Las políticas y la falta de contención por parte del gobierno provincial de Maximiliano Pullaro y la administración municipal de Pablo Javkin dejan a la ciudad inmersa en un marcado ahogo económico.

Rosario atraviesa un escenario económico y social crítico que golpea de manera simultánea al comercio, la movilidad urbana y el bolsillo de sus habitantes. La combinación de las persianas bajas en las principales arterias comerciales, caída drástica de pasajeros debido a tarifas impagables y un nivel de morosidad sin precedentes proyecta una postal nunca antes vista en la ciudad.
Las políticas implementadas por las gestiones del gobernador Maximiliano Pullaro y del intendente Pablo Javkin muestran su impacto directo en el tejido productivo de Rosario, ya que la actividad comercial padecen signos evidentes de deterioro.
Un nuevo informe del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (COCIR) y la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR indicó que se duplicó la cantidad de locales comerciales vacíos en el centro de la ciudad. Según datos de junio de 2026, las subas más significativas se registraron en la Peatonal Córdoba, que pasó del 9,2% al 17,2%, y en calle San Luis, que aumentó del 5,1% al 10,2%.
En el sexto mes del año, se relevaron un total de 9.618 locales comerciales en Rosario de los cuales el 77% se localizan en el Área Central de la ciudad, el 17% en los Centros Comerciales a Cielo Abierto y el 6% restante en los Shoppings.
La situación difiere entre las distintas zonas relevadas. Mientras que el Área Central de la ciudad presenta la tasa más alta de vacancia, alcanzando al 13,4% de los locales, los Shoppings y Centros Comerciales a Cielo Abierto se mantienen por debajo de media, con guarismos del 6,4% y 10,9%, respectivamente.
Espiral destructiva: la crisis del transporte urbano e interurbano
A la par de la crisis comercial, el transporte público padece lo que analistas y concejales califican como una «espiral destructiva». Según informes de la Comisión de Seguimiento del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP) del Concejo Municipal local, el quiebre del esquema de financiamiento del transporte del interior comenzó a acelerarse a fines de 2023.
En diciembre de ese año, coincidiendo con el inicio de las gestiones de Pullaro y Javkin, el valor del pasaje en Rosario se ubicaba en $240. A partir de allí, la quita total del Fondo Compensador del Transporte por parte del Gobierno nacional dejó a los municipios del interior a la intemperie. Ante la suba de insumos clave como los combustibles y los neumáticos, el Palacio de los Leones apeló a sucesivas actualizaciones.
Desde febrero de 2026, tras aplicar un incremento del 8,8%, la tarifa plana se posicionó en $1.720. Esta evolución representa un incremento acumulado del 616,6% en poco más de dos años, una cifra que supera ampliamente los acuerdos salariales promedio del sector formal.
La situación no tiene precedentes: según detalló el concejal Mariano Romero, hoy se pueden comprar un 30% menos de boletos con un salario mínimo que en el peor momento de la crisis de 2001.
La consecuencia directa del encarecimiento del pasaje también trajo una retracción histórica en la demanda. La Asociación de Transportistas de Pasajeros (ATAP) de la provincia de Santa Fe aseguró que la situación del transporte urbano e interurbano “cada vez se agrava más” y alertó por una caída promedio de entre el 25% y el 30% en la venta de pasajes.
En ese sentido, las mediciones muestran caídas interanuales drásticas que superan los 10.000 (y hasta 27.000) viajes diarios menos en determinados meses. Al haber menos recaudación, las frecuencias se resienten. El tiempo promedio de espera general en las paradas se estiró hasta rozar los 15 minutos, empeorando los registros que el sistema ostentaba en 2023.
Endeudamiento y morosidad: el ahogo de las familias rosarinas
En un momento en el que el endeudamiento aparece como la única vía para que empresas y familias puedan hacerle frente a la crisis provocada por el gobierno de Javier Milei, la Oficina Municipal del Consumidor de Rosario alertó que en el último tiempo “creció la mora en el pago de alquileres y expensas”. Un informe elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) ubicó al departamento Rosario como el de mayor morosidad de Santa Fe.
El informe, diagramado junto a la Fundación Friederich Ebert, muestra que en territorio rosarino existen 596.408 personas con algún tipo de crédito registrado. El monto total de las obligaciones financieras asciende a $2,47 billones, mientras que la deuda en mora alcanza los $422.573 millones. Además, la ciudad que gobierna Javkin concentra el 35,7% del total de la deuda provincial y el 42,7% del dinero que se encuentra en situación de incumplimiento.
La jefa del organismo, Nadia Amalevi, reconoció que el contexto que atraviesa el país es “bastante complejo” para los inquilinos. En el caso de Rosario, manifestó que los problemas en materia de vivienda «son diversos«. Si bien lo que prima es la falta de pago de alquileres y servicios, la situación también afectó a quienes son dueños de un inmueble: “Hay jubilados que son propietarios y hoy no pueden pagar las expensas”, señaló.
Según los datos de la Central de Deudores del Banco Central correspondientes a junio de 2026, 137.427 personas mantienen deudas impagas desde hace más de 90 días, lo que representa el 41,5% del total de deudores en mora de la provincia. La tasa de incumplimiento alcanza el 17,11%, por encima del promedio santafesino, que se ubica en el 14,29%.

