Estará preso en un sector especial de Piñero
Se formalizó la imputación luego de semanas en las que se evaluó la posibilidad de que fuera declarado inimputable.

Pablo Ismael Ibáñez, uno de los dos acusados por el homicidio en ocasión de robo de Lucas Martín Cicarelli, seguirá detenido en la cárcel de Piñero en un sector adaptado para internos con patologías de salud mental. La decisión fue adoptada por el juez Fernando Sosa después de una audiencia realizada en el Centro de Justicia Penal, en la que se formalizó su imputación luego de semanas en las que se evaluó la posibilidad de que fuera declarado inimputable.
El magistrado retomó así los lineamientos que había fijado el camarista Alfredo Ivaldi Artacho, quien el 5 de diciembre ordenó que se avanzara con la imputación ante la demora de los informes de la Junta Médica Forense. “El juez admitió la imputación tal como fue solicitada por la Fiscalía, la calificación legal, y ordenó la prisión preventiva por el plazo de ley”, explicó la fiscal Agustina Eiris al término de la audiencia. “Por el momento está preso y va a quedar preso por dos años. Vamos a esperar los informes médicos”.
Ibáñez, de 33 años, fue detenido el 20 de octubre en Garibaldi al 6000, un día después del crimen, cuando policías de la PDI lo localizaron cerca de la casa de un familiar. Hasta entonces su situación procesal permanecía abierta: un médico forense advirtió que podía no haber comprendido la criminalidad de sus actos, y la Fiscalía optó por aplazar la imputación. “En fecha 22 de octubre la Fiscalía decidió no imputar, atento a que teníamos conocimiento de que el señor Ibáñez contaba con antecedentes en salud mental”, señaló Eiris. “Se ordenaron estudios complementarios, pero se fueron dilatando. Por ese motivo, la Cámara dispuso imputarlo”.
La Secretaría de Asuntos Penales del Ministerio de Justicia provincial confirmó que Piñero cuenta con un espacio acondicionado para detenidos con padecimientos psíquicos. “Si la persona está compensada, puede incluso estar en un pabellón común, pero siempre con medidas especiales”, precisó la titular del área, Lucía Masneri. Según la funcionaria, no existe un pabellón psiquiátrico formal, aunque sí un sector destinado a cuadros clínicos como el que presenta Ibáñez, quien hasta ahora permanecía alojado en el Order, el área sanitaria de la unidad.
La imputación lo ubica como coautor del delito de homicidio en ocasión de robo calificado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse. La misma figura pesa sobre el otro acusado, Andrés Rodrigo Frontera, detenido en el lugar del hecho. “Ambos fueron imputados como coautores, es decir, que por más que uno tenga un arma de fuego, no modifica la situación procesal; la agrava para ambos”, subrayó Eiris.
La secuencia reconstruida por la Fiscalía apunta a la madrugada del domingo 19 de octubre. Lucas Cicarelli, de 23 años, se había sentado junto a su pareja en la barranca del río, en Wheelwright y Dorrego, tras salir del trabajo. La joven relató que habían comprado “un jugo Ades, unas Doritos, madalenas y chocolates” en un maxiquiosco cercano, y que conversaban cuando su novio comenzó a mostrarse inquieto. “Martu, vos quedate tranquila, yo sigo comiendo”, le dijo él antes de que apareciera el primer atacante. “Salta un loco con mucho odio, arrebatado, tenía un revólver gris oscuro con tambor. ‘Te vamos a robar, danos todo porque te matamos’, dijo”, contó ella.
La mujer identificó al asaltante como Ibáñez, a quien había visto caminar por la zona minutos antes. Cicarelli se levantó y respondió con calma: “Llevate todo lo que quieras”, señaló las pertenencias en el piso, pero la situación escaló cuando ella intentó retroceder y el atacante la apuntó: “Flaca, quedate ahí o te meto un tiro.” Según su testimonio, fue entonces cuando intercedió Frontera: “Veo que viene la segunda persona y se abalanza sobre Lucas. Los dos se le tiraron encima.” Ella corrió a pedir ayuda.
Cuando regresó al lugar, su novio ya no estaba. La búsqueda permitió hallarlo 25 metros barranca abajo, sin vida. La autopsia determinó que la caída se produjo durante un forcejeo. Minutos después, Frontera fue detenido a pocos metros, escondido entre arbustos con la mochila de la joven en la mano. La cámara de Dorrego y el río registró a ambos imputados caminando hacia la escena del robo, aunque el momento concreto no quedó registrado por la distancia. “Se ve la mecánica general”, precisó Eiris. También se solicitaron análisis de ADN ante la posibilidad de un intercambio violento con la víctima.
El avance de la causa estuvo atravesado por los interrogantes alrededor de la salud mental de Ibáñez, quien contaba con una evaluación psiquiátrica reciente en otra causa. “La inimputabilidad se determina en el caso concreto, a partir de este hecho”, aclaró la fiscal. “Los antecedentes existen, pero lo que interesa es si al momento del hecho comprendía o no la criminalidad de sus actos.” El dictamen definitivo aún no está disponible.
La querella, encabezada por el abogado Marcos Cella, sostuvo ante la Cámara que la detención del acusado era indispensable. “Es una bomba de tiempo en la calle. Creemos que puede volver a matar”, afirmó durante la audiencia. Según describió, Ibáñez dio un nombre falso al ser arrestado y reaccionó con claridad ante la noticia de que sería trasladado a la cárcel. “Lo que demuestra que entiende.”
Con los dos acusados bajo prisión preventiva y a la espera de los estudios médicos, la investigación continúa con la expectativa de que el futuro juicio oral determine responsabilidades y aclare el desenlace que derivó en la muerte de Cicarelli. Entretanto, la Fiscalía avanza con las medidas pendientes: entrevistas, análisis periciales y el aporte de cámaras y registros del 911 que completan el cuadro probatorio.
