Para que las personas sean la única prioridad
Un militante social presentó una iniciativa en el Concejo sobre el trabajo informal. Su objetivo es “hacer ruido y disputar el sentido” de las políticas públicas.

“Hay proyectos que prohíben a los cuidacoches, que no incluyen sino que excluyen, y me parece que hay que disputar otro sentido”, dijo ante la comisión de Igualdad, Genero y Derechos Humanos del Concejo Municipal de Rosario el militante territorial Jesús Rivero. “La están pasando mal ahora, estaría bueno escucharlos”, propuso el hombre, a quien los ediles invitaron esta semana para que brinde detalles de su proyecto que presentó en forma particular, denominado “Los excluidos”, que busca “promover la inclusión laboral” pero, fundamentalmente, hacer audibles las voces muteadas de los marginalizados.
El proyecto contempla una serie de medidas que procuran la inclusión laboral de las personas que están afuera del merado de trabajo y en los márgenes de la comunidad, y para eso propone la percepción de un impuesto que grave con el 6% las grandes fortunas que inviertan en la ciudad. Rivero sabe que el Concejo local carece de facultades para avanzar en esa materia: “Más allá de los artículos del proyecto, que sé que no tienen facultad para legislar sobre un impuesto del 6 por ciento, es poner sobre la mesa un sentido que no se está poniendo, que es criminalizar a los sectores más vulnerables”, dijo el militante.
Revoluciones
Con trabajo territorial en comedores de barrio Plata y Centeno, Rivero milita en el poco conocido Frente de Liberación Socialista (FLS). Según explicó ante la extrañeza de los concejales -la denominación del frente remite al último cuarto del siglo pasado y las luchas emancipadoras-, se trata de un agrupamiento con “una concepción marxista, pero levantando las banderas del peronismo revolucionario de los años 70”.
Sin embargo, el militante tiene claro que la revolución más trascendente de este tiempo es la tecnológica, cuyos límites aún son desconocidos. “Hay una emancipación del sistema capitalista con sus políticas neoliberales, sumando ahora la cuarta revolución industrial, que es la tecnología digital, que ya no necesita la fuerza humana, la fuerza de trabajo o la mano de obra para extraer el plus valor”, detalló en términos marxistas durante la reunión de la comisión.
Las consecuencias, explicó Rivero, están a la vista. “Lo que vemos ahora es un montón de personas desempleadas, sin trabajo, y vamos a seguir viendo eso. El proyecto es poder pensar cómo poder incluir a esos sectores, los trabajadores informales, y no criminalizarlos”, dijo, sin mencionar en forma directa el proyecto impulsado por el senador del Departamento Rosario, Ciro Seisas.
“Hay proyectos que prohíben a los cuidacoches, que no incluyen sino que excluyen, y me parece que hay que disputar otro sentido. La están pasando mal ahora, estaría bueno escucharlos. Hay que gente que ahora la está pasando mal y también plantear que este censo que hizo Capital Humano a nivel nacional también tiene una intención política, porque se hizo sobre 19 jurisdicciones, de las 23”, dijo.
A la vez, cuestionó el número oficial de personas en situación de calle, que el municipio estima entre 800 y 900, porque dijo que “es de abril” y que, en cambio, cree que “deben ser unas 1.200” las que deambulan por Rosario sin techo ni paredes propias donde guarecerse.
Derechos versus caridad
En esa línea, Rivero señaló que lo que trata de plantear en el proyecto que presentó como particular en el Concejo Municipal sobre “los excluidos, los trabajadores informales, las personas en situación de calle, los cuidacoches, los manteros, con los cuales hacemos un trabajo con algunos en el Parque Urquiza, en la zona de Pellegrini, y que son llamados peyorativamente trapitos, pero no son trapitos, son personas, y por eso cito la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos”.
Es que la propuesta del FLS historiza cómo se llegó hasta acá. Postula que el proyecto se inscribe en un contexto, poniendo como puntos ordenadores la Declaración Universal de sobre los Derechos Humanos, enunciada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 como efecto de la segunda guerra mundial (1939-1945) para limitar el avance del Estado sobre los derechos civiles y políticos de los ciudadanos y exigir que legitime y garantice los mismos.
Previamente recuerda la crisis del sistema capitalista de 1930 -la Gran Depresión- que como efecto provocó el nacimiento del denominado Estado Benefactor, que “vino a paliar las falencias del sistema capitalista a nivel global con políticas sociales inclusivas, pero sobre todo limitar el avance del proletariado en la toma de los medios de producción”. A partir de 1946 se establece arbitrariamente un re-contrato social y político a nivel global, llamado “guerra fría”, recuerda del proyecto, para señalar que “este statu quo se derrumbó con la caída del Muro de Berlín en 1989 y la emancipación del sistema capitalista a nivel global. Lo que siguió fue neoliberalismo y, ahora, la insinuación de un tecnocracia que produce mil millonarios.
Hacer ruido hasta que se oíga
“Mi idea es venir y hacer ruido, como hacemos nosotros”, dijo Rivero en la comisión. “Disputar el sentido”, completó. El militante señaló, además: “Yo soy un trabajador, todos la estamos pasando mal, pero hay compañeros que la están pasando muy mal, y no está bueno. Más allá de lo que yo diga, hay una Constitución”. La referencia apunta a la inclusión de los tratados internacionales de Derechos Humanos en la reforma del texto magno de 1994, cuyo cumplimiento no forman parte de la conversación pública.
Rivero explicó que, en su concepción, “no se trata de caridad, se trata de derechos”. “Yo no vengo con una verdad acá a plantear el proyecto, sino para modificarlo, convocar a los cuidacoches, a compañeras de los comedores, que no sea solamente yo, que no se vuelva este proyecto burocrático, sino que se puedan plantear otras cosas y que entre todos podamos construir otras coas y pensar este nuevo concepto de trabajador que ya no tiene nada que ver con el que conocíamos en el Estado de Bienestar”, planteó.
