Radicales y socialistas no llegaron a un consenso y el oficialismo tuvo que postergar el tema en Diputados. Cruces calientes en la sesión
Por Mariano D’Arrigo
Unidos tuvo que sacar la ley de seguridad del temario de la sesión de Diputados.
Unidos tiene mayoría en las dos Cámaras, pero no logra destrabar una de las leyes que más reclama Maximiliano Pullaro. Las diferencias entre radicales y socialistas obligaron al oficialismo a postergar en la sesión de este jueves de Diputados el proyecto que pide el gobernador para fortalecer la seguridad pública.
La iniciativa amplía las facultades de policías y fiscales. El gobierno sostiene que necesita nuevas herramientas para combatir el delito.
Las negociaciones entre los socios de la alianza ocuparon la mañana y las primeras horas de la tarde. Incluso demoraron una hora la sesión. El acuerdo no llegó.
Las diferencias dentro de Unidos y con la oposición
Los reparos apuntan a los allanamientos sin orden judicial, las declaraciones sin un defensor y los controles sobre las nuevas atribuciones policiales. La Corte, la Defensa Pública y los abogados plantearon objeciones. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) respaldó la necesidad de herramientas, aunque pidió ajustes.
Unidos optó por tratar los proyectos con dictamen, entre ellos la norma para combatir el robo de celulares. El debate expuso las diferencias.
El radical José Corral defendió los resultados del gobierno y pidió sostener el esfuerzo contra el delito predatorio. Recurrió a una comparación: como en un régimen, los primeros kilos se bajan rápido, pero después hay que seguir la dieta.
Celia Arena adelantó el rechazo del interbloque peronista y cuestionó la herencia que recibió Omar Perotti: “No asumimos en Disney, asumimos con un gobierno explotado”.
La exministra de Gobierno reivindicó el aporte de la gestión anterior a la mejora de la seguridad. “No busquen respuesta acá, justifiquen lo que votan”, lanzó.
El momento más tenso llegó cuando tomó la palabra Lionella Cattalini. “Vamos a calmarnos”, pidió la referente socialista tras los chispazos entre el radicalismo y el PS.
La legisladora recordó los obstáculos que enfrentó su partido cuando gobernaba, respaldó los resultados de Pullaro y reivindicó el papel de la Legislatura para mejorar las leyes. Reclamó acuerdos y ampliar la agenda al enjuiciamiento de jueces, fiscales y defensores, el lavado de dinero y las armas.
Martín Rosúa recogió el guante. El radical destacó la baja del 70% de los homicidios y consideró irresponsable que la Legislatura no responda al Ejecutivo. Negó que las reformas transfieran poder a la policía y defendió el equilibrio entre herramientas, controles y garantías.
Desde la izquierda y la derecha llegaron alertas. Carlos del Frade advirtió sobre una nueva delegación de facultades policiales y un “estado de excepción”. Amalia Granata cuestionó el apuro y señaló que algunas disposiciones son inconstitucionales.
Al final, Unidos impuso su mayoría: el proyecto sobre celulares reunió 33 votos a favor, once negativos y dos abstenciones.
Las tensiones entre socialistas y radicales
El trasfondo es la pulseada entre los aliados principales. El radicalismo tiene al gobernador y domina el Senado. El socialismo controla la mitad del bloque de Unidos en Diputados.
El miércoles pasado, los ministros Pablo Cococcioni y Fabián Bastia tuvieron que reunirse con legisladores para destrabar el paquete (ingresó en mayo). El propio Pullaro reclamó las herramientas. Nada alcanzó.
“Todo mal con el socialismo. A cada rato suman una nueva diferencia”, deslizó a La Capital un referente radical.
La dinámica cambió. Otras veces, el Ejecutivo hizo concesiones para acercar posiciones. Esta vez no parece dispuesto a introducir grandes modificaciones en el texto.
Como graficó un referente de Unidos: los socios avanzan como dos autos de frente y cada uno espera que el otro mueva el volante.
Entre críticas opositoras por la interna, Unidos votó la preferencia para la próxima sesión. Tiene una semana más para acordar una ley clave para el gobierno.

