El sueño de Lio: Argentina busca levantar por tercera vez la Copa del Mundo
Con Messi como abanderado y figura excluyente del Mundial de Qatar, la Scaloneta intentará quebrar una racha de 36 años al enfrentar desde las 12 a Francia, el campeón defensor. Como pocas veces, los hinchas argentinos se identificaron con el equipo nacional y la ilusión desbordó a todos
Es hoy Argentina. El día que se esperó por tantísimo tiempo. La Copa del Mundo vuelve a estar al alcance de nuestras manos y no podríamos estar más ilusionados. Argumentos hay de sobra, empezando por Messi en modo Maradona, pasando por el altísimo nivel defensivo de Otamendi y la potencia arrolladora de Julián arriba. La Scaloneta está preparadísima para afrontar el examen final y llega con el ánimo por las nubes: que tiemblen los franceses.
¿Para salir campeón hay que ganarle al campeón? Que así sea. El destino pone todas las cosas en su lugar. Y si algo ha demostrado el fútbol una y otra vez, es que da revanchas. Lionel Messi lo sabe muy bien y ocho años después de ese puñal que significó el 0-1 ante Alemania en la finalísima de Brasil 2014, el astro rosarino va por lo que se merece. El mundo entero así lo desea.
La Pulga es el talismán de la Albiceleste. A los 35 años está jugando el mejor Mundial de su extraordinaria carrera y si existe un poco de justicia divina millones de argentinos y de otras nacionalidades podrán verlo levantar el único trofeo que le falta ganar, ese que ya se le escapó en el Maracaná, justamente el mismo escenario donde años después logró romper con el maleficio y conquistó la Copa América.
Claro que ese mérito no fue sólo de Messi. La lista es larga y la mayoría estarán hoy ante Francia acompañando nuevamente al mejor jugador del mundo. Empezando por el enorme Rodrigo De Paul, la usina generadora de energía de La Scaloneta, el santo protector del 10 dentro y fuera de la cancha. También el feroz Nicolás Otamendi en el fondo y el carismático Dibu Martínez bajo los tres palos. Todos empujan, todos meten, todos corren como animales voraces persiguiendo el mismo sueño: verlo al capitán levantando la Copa del Mundo.
Pero es tanta la mística que rodea al encuentro de hoy a las 12 en el estadio Lusail, que muchos ya perdieron de vista quien fue el primer responsable de este exitoso proceso que nos condujo hasta las puertas de una nueva Copa del Mundo. Porque todo el camino recorrido en Qatar, las Eliminatorias previas y hasta el Maracanazo del año pasado, comenzaron a gestarse, casi de casualidad, hace cuatro años en Rusia, luego de la paliza táctica y psicológica que nos dio nada menos que Francia, el rival a vencer.
Scaloni se hizo cargo de la Selección tras la salida del impresentable de Sampaoli y lo que empezó como un simple interinato se terminó transformando en un ciclo brillante, el cual fue de menor a mayor, como el andar de la Selección en Qatar, y logró algo que hace no mucho parecía imposible: volver a ilusionarnos.
“Quiero ganar la tercera, quiero ser campeón mundial”, es la canción que más se escucha desde hace semanas por las calles de Doha, copada por miles de argentinos que se preparan para gritar y alentar al Messías que nos devolvió la ilusión y la alegría. Porque de eso se trata justamente el fútbol: diversión y alegría. Y a nadie le vendría mal un poco de ambas cosas en este país con el contexto actual.
¿Distracción innecesaria o consuelo de tontos? Déjenlos que hablen. No entienden absolutamente nada de la vida, y sobre todo: no saben nada de fútbol, el deporte por excelencia de los argentinos, el que más nos representa y tanta pasión genera, esa que se puede sentir en una esquina esperando el colectivo o en la mesa de café de cualquier bar. La argentinidad al palo.
Es que fue imposible no ilusionarse con este equipo. Con el despliegue de Enzo Fernández, la polenta arrolladora de Julián Álvarez o el enorme desgaste de Alexis Mac Allister, la guardia joven de un Scaloni al que no le tembló el pulso a la hora de limpiar a unos cuantos históricos como Leandro Paredes y Lautaro Martínez para darle rodaje a ellos. “Van a jugar los que mejor estén”, anticipó el DT en la previa del Mundial. Y así lo hizo.
Quizá por eso hoy le toque volver a entrar a Di María, el héroe del Maracaná, aunque para muchos lo mejor sería jugar con Lisandro Martínez de arranque y cinco en el fondo para contrarrestar el poderío ofensivo galo y sobre todo al velocista de Kylian Mbappé. En Scaloni confiamos. Y sobre todo en Messi y su zurda mágica.
Es hoy capitán. Vos y más de 40 millones de argentinos lo tienen bien en claro. La gloria eterna te espera y también al resto de tus compañeros. Vayan por lo que se merecen. Háganos campeón mundial. Un país entero los apoya. Hasta apoyo divino tenemos porque “al Diego, desde el cielo lo podemos ver, con Don Diego y La Tota, alentándolo a Lionel”.
fuente: elciudadanoweb.com
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