La protesta policial en Rosario lejos está de diluirse. Con una “Carpa Azul” instalada frente a la sede de la Unidad Regional II, el reclamo salarial mantiene su vigencia en un formato que combina permanencia y visibilización constante.
En el lugar confluyen distintos sectores: personal en actividad, retirados, jubilados y familiares de la policía de Santa Fe. La amplitud de la convocatoria refleja el carácter transversal de una crisis que impacta a todo el esquema policial y explica por qué el reclamo persiste en el tiempo.
“Los anuncios del gobierno provincial no eliminaron el malestar”, sostienen quienes forman parte de la protesta, que continúa sin respuestas concretas.
Quienes mantienen la carpa lo hacen en condiciones complejas: bajo la lluvia, con dificultades para alimentarse y descansar, y con escasa contención institucional. Aun así, siguen. Ese dato no solo habla de convicción, sino también de la gravedad de la situación que atraviesan.
La presencia de una carpa de protesta frente a una jefatura policial no es un hecho menor. Por el contrario, funciona como un síntoma visible de un conflicto que ya desbordó lo interno y se instaló de lleno en el plano político.
