La esquina de Cafferata y Urquiza ya no será la misma. La emblemática ochava de la ciudad, denominada Osvaldo Pugliese, tomará una fisionomía diferente. Es que el tradicional bar La Estrella le dará paso a un edificio. Y con él se irán miles de historias, cafés y encuentros de los rosarinos.

El lugar será derrumbado, junto a otros dos locales aledaños del mismo dueño, para levantarse una torre. En esa cuadra ya construyeron otra torre y se proyectan dos más, aparte de la que ubicará en lo que era el bar.

Al bar acudían vecinos y dueños y trabajadores de locales de la zona. “Con compañeros de los otros locales nos reuníamos a las 16 a merendar en el bar y queríamos compartir un rato, tomar algo, ir con la computadora”, cuenta uno de los habituales visitantes del bar

Recuerdan que la atención era muy buena. Ahora van a levantar un “condenado” edificio -según el comerciante- que “le quita el espíritu al barrio”. “Para nosotros era algo que nos identificaba en el barrio”. En este sentido, otro vecino expresa que “van a cambiarle la cara al barrio”.

Marcelo Volpe creció en La Estrella cuando su padre lo compró allá por 1995. Allí, contó Marcelo a Conclusión, tuvo las mejores historias -hasta 1998 cuando decidió dejarlo en manos de otros dueños-  junto a “la barra vieja”,  un grupo de amigos que se juntaban todos los días en la emblemática esquina, algunos de ellos ya partieron y otros se vieron obligados a cambiar su lugar de encuentro.

“La Estrella” fue variando. Desde el `55 fue bar, pero previo a ello fue bar-almacén, de esos típicos que existían en 1900 pero que ya no quedan rastros. En un momento, según contó Volpe, se había vuelto un bar muy futbolero a donde iban todos los hinchas de Rosario Central. “En un momento fue la esquina más canalla, de acá salían los colectivos para ir a los partidos y hasta se puso una placa”, agregó. Años más tarde, la emblemática ochava pasó a llamarse “esquina Pugliese”, debido a que un grupo de Fanáticos del pianista, director y compositor argentino, lo seguían a todos lados con una bandera que decía “Caferatta y Urquiza presentes”.

“A la placa la sacaron ahora que están por demoler y prometieron ponerla después”, recordó el histórico dueño.

De esa “Barra Vieja” solo quedan unos pocos. ”  Muchos de los clientes fijos murieron. Iba mucha gente grande, hay barras completas que se han muerto todos y los que quedaron se fueron desparramando por los otros bares de la zona”,  señaló y remarcó “el barrio ya no es el mismo”.

UNA CRISIS GENERALIZADA

La caída del consumo y los aumentos en los insumos hizo que los comerciantes de los distintos sectores de la ciudad se declaren en “crisis”. Ese es el caso del Centro Comercial Cafferata que, a pesar del intenso movimiento que hubo siempre en la zona, las ventas han caído notablemente.

En ese marco, los integrantes del Centro Comercial a Cielo Abierto, “Paseo Cafferata”, manifestaron su preocupación y aseguraron que día a día se enfrentan a la caída del consumo y una problema con el que conviven, “la inseguridad”.

“Cerraron todos los lugares emblemáticos de la zona . El Bar La Estrella, La Buena Vista y  hace dos meses bajó las persianas la histórica zapatería El Rey del Calzado, que uno de los negocios más fuertes del paseo.  No puedo mantener los gastos y no le quedó otra”, contó Juanjo, un comerciante del paseo.

Y subrayó: ” Se ajusta, pero no alcanza. Hay gastos fijos que no se pueden evitar y quien antes compraba tres prendas, hoy compran dos. El problema es en general, los clientes también se ajustan”.