La reforma política no logra el apoyo necesario
La Casa Rosada se enfoca en negociar con los gobernadores para al menos conseguir los votos para suspender las primarias por un año más. En ese contexto, podría caerse la sesión del jueves en la que el oficialismo pretende aprobar la nueva carta orgánica del Banco Central.
Por Paula Marussich
Sin número para aprobar la eliminación de las PASO, el oficialismo reanudó el debate de la reforma política. Un acting que busca esconder la debilidad de un gobierno que centró su estrategia electoral en la atomización de la oposición sin tener los avales suficientes. Así, la Comisión de Asuntos Constitucionales se reunió el martes por la tarde y, en menos de una hora, volvió a llamar a un cuarto intermedio. La mesa política de Balcarce 50 cree que al menos podría suspender las primarias un año más, pero depende de los gobernadores. Paradójicamente, el peronismo encontró en la estrategia del oficialismo un elemento ordenador: resistir la eliminación de las primarias. Al cierre de esta edición, peligraba la sesión del próximo jueves para sancionar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. A las ausencias de dos libertarios se sumó el enojo por las mentiras de Bausili.
Después de varios meses sin novedades y con los acuerdos políticos macro aún sin definirse, el oficialismo reactivó el debate de la Reforma Política. La mímica que busca llevar tranquilidad a la hermana del Presidente expuso que los aliados tienen, al menos por ahora, su propia estrategia y que, antes de salir a buscar apoyos más lejanos, los libertarios deberán cerrar filas con el PRO y la UCR. Tanto Martín Goerling, presidente del PRO, como la senadora radical Mariana Juri reclamaron tratar por separado Ficha Limpia. Aun si estas dos fuerzas políticas se plegaran a la reforma libertaria, el oficialismo todavía necesitaría unos cuatro votos más. La modificación se aprueba con mayoría absoluta, es decir, 37 senadores.
Durante el breve debate, Bullrich volvió a cargar contra las PASO. Para la exministra, las primarias generan “un sistema de tres vueltas” que afecta a la gestión, un problema que podría resolverse con el acortamiento del plazo que va entre las PASO y la primera vuelta. En el Palacio de Hacienda agitan el fantasma del “riesgo kuka”, es decir, el temor de que un resultado inesperado en las PASO termine con una corrida cambiaria. De fondo, lo que se impone es una mirada pesimista que indica que no habrá mejoras económicas de acá al mes de agosto del próximo año que le puedan dar buenas noticias al presidente Javier Milei.
Durante su intervención, la jefa de la bancada libertaria sostuvo que la reforma apunta a ordenar un sistema político atravesado por una fuerte dispersión y mencionó que en la Argentina existen cerca de 600 partidos. “Estamos planteando una reforma política importante que parte de un fraccionamiento muy fuerte de los partidos políticos en Argentina”, afirmó.
Sin embargo, el análisis del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) señala que, si bien uno de los principales cuestionamientos a las PASO es que fueron poco utilizadas para dirimir candidaturas, ya que solo el 20 por ciento de las fuerzas tuvo internas competitivas, el sistema sí contribuyó a ordenar la oferta electoral. El piso del 1,5 por ciento para acceder a las elecciones generales y el incentivo a conformar alianzas antes de las primarias redujeron la cantidad de listas que finalmente llegan al cuarto oscuro.
Además de la eliminación de las PASO, la reforma libertaria reduce el rol del Estado en el financiamiento de las campañas electorales, elimina la garantía de espacios gratuitos en radio y televisión y aumenta el tope para los aportes privados. El cambio achica las posibilidades de los partidos más pequeños y favorece a las fuerzas con mayor capacidad para conseguir financiamiento privado. La propuesta va a contramano del espíritu de la ley vigente, bautizada “Ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral”, y abre la puerta a una lógica plutocrática.
Efecto contrario
Paradójicamente, el peronismo encontró en la estrategia del oficialismo un elemento ordenador: resistir la eliminación de las primarias. En el Hotel Emperador, los dirigentes de las distintas tribus acordaron que los gobernadores que ayuden a la Casa Rosada serán considerados oficialistas y tendrán que enfrentar a otros candidatos del peronismo en sus territorios. Los movimientos se acumulan. La próxima semana, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, buscará repatriar a los gobernadores que colaboraron con Milei, como Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz.
A la salida del Adornigate, la Casa Rosada buscó instalar que avanzaría con su reforma electoral para despejar el camino hacia la reelección de Javier Milei. Sin embargo, en el medio, dinamitó su capital político. Ahora, el Gobierno está débil, los apoyos se dispersaron y el peronismo se alineó para sostener las primarias.
Sesión en duda
El Senado debía volver a sesionar el jueves con una agenda que incluye Inocencia Fiscal II, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, Biocombustibles y el traspaso progresivo de competencias de la Justicia Nacional a la porteña. Sin embargo, el oficialismo todavía no tiene garantizados los votos para abrir el recinto.
A las ausencias de Juan Carlos Pagotto y Francisco Paoltroni se suma el efecto Bausili. El titular del Banco Central pasó la semana pasada por el Senado para defender la reforma de la Carta Orgánica y aseguró que los movimientos de las reservas de oro habían sido auditados sin objeciones y negó que el oro estuviera en Londres. La Auditoría General de la Nación lo contradijo al día siguiente y aclaró que todavía no concluyó el análisis sobre la trazabilidad de esas reservas. La oposición acusa a Bausili de haberle mentido al Congreso y reclama que vuelva a dar explicaciones.
