En vísperas de las fiestas navideñas, el Gobierno nacional anunció la reducción de aranceles de importación en 14 categorías de juguetes, incluyendo triciclos, muñecos, patinetas y blocks de construcción. La iniciativa, impulsada por la administración de Javier Milei, busca fomentar la competencia y promover precios más bajos.

Según datos oficiales, los juguetes vendidos en Argentina resultan entre 30% y 75% más caros que los mismos productos en Brasil, Chile y México. Por ejemplo, un muñeco transformable de franquicia internacional que en el país cuesta $60.000 se consigue a $15.000 en México y a $20.000 en Brasil y Chile. Los bloques de construcción locales alcanzan los $50.000, mientras que en Chile y México se pagan hasta un 50% menos. Las muñecas, por su parte, se venden a $50.000 frente a $35.000 en Brasil, y unos patines infantiles cotizados en $87.000 pueden encontrarse a $50.000 en otros países de la región.

Desde la Cámara Argentina del Juguete, su presidente Matías Furió celebró la convergencia arancelaria, recordando que Argentina era el único país del bloque que mantenía un derecho de importación extrazona del 35%, el máximo permitido por la OMC. Sin embargo, Furió advirtió que la falta de competitividad regulatoria fomentó prácticas irregulares como contrabandosubfacturación y salto de posición arancelaria, que según estimaciones abastecen alrededor del 30% del mercado.

Pese a la medida, Furió relativizó el impacto en los precios finales: “No va a bajar el precio de los productos importados. El verdadero problema es que no hay consumo. La falta de poder adquisitivo limita la compra de juguetes y, por eso, la temporada de fin de año no será como se esperaba”, dijo por LT8. Aun así, el país cuenta con un surtido amplio de productos, con importaciones récord en noviembre y mercadería disponible para los próximos cinco años, aunque las ventas presenciales siguen bajas, y el público masivo no recurre a las plataformas digitales.