Gremiales

Sindicatos del policlínico en Rosario revelan serios rumores de achicamiento

El ajuste pone al Pami I en terapia intensiva

Trabajadores del PAMI Rosario alertan sobre una reestructuración que podría vaciar el Policlínico I. “Es una tragedia sanitaria y laboral”, advierten.

Movilización ATE/PAMI Los trabajadores de ATE Pami, junto a otros gremios, prometen lucha. (Imagen Web)

“Levantamos la guardia porque los rumores no vienen del aire, vienen de adentro”. La frase es de Melina Gutiérrez, delegada de ATE en el Pami Rosario, y sintetiza el clima que atraviesan los dos policlínicos propios del organismo en la ciudad. Desde hace casi un mes, trabajadores y trabajadoras denuncian una reestructuración encubierta que podría convertir al Policlínico I, de calle Sarmiento al 400, en un hospital de día. Detrás del eufemismo esgrimido de la “modernización” del servicio, se esconde un recorte de camas, de prestaciones y de puestos de trabajo, en línea con el ajuste que el gobierno nacional de Javier Milei descarga sobre la salud pública y el Estado, tal como refrendan desde el gremio estatal.

Un frente sindical integrado por ATE, UTI, UPCN, Norte y Sutepa se concentrará hoy temprano en la mañana en el Concejo municipal para exponer en conferencia de prensa lo que intuyen. “Vamos con el acompañamiento de casi todos los bloques, menos La Libertad Avanza, que directamente no nos quiso recibir”, anticipó Gutiérrez a Rosario/12. El objetivo es visibilizar un conflicto que, por ahora, no encuentra respuestas en la gestión nacional del Pami.

“Lo que está pasando es muy grave. Quieren pasar un hospital de nivel 2, con internación y terapia, a un hospital de día. Si eso ocurre, perderemos camas de internación, perderemos cirugías de complejidad, perderemos terapia intensiva y perderemos pacientes, que van a ser derivados al sector privado”, enumeró la delegada. El Policlínico I tiene hoy alrededor de 90 camas; el Policlínico II, en barrio Sarmiento, unas 123. La eventual pérdida de una parte sustancial de esa capacidad tendría un impacto directo sobre la atención de jubilados y jubiladas en Rosario.

La preocupación no es solo sanitaria. El 31 de diciembre vencerán unos 300 contratos de personal precarizado que sostiene el funcionamiento cotidiano de los hospitales. “Somos todos monotributistas. Médicos, enfermeros, camilleros, mucamas, técnicos, licenciados de quirófano, de rayos…”, detalló Gutiérrez. Muchos de ellos llevan más de 15 años bajo esa modalidad. “No tenemos recibo de sueldo, cobramos contra factura y ganamos la mitad de lo que gana un trabajador de planta permanente”, agrega. Hoy, un enfermero ronda el millón de pesos y un mucamo no llega a los 750 mil, precisó en torno a dos remuneraciones por debajo de la línea de pobreza.

Para el frente sindical, la reestructuración y el vencimiento de los contratos no son hechos aislados. “Sospechamos que con este cambio de estructura que quieren implementar está en peligro la fuente de trabajo de los compañeros contratados”, sostuvo la delegada de ATE. Y remarcó: “Ni hablar de un pase a planta en este contexto. Con este gobierno, es al revés: todo es ajuste”.

Los indicios que alimentan la alarma son concretos. “El rumor llega a través de las jefaturas intermedias. Pedís enfermeros y te dicen: ‘No hay, pero van a mandar 40 del Pami 1 al Pami 2’. Ahí se prenden todas las alarmas”, develó Gutiérrez. A eso se suma el freno en los circuitos de compra para el Policlínico I y el avance de los pedidos para el II. “Los circuitos de compra del Pami 1 están estancados, no avanzan”, desconfió.

Incluso los afiliados empiezan a recibir señales. “Hay pacientes que ya nos dicen que les avisaron que, en un par de meses, por la reestructuración, los van a cambiar de lugar de atención. Eso ya está pasando”, advirtió. Para los trabajadores, la pérdida de pisos completos de internación y de camas de terapia sería “una tragedia”.

Desde la mirada de los beneficiarios, el escenario también es alarmante. “Si cierran la internación acá, estamos hablando de venta de cápitas. Los pacientes van a ser absorbidos por el sector privado”, afirmó Gutiérrez. Y agregó: “Nunca va a ser mejor la atención en un privado que en los hospitales propios del Pami, donde solo atendemos adultos mayores”.

La experiencia de la pandemia aparece como un antecedente contundente. “Si en la pandemia no hubiesen existido los dos policlínicos propios, el costo en vidas del adulto mayor hubiese sido altísimo. El sector privado se desbordó. ¿Cómo iba a absorber esa demanda?”, se preguntó. La respuesta, para los trabajadores, es obvia: no podía.

El diálogo con la gestión local tampoco tranquiliza. El administrador de los policlínicos, Pablo Flores, no les genera confianza a los trabajadores. “Al administrador local mucho no le creemos”, reconoce Gutiérrez. Y a nivel provincial, las expectativas son bajas: “Los PAMI son hospitales nacionales. No recibimos llamados ni gestiones de nadie que salga a defenderlos”.

Si no hay respuestas, el conflicto escalará. La semana próxima podrían realizarse asambleas y medidas de acción directa en la puerta del PAMI. “Lo que pedimos es que nos reciban las autoridades nacionales y nos digan que esto no es así, que son rumores falsos y que los contratos se renuevan”, planteó la delegada. Y sumó: “No vamos a permitir que en pleno enero nos cierren un policlínico y que nadie se dé cuenta”.

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