Rosario

Pese a las medidas preventivas, los supermercados se llenaron de clientes

En algunos comercios las góndolas de productos de primera necesidad estaban vacías. Los supermercadistas reclamaron prudencia.

 

 

Pese a que los especialistas insisten sobre la conveniencia de no concurrir a espacios donde se concentre gran cantidad de gente y en consecuencia se dispuso el cese de espectáculos públicos masivos y boliches, las largas colas en los supermercados fueron una constante durante todo el fin de semana.

El nerviosismo que causó la confirmación de los primeros casos de coronavirus en el país, más la posibilidad de que se profundicen las medidas de aislamiento para evitar contagios, se materializaron en carritos repletos de agua lavandina, papel higiénico y algunos elementos de primera necesidad, que en algunos casos hasta dejaron las góndolas vacías. Desde la Cámara de Supermercados de Rosario remarcaron que no hay riesgos de desabastecimiento.

   El Covid 19 puso en alerta no sólo al sector salud; sino también a los dueños de autoservicios, supermercados y cadenas mayoristas. “Pedimos a nuestros clientes ser prudentes y no salir a comprar por temor, hay que comprar sólo lo necesario”, pidió ayer el titular de la Cámara de Supermercados de Rosario, Sergio López, temeroso sobre los efectos que el virus pueda imprimir en los precios de productos de limpieza o alimentos.

Hasta ayer los supermercadistas no habían recibido comunicación sobre “posibles medidas de cierre”, ni registraban ningún problema de abastecimiento. “Sí estamos registrando una mayor demanda en las grandes cadenas o en los locales ubicados en sectores con mejor poder adquisitivo, sobre todo en lo relacionado con productos de aseo o limpieza”, resumió López.

La escena que mostraban ayer algunos supermercados no lo desmentían. En el Carrefour de avenida Pellegrini, frente al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, las colas desbordaban el sector de cajas, daban la vuelta recorriendo todo el salón para volver otra vez a las cajas. El contenido de los changuitos era más o menos similar: papel higiénico, galletitas, fideos, algunas latas. La cantidad dependía del bolsillo de cada comprador.

En las colas, la preocupación por el avance de la pandemia era el tema de conversación, aunque nadie tenía en cuenta el requisito de mantener la distancia necesaria para evitar contagios. Tampoco se veía alcohol en gel a mano de los clientes, ni carteles con consejos sobre cómo prevenir la infección.

Los repositores no alcanzaban a llenar las góndolas: quedaban pocas botellas de aceite, conservas de tomate o lácteos. La góndola de quesos, por ejemplo, parecía arrasada.

Changuitos repletos

Muchos de los clientes que ayer poblaron los supermercados provenían de otras localidades de la provincia. “Soy de Maciel y estoy estudiando en la facultad. Mi mamá me pidió que viniera a hacer las compras porque allá está todo desabastecido”, aseguraba una joven mientras esperaba su turno para pagar en la caja del Carrefour.

En la zona sur, el panorama era similar. Los supermercados también estaban mucho más demandados que lo habitual.

Verónica quiso aprovechar la tarde de ayer para hacer algunas compras. No habían pasado las cuatro de la tarde cuando salió de su casa con rumbo a La Reina, de San Martín y Ayolas, pero encontró el local “colapsado de gente”.

Las colas tanto en el ingreso al súper, como las que se adivinaban en las cajas, la hicieron cambiar de rumbo; pero en el súper La Sandro de San Martín y Uriburu, el panorama era similar.

“Imposible entrar, una locura”, comentó y agregó que en los mercados chinos del barrio tampoco tuvo mejor suerte, los encontró a todos cerrados.

En la sucursal La Gallega de Mitre y Pellegrini, se vivía el aumento de clientes “como un día previo a las fiestas de Navidad o Año Nuevo”, según lo definía una empleada y advertía que también habían crecido notablemente las compras on line. Es más, habían tenido que reforzar el número de personal que normalmente se encarga de preparar los pedidos.

Las cadenas de supermercados mayoristas también vivieron un fin de diciembre en pleno marzo.

En efecto, las colas llegaban hasta el final del salón. Y, cada tanto, los clientes batían palmas para reclamar mayor celeridad en la atención. Un recurso tan en vano como tocar bocina en una calle saturada.

“Responsabilidad social”

El presidente del Centro Unión Almaceneros de Rosario, Juan Milito, apuntó que durante el fin de semana se notó algún incremento en las ventas, sobre todo de productos relacionados con el aseo y la desinfección del hogar. “La gente se llevó todo el alcohol que había, si era alcohol en gel ni hablar, también lavandina y esas cosas”, indicó y apuntó que también se buscaban “rociadores, evidentemente para prepararse algunos elementos desinfectantes de tipo casero”.

En todos los comercios, sostuvo, primaron también los comentarios sobre la pandemia y las formas de prevenirla. “Ni más ni menos que los que conocemos todos”.

Milito pidió prudencia a sus asociados y actuar con “responsabilidad social”, es decir “seguir las indicaciones que emanen del Ministerio de Salud de la Nación, trabajar tranquilos y decirles a nuestros clientes que estén tranquilos. Así iremos viendo qué pasa con el devenir de la semana”, concluyó.

Por Carina Bazzoni

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