Sin sueldos por desidia patronal
Desde diciembre no perciben sus salarios y organizan una movilización. Denuncian que los empresarios hacen un vaciamiento.

Las plantas de Lácteos Verónica permanecen paralizadas desde diciembre y sus trabajadores no cobran sus sueldos desde enero. La situación alcanza a las plantas de producción en las localidades santafesinas de Clason, Suardi y Lehmann, que vienen realizando acciones conjuntas y preparan una movilización para el próximo 8 de julio. Durante el conflicto aparecieron interesados en comprar la firma, pero los trabajadores advierten que no hay interés de los propietarios en resolver la situación.
Por eso también reclaman una mayor intervención del gobierno provincial como una esperanza para que se solucione el conflicto. “Las tres plantas están en la provincia y hay muchas familias que no cobramos nuestros sueldos hace medio año”, apuntó Marcelo Muscio, uno de los delegados de los trabajadores.
El conflicto en Lácteos Verónica no es nuevo. Los atrasos salariales comenzaron a registrarse a principios del año pasado, en paralelo a la faltante de materia prima para producir en las tres plantas. La situación fue escalando y desde septiembre la compañía se mantuvo realizando trabajo a fasón para otras empresas. El dinero por esas tareas sirvió para regularizar parte de la deuda salarial con los trabajadores, pero se cortó los primeros días enero. Desde entonces, los trabajadores no cobraron más sus sueldos y las plantas quedaron paralizadas.
“Nunca más nos depositaron los sueldos. En estos meses mandaron una carta de documento diciendo que en lugar de pagarnos las ocho horas nos iban a pagar cuatro, la mitad del sueldo. Pero no estamos cobrando nada y nunca hay noticias”, planteó Muscio en diálogo con Rosario/12. “Hay gente que incluso no terminó de cobrar diciembre y nos dejaron con la obra social cortada. Las plantas quedaron completamente paradas y en la de Clason cortaron hasta la luz”, añadió.
Desde el inicio del conflicto los trabajadores vienen manteniendo reuniones con legisladores y autoridades provinciales que permitieron acercar el diálogo entre las partes, pero no una respuesta de fondo al conflicto. En ese marco, entienden la situación demanda un mayor involucramiento por el impacto que tiene el vaciamiento en distintas localidades santafesinas. “Las tres plantas están en la provincia y hay muchas familias que no cobramos nuestros sueldos hace medio año”, sostuvo el delegado.
En las últimas semanas, los trabajadores de las tres empresas se vienen organizando para realizar reclamos conjuntos. A mediados de junio se concentraron frente a los Tribunales de Rafaela para exigir el cobro de los meses adeudados y reclamar la continuidad operativa de la empresa. En la misma línea, ahora preparan una movilización en Clason, que busca reunir a los operarios de las distintas plantas y de los centros de distribución. Será el próximo 8 de julio.
“La empresa apuesta a desgastar el reclamo y que nos terminamos yendo. Muchos ya lo hicieron por necesidad, porque necesitamos trabajar. Entonces, como no cobran, se declaran despedidos e inician un juicio a la espera de algún día cobrar la indemnización. Y mientras tanto buscan, o empezaron otro trabajo. Porque quién puede estar seis meses sin cobrar”, comentó Muscio. Y agregó: “Yo tengo 36 años en la empresa. No voy a regalarle ese tiempo y quiero que me digan qué van a hacer con nosotros”.
Propietarios
Los trabajadores no encuentran respuesta a la situación, más allá de la falta de voluntad de los propietarios para resolver el conflicto: la familia Espiñeira. Y aseguran que, en las manos correctas, la planta tiene infraestructura suficiente para producir y mercado para abastecer. La mirada de los trabajadores coincide con la de las autoridades laborales que rechazaron los procesos preventivos de crisis presentados por la empresa, para desprenderse de parte de su personal a un menor costo.
Parte de la denuncia de los trabajadores tiene que ver con la falta de insumos para trabajar. Una curiosidad, teniendo en cuenta que la firma se proveía con tambos pertenecientes a la misma familia propietaria. Eso fue investigado por la diputada nacional Julia Strada, que en sus redes sociales advirtió un “vaciamiento deliberado” por parte de los dueños.
“Las Becerras SA es el tambo de la familia Espiñeira, los mismos dueños de Lácteos Verónica, que le proveía gran parte de los insumos a la empresa”, expresó la legisladora. “Las Becerras le vende la leche a otras empresas lácteas y dejó de proveerle a Verónica. Los mismos dueños le cortan los insumos a su propia empresa mientras 700 trabajadores esperan cobrar”, apuntó.
A mediados de mayo se vislumbró la posibilidad de una solución al conflicto, con la aparición de un interesado en comprar las plantas de Lehman y Suardi, con el traspaso de sus correspondientes trabajadores. Sin embargo, los trabajadores apuntan que los propios dueños dejaron caer la negociación. “No resuelven qué quieren hacer. Hay un problema interno que trasciende el interés por resolver esto. Y los empleados, contratistas, proveedores y productores caímos todos en la volteada”, evaluó Muscio.
