Senadores Provinciales

Tras la paridad, el Senado tiene el desafío de aprobar la ESI

La cámara Alta se pone a tono con los tiempos

La vicegobernadora Alejandra Rodenas pondera el «estado de interrogación» de los senadores y el empuje del movimiento de mujeres desde los distintos territorios

La media sanción que le dio el Senado a la ley de paridad en la provincia, el jueves pasado, permite avizorar su conversión en ley casi inmediata. La cámara Alta había obturado el avance de la representación igualitaria por géneros que aprobó dos veces Diputados. El proyecto presentado por el senador Rubén Pirola, del departamento Las Colonias, pasará ahora a Diputados, pero la agenda de género seguirá andando en el Senado. La vicegobernadora Alejandra Rodenas cree que esta decisión pone en juego «la centralidad de algunos temas vinculados con las políticas de género, cuando había deudas con la sociedad y el movimiento de mujeres, como la ley de paridad y la de Educación Sexual Integral» y pone así de manifiesto que ese será el nuevo desafío, para obtener la ley antes de fin de año.

–¿Qué cambió para que el Senado apruebe finalmente la ley?

–A mí me parece que hubo una revisión y una relectura de cómo está vibrando la sociedad y cómo estaban expresándose las mujeres en distintas acciones desde NI una menos hasta las grandes movilizaciones del 8 de marzo, y también una percepción de cómo están las mujeres de los territorios, porque pensemos que el Senado es un cuerpo con gran anclaje territorial, los senadores y la senadora, están en permanente contacto con los territorios, comunas, municipios, organizaciones intermedias. La exigencia por la participación política, por integrar los cuerpos legislativos, era una voz que estaba en los movimientos de mujeres de los territorios. Yo hice dos campañas y hubo cosas que fueron muy fuertes, como ver un taller de género en la comunidad mocoví del departamento San Javier. La demanda en estos últimos años se constituyó en algo más fuerte y contundente. Y además está la propia interrogación que cada uno de ellos se hizo sobre este cambio de época. Por eso, no creo que los movimientos de mujeres tengamos que tener más paciencia, sino que tenemos que tener más persuasión, tenemos que buscar un tono que perfore más a los sectores más reaccionarios. Tenemos que trabajar en el poder Judicial, ahí creo que hay verdaderos obstáculos epistemológicos, ahí no tenés gente poco formada, sino que ahí tenés una formación que funciona como obstáculo. Porque por ahí, puede haber un senador anclado en una tradición patriarcal de la que no es totalmente consciente, pero la ratio del poder judicial va a ser la más difícil de perforar, y sobre todo en el sistema penal, por eso costó tanto incorporar la figura de femicidio.

–Hay algunas críticas a la ley que finalmente se aprobó, por ejemplo, que no incluye la fórmula de gobernador ¿Podría haber sido mejor?

–Las leyes siempre pueden ser mejores. Haciéndome eco de lo que enseñamos en la teoría crítica en la Facultad de Derecho, una ley es producto de las prácticas sociales que preceden a la propia ley. La práctica emancipatoria del movimiento de mujeres y específicamente de las mujeres paritarias, estaba exigiendo una ley ideal, pero en la tensión entre lo ideal y lo que se logró en esta media sanción, esta ley posible establece un principio de paridad de género en la composición de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Hubo una tensión a la hora de sostener lo que decía la ley Pirola, que era la integración de l a fórmula taxativamente establecida, pero rige un principio de paridad de género como general. Y hay algo que puede parecer más doctrinario que es el principio de progresividad, que alude a acompañar un proceso de mayor participación de las mujeres. La ley apunta a un mejoramiento de la calidad institucional impulsando la democracia paritaria.

–Mencionó la ESI, y la pregunta es si también podrá destrabarse en el Senado…

–Es otro de los grandes desafíos legislativos de este año. Cuando hablo de que todos somos sujetos o sujetas en construcción, acá puede ocurrir algo parecido. La interpelación aparece por la exigencia de los colectivos feministas y también por la experiencia personal de cada uno de los senadores y la senadora, como cada uno se ha ido deconstruyendo en el ámbito personal, sin hacer paralelismos, esto que cuando discutíamos en el Congreso nacional se llamó la revolución de las hijas. Que el Senado es un cuerpo rígido y que no se puede perforar es un mito. Con trabajo, con diálogo, con persuasión, se puede avanzar, ellos también están ávidos de ponerse a tono con el cambio de época. Veo un estado de interrogación en el Senado. Pasa también con la ESI, que algunos decían que no, y que las creencias religiosas les hacía plantear que sí para las escuelas públicas pero no para las privadas. Esto también está crujiendo porque cruje en los territorios. A mí no me parece que vivamos en una provincia que tenga un norte conservador y un sur progresista, me parece una manera muy binaria de verlo. Se transversalizaron un montón de cuestiones, poniendo en funcionamiento otras interrogaciones.

–Se ha escuchado en estos días que el Senado no cambiará su composición porque serán varones los candidatos titulares y las mujeres suplentes…

–Ninguna ley modifica el status quo por el hecho de ser ley. Hace treinta años que enseño en la Universidad Nacional de Rosario desde la Teoría Crítica, que piensa la ley al revés. Está anclada en la materialidad social, que es el anclaje territorial el que modifica la realidad. Lo que se necesita para que sea realmente disruptiva la paridad es que ahora las mujeres se apropien del deseo paritario. El hecho de que esté cristalizada en una norma la posibilidad de la paridad, genera deseo también. El deseo paritario de integrar la representatividad política hace que las mujeres lo piensen realmente, que la política no es un tema de hombres. Al estar ya establecida la legalidad de la paridad, hay que trabajar sobre las legitimaciones territoriales, ahí es donde las mujeres se van a sentir más sólidas y más respaldadas a la hora de exigir una representación. Si no estaba la ley, sos la figura ilustrativa de una fórmula.

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