Estos días se conoció que en Formosa el gobernador tiene sus propias Olimpíadas del Empleado Público, con unos 2600 estatales, 60 organismos, diez disciplinas, mascota oficial y desfile de delegaciones. Pero hay una diferencia bastante interesante, en Formosa juegan los empleados públicos; en Santa Fe juegan los funcionarios políticos, LA CASTA DIRIA MILEI. Y ahora, si además la Legislatura deja de sesionar durante el evento, ya tenemos prácticamente el equipo completo.

Casta y más casta.

Porque quizás estamos ante una nueva categoría de dirigente político, el funcionario influencer. Ya no alcanza con administrar un área, resolver problemas, impulsar políticas públicas o rendir cuentas sobre lo realizado. Ahora hay que estar en la foto correcta, en el evento correcto y con la publicación correcta. La gestión tiene su propio indicador de desempeño, cantidad de funcionarios presentes, cantidad de selfies y cantidad de historias subidas por jornada. Y si una actividad de gobierno no aparece en Instagram, probablemente no ocurrió.

Mientras tanto, la Santa Fe real sigue esperando. Espera empleo, producción, seguridad, salud, educación, infraestructura, respuestas para las PYMES y soluciones para los problemas que afectan todos los días a miles de personas. Esos problemas no tienen mascota, no tienen ceremonia de apertura, no tienen medalla y, sobre todo, no siempre quedan bien en una foto.

Ojalá los ODESUR sean un éxito. Ojalá dejen inversiones, infraestructura, turismo, actividad económica y una excelente imagen de Santa Fe. Ojalá nuestros deportistas brillen y todos podamos disfrutar del evento. Pero una cosa es celebrar los Juegos y otra muy distinta es convertirlos en el centro de gravedad de toda la política provincial.

Porque los Juegos duran unos días. La gestión dura cuatro años. Y los problemas de los santafesinos no se toman vacaciones.

Así que, terminados los ODESUR, habrá que volver a una actividad bastante menos glamorosa: gobernar.

Y quizás también sesionar.

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