Sobre Baran se dijeron todo tipo de cosas, por ejemplo que se investiga si es un activista contra el G-20 y se lo describió como “amante del Che” por tener una foto en su Facebook en el museo Casa de Ernesto Che Guevara, como si fueran delitos. Lo mismo respecto de dos venezolanos arrestados, Víctor y Felipe Puleo, y el paraguayo Luis Fretes. Sobre los hermanos Puleo circularon en los portales versiones de que son espías del régimen de Nicolás Maduro. A ellos, la Policía los agarró cuando  intentaban guardar dentro de su casa, cerca del Congreso, la moto con la que hacen repartos.

Anil Baran nació en Estambul, tiene 27 años y es graduado en Ciencias Económicas en la Universidad Técnica del mar Negro. “Antes de graduarme consideré la idea de viajar a Europa, pero un amigo que vive en Argentina y que estaba viajando por Turquía me habló mucho de este país y me entró el deseo de venir a conocer. Eso fue en 2016. Aquí conocí a una muchacha argentina, me establecí en Córdoba y me casé con ella a finales del año pasado. Tengo un documento y vine a Buenos Aires a sacar mi partida de nacimiento de la embajada para poder establecerme definitivamente”, cuenta.

Con su pareja viven en Villa María. Él trabaja en una empresa de logística. Esta semana paraba en La Plata, en la casa de un amigo, con quien el miércoles viajó al centro hasta Constitución. Llegaron cerca de las tres de la tarde, se separaron y él caminó por 9 de julio. “No sabía que estaba complicada la situación, sólo veía banderas y gente que venía caminando”, recuerda. Dice que se lo tomó como un paseo, pero que de pronto vio venir de frente un cordón policial, “disparaban y tiraban gases”. Asustado, dobló por la calle Humberto Primo. “Me dispararon desde atrás y un policía motorizado me tiró al suelo, me retuvo y me pusieron cinta. Después me juntaron con otros y nos llevaron a la comisaría. Eramos siete, yo era el único extranjero. Uno de los que estuvo con él fue Nacho Levy, de la organización La Poderosa.