La Canasta Básica Alimentaria (CBA) en Rosario alcanzó en mayo los $199.793 por adulto equivalente, tras registrar un aumento mensual del 1,9%, según el último informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). En lo que va de 2026 acumula una suba del 21,7% y, en comparación con mayo del año pasado, el incremento llega al 41,3%.

El principal impulso de la canasta alimentaria provino de las verduras y hortalizas, cuyos precios se dispararon un 21,5% durante mayo. También aumentaron las carnes (2,6%) y los aceites y grasas (3,8%). En contraste, se registraron bajas en frutas (-9,2%) y azúcares y dulces (-4,7%).

Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que determina la línea de pobreza al incorporar gastos no alimentarios, se ubicó en $537.698 por adulto equivalente. El valor representa una suba mensual del 1,8%, una variación acumulada del 19% en los primeros cinco meses del año y un incremento interanual del 39,1%.

El informe destaca que, aunque la inflación de las canastas se desaceleró respecto de los picos observados en años anteriores, los valores absolutos continúan en niveles históricamente elevados. De hecho, tanto la CBA como la CBT más que duplican los montos registrados dos años atrás, elevando los ingresos necesarios para no caer en la indigencia o la pobreza.

     

Entre los distintos tipos de hogares analizados, una familia tipo de cuatro integrantes con vivienda propia necesitó en mayo $1.595.764 para no ser considerada pobre. Se trata del valor más alto entre los casos relevados por la UNR, debido a la cantidad de integrantes y a sus necesidades de consumo.

En tanto, un hogar monoparental integrado por una mujer y dos hijos, sin vivienda propia, requirió $1.300.519 para superar la línea de pobreza. El estudio señala que el peso del alquiler y los gastos asociados a la crianza explican buena parte de ese monto.

Para una pareja de jóvenes que alquila, la Canasta Básica Total alcanzó los $1.223.238, mientras que una pareja de adultos mayores propietarios necesitó $779.211. En el caso de una persona sola con vivienda propia, el umbral de pobreza se ubicó en $453.096.

Los investigadores remarcan que las líneas de pobreza e indigencia no son iguales para todos los hogares, sino que dependen de factores como la cantidad de integrantes, la edad de sus miembros y la condición de propietario o inquilino. En ese contexto, advierten que los ingresos requeridos para cubrir las necesidades básicas continúan aumentando pese a la desaceleración de las variaciones mensuales.