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Organizaciones advierten sobre el endeudamiento en barrios populares

Un problema social que explota individualmente

La Poderosa salió a encuestar en barrios populares de Santa Fe y Rosario. Señalan que las familias más vulnerables se endeudan con prestamistas ligados al delito.

La garganta poderosa-14/11/2024
Claudia Albornoz es referente de La Poderosa y vive en barrio Chalet de Santa Fe. AFP

La problemática del endeudamiento, que quedó instalada en la agenda como uno de los temas más preocupantes de la actualidad, se agudiza en los barrios populares. Distintas organizaciones vienen denunciando que, producto de la informalidad, muchas familias acuden al préstamo entre vecinos, y los prestamistas vinculados a las economías delictivas.

Además, sostienen que esos préstamos, a tasas usureras, no tienen otro fin que costear comida y necesidades básicas. Desde el Observatorio Villero de La Poderosa pusieron en marcha una encuesta que busca registrar esa situación con datos, para pensar en medidas que alivien la situación.

“Lo que llaman prestamistas barriales en realidad son los tranzas que venden droga, y que son los que tienen plata para prestar”, planteó Claudia Albornoz, encargada del relevamiento en la provincia. “Estamos ante un problema social, y que es político, pero que está explotando de manera individual”, resumió Victoria Clerici, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Rosario.

El Mapa de la Deuda elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC), arrojó que en la provincia de Santa Fe la tasa de mora asciende al 14,29%, lo que implica 330.842 deudores con más de tres meses de atraso.

El distrito más afectado es Rosario, con una tasa del 17,11%, lo que significa unos 137.427 deudores únicos en mora, el 41,54 % del total provincial. El relevamiento, realizado en base a la Central de Deudores del Banco Central, no contempla la situación angustiante que muchas organizaciones denuncian en torno al sector informal y no bancarizado.

Algunos datos en ese sentido se desprenden de un informe difundido esta semana por el Instituto Periferias: en los barrios populares relevados, el 42,3% de los hogares pidió dinero prestado o se endeudó para comprar comida, mientras que el 59,8% de la población encuestada arrastra algún tipo de deuda financiera.

Entre las herramientas más utilizadas para endeudarse aparecen la tarjeta de crédito (37,8%), seguida por los préstamos de familiares o amigos (28,7%), las deudas con particulares (23,6%) y los préstamos solicitados a través de aplicaciones móviles (23,3%).

Preocupados por el tema, el Observatorio Villero de La Poderosa también empezó a recolectar datos en distintos barrios de populares de la provincia de Buenos Aires, La Rioja, Entre Ríos, Córdoba, San Juan, Santa Fe y Corrientes.

Las encuestas comenzaron en agosto y los datos preliminares arrojan que, de 317 personas relevadas, el 66,56% declararon tener dos o más deudas, mientras que el 32,18% declararon tener tres o más. En la ciudad de Santa Fe se realizaron 50 encuestas y 46 manifestaron estar endeudadas en el sistema informal. En Rosario, el relevamiento se realizó en Los Pumitas y La Cariñosa. Estiman que en las próximas semanas se conocerán los datos y apuntan a extender el relevamiento a más lugares del país.

Con la AUH

“Cuando se habla del endeudamiento, generalmente se hace con datos del sistema formal, de quienes están bancarizados. En los barrios populares son pocos los que tienen tarjetas de crédito, porque la mayoría trabaja en la informalidad y no accede a un sueldo”, explicó Claudia Albornoz en diálogo con Rosario/12. “Lo que hicimos fue empezar un proyecto donde formamos a los vecinos para salir a encuestar sobre este tema. Empezamos en agosto y el objetivo es hacer unas 600 encuestas en distintos barrios populares del país, con la intención de seguir creciendo. Lo que buscamos es visibilizar cuáles son esas deudas y empezar a ver estrategias para poder pagarlas”, completó.

La referente de La Poderosa en la provincia de Santa Fe adelantó que el proceso continúa y no están todos los datos sistematizados. Sin embargo, los números preliminares arrojan un panorama alarmante. Los datos -apunta-, servirán para dimensionar una realidad que ya conocen y vienen advirtiendo hace rato en el barrio Chalet de la ciudad de Santa Fe, donde la mujer vive y milita: vecinos endeudados con prestamistas vinculados a las economías delictivas.

“Nosotros vivimos en un barrio popular donde tenemos comedores. Cuando charlamos sobre el tema con las personas que vienen a buscar comida nos dicen que le deben al prestamista del barrio. Lo que llaman prestamistas barriales en realidad son los transas que venden droga, que son los que tienen plata para prestar”, expresó y agregó: “Esa situación, que ya es preocupante, se agudiza cuando te comenta que les toman la tarjeta con la que cobran la Asignación Universal por Hijo como garantía. Se las retienen para cobrarles lo que deben”.

Albornoz señaló que no es una realidad nueva, pero que sí se acentúa en un contexto donde los sectores informales tienen más dificultades para acceder al ingreso.

En octubre pasado, La Poderosa también realizó un trabajo estadístico sobre cómo emplean su tiempo las personas que viven en los barrios populares. El muestreo arrojó que las mujeres que hacen trabajo comunitario le dedican más de 8 horas diarias a las tareas de cuidado y tienen jornadas que superan las 13 horas.

“No es que esto se soluciona trabajando más, como plantean algunos, porque ya no queda más tiempo para trabajar. Si a una mujer le pagan 3.500 pesos la hora para limpiar una casa y se mueve en un colectivo que está 2.100 pesos el boleto. ¿Cuánto le queda?”, evaluó.

“Lo que vemos es que el ingreso se va de las manos comprando alimentos, por eso a los comedores comunitarios llega tanta gente pidiendo un plato de comida. La gente se endeuda para comer y comprar medicamentos. Es como una rueda de deudas que no deja nunca de girar y las familias están realmente angustiadas porque quieren pagar y porque si no lo hacen, el transa al que le deben sabe dónde viven”, lamentó.

Otro contexto

Victoria Clerici, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) en Rosario, sintetiza la situación con una frase: todo el mundo está endeudado con algo. Pero también advierte que no es una problemática novedosa: “Siempre hubo compañeros endeudados, pero tenían alguna proyección de pago que les permitía ordenarse. Hoy el problema es que la deuda pesa, porque saben que no la van a poder pagar, o van a tener que volver a endeudarse para pagarla. Y ahí es donde la cosa se vuelve siniestra, cuando el que te prestó no es ni un familiar, ni un amigo, sino una persona a la que lo único que le interesa es cobrarte”.

En diálogo con Rosario/12, la referente barrial grafica la problemática del endeudamiento como una telaraña, donde se entrecruzan diversas situaciones. Muchas de ellas vinculadas a la economía delictiva, pero también casos de endeudamientos entre vecinos, o interfamiliares.

Para Clerici, el aspecto común que atraviesa esa situación en los barrios populares de Rosario tiene que ver con los motivos del endeudamiento. “Nadie se endeuda para comprar un electrodoméstico o para hacer un viaje. La gente se está endeudando para morfar y eso hace más grave el problema”, sostuvo.

“Están las personas vinculadas a economías delictivas, con guita disponible, que la prestan a una tasa usurera. Pero esto también convive con otra realidad, que es la del vecino que quizás tiene un kiosco, juntó unos mangos de más, y si le pedís te presta con la promesa que el mes que viene le devolvés el doble. Para muchas personas también es un rebusque”, manifestó.

“Si bien hay una fuerte impronta delictiva alrededor de esto, también hay toda una red de prestamistas individuales, con montos muy bajos, que van alimentando esa pelota de deuda”, agregó.

La dirigente rastreó el inicio de la problemática del endeudamiento a la pandemia. Sin embargo, también reconoció que en ese entonces algunos mecanismos estatales como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) o el refuerzo de las partidas alimentarias en distintos niveles del Estado, amortiguó el impacto.

Hoy la situación es distinta: mientras que la problemática siguió creciendo, la ayuda del Estado fue en retirada. En agosto, por primera vez, el gobierno nacional no pagó los 78 mil pesos del programa Volver al Trabajo. En la provincia de Santa Fe había alrededor de 34 mil beneficiarios, de los cuales poco más de 20 mil viven en Rosario.

“Hay una diversidad de situaciones que dificulta dimensionar la problemática. Pero estamos ante un problema social, y que es político, pero que está explotando de manera individual. Creo que una forma de empezar a resolverlo es que la gente tenga plata en el bolsillo. Y con eso no pedimos un plan, sino la generación de trabajo, o la vuelta de los programas de trabajo y de cooperativización que este gobierno eliminó”, planteó.

Y completó: “Me parece que se está diciendo mucho sobre las deudas y la criminalidad de los sectores populares, pero deberíamos pasar de una etapa del diagnóstico a la resolución del problema, antes de que todo termine muy mal”.

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