Canciones que son sucesos poéticos
El músico presentará un recorrido por las canciones que construyeron un vínculo de años y afecto con su público.

El reencuentro del músico con la ciudad demoró su tiempo, pero también es cierto que a quienes se admira se los quiere cerca, siempre. Víctor Heredia presentará Desde Paso del Rey este sábado a las 21 en Teatro La Comedia (Mitre 958). Un repaso de su trayectoria, pero también no. “Después de tanto tiempo que no voy a Rosario ni de hacer conciertos, te diría que la palabra ‘repaso’ es limitadamente informativa. Lo que sucederá es un reencuentro con la gente”, comenta Víctor Heredia a Rosario/12.
“Y con un material que yo entiendo es sustantivo, porque es parte de toda mi vida. Es un material que he compartido con la gente desde el inicio de mi carrera, y que entiendo tiene que estar. Porque son las canciones puente, las que han establecido esta relación, de la que ahora se van a cumplir 60 años. Son canciones que han tenido una llegada extraordinaria y milagrosa, cosa que no suele suceder. Canciones que me han permitido una cantidad de éxitos o sucesos musicales y poéticos como ‘Para cobrar altura’, ‘El viejo Matías’, ‘Informe de la situación’, ‘Bebe en mi cántaro’, ‘Razón de vivir’, ‘Sobreviviendo’, ‘Todavía cantamos’, ‘Dulce Daniela’, ‘Coraje’. Es insólito. En ese sentido, me siento privilegiado, no son muchos los compositores, los artistas, los cantautores, que tienen la posibilidad de tener una relación tan profusa con la gente”, continúa.
-Canciones que, con el correr del tiempo, tienen mucho para decir todavía.
-Sí, es así, porque coinciden con distintas etapas sociales y políticas de la Argentina, que lamentablemente se repiten y a veces se agravan.
-En el documental Quiero volverme tiempo, de Maximiliano González, decís sobre tu espíritu incansable, en contraste con un cuerpo que recibe el impacto del tiempo.
-El espíritu se nutre y se enriquece con ese paso del tiempo. Es inevitable. Como lo es también el envejecimiento corporal. De todas maneras y por eso, es maravilloso ver escritores, científicos y artistas con más de 80 o 90 años, que siguen proponiendo desde su vocación lo que el cosmos parece haberles indicado. Eso es extraordinario. Porque aun cuando el físico te esté negando la posibilidad de comportarte como un jovencito, el espíritu te está dando la posibilidad de hacerlo. Cuando se trata de una profesión como la nuestra o como la del escritor o como la del pintor o la del cineasta, es maravilloso y yo me siento absolutamente agradecido, porque si fuera un deportista no lo podría hacer (risas). Pero soy músico y eso me da esa posibilidad.
-Todos tenemos historias personales que contar con tu música, y desde generaciones distintas.
-Yo he estado en fiestas, comuniones, cumpleaños, agasajos de amigos (risas), en infinidad de eventos, desde mi música y sin saberlo. Incluso sin la pretensión de haber influido, influí de alguna manera. En general, cuando la gente me para por la calle, me cuenta este tipo de cosas; o sea, lo que yo hago deja de ser trascendente porque pasa a serlo lo sucedido en ese momento, cuando la canción se apoyó en un lugar y en un momento. Lo verdaderamente importante y trascendente es eso que nos pasó cuando tomamos contacto con una propuesta artística. Y esto es lo que evidentemente produce el arte en la humanidad, por eso la cultura y el arte, que son emergentes de una conciencia absolutamente popular, son esenciales. Y ésta es la preocupación más grande que tiene algunos sectores, ¿no? Por eso tratan de sacarla del medio.
-Podríamos pensar en el relevo contemporáneo, y hay una escena que es notable.
-Siempre pongo en evidencia la existencia de dos tipos que para mí son sustanciales. Uno de ellos es Jorge Fandermole y el otro es Raly Barrionuevo, me parecen sustantivos. Y entre los jóvenes de la música del trap o del rap, Wos me parece un tipo extraordinario, desde el punto de vista de su concepción de lo que es su entorno, su alrededor. Quizá porque no se proponga exactamente desde la militancia o desde lo político, sino por lo que ve hoy como joven, como ser humano.
-En un contexto musical que no tiene problemas en mezclar géneros.
-Fijate que los blend, desde el punto de vista vitivinícola, tienen eso, la mezcla de distintas uvas para hacer un buen vino. Y la música siempre fue así. Hubo algunos críticos o “periodistas” que pretendieron o pretenden todavía archivarla, ponerla en cajoncitos con nombres. La música no tiene ni nombres ni cajoncitos. La música es música, venga de donde venga. Y siempre insistimos nosotros en que no hay un dinero que determine si una música es buena o es mala. La música es buena o es mala en todos los géneros, y aquella que es buena, que tiene capacidad para insertarse en la conciencia popular, tiene que ser reverenciada. Entonces, cuando uno se junta con alguien del rock, de la cumbia, trap, rap o jazz, lo hace a conciencia de que se está juntando con alguien que está haciendo una propuesta nueva y no limitante. La música no tiene barreras. Por eso nos podemos sentar a escuchar un disco de jazz, luego uno de música clásica y después otro de los Beatles. ¿Cuál es tu barrera? Ninguna. Está bueno saltar esas vallas.
