Rosario

Viven en la calle, asisten a una parroquia y pudieron conocer un museo por primera vez

Un grupo de hombres del grupo Madre Teresa de la parroquia de Lourdes vivió una experiencia única en el Castagnino. Preguntaron, pintaron y uno hasta tocó el piano

Las historias están escondidas, juegan al mismo tiempo que buscan hacerse conocidas. Y hay algunas que llegan al centro mismo del corazón y al rincón más recóndito del alma. La de estos muchachos, un grupo de entre 18 y treinta y pico de años que mayormente viven en situación de calle, es una de ellas. Desde hace un tiempo muchos encontraron una nueva familia en el grupo Madre Teresa de la parroquia de Lourdes, en Santiago al 1100, donde un grupo de coordinadoras y voluntarias llevan adelante una descomunal tarea de dignificar y darle valor a la vida de estos chicos, a quienes la vida por momentos, parece negarles una nueva oportunidad. Sin embargo, creen en algo diferente. Por eso este viernes, las puertas del Museo Castagnino se abrieron para ellos. “Nos abrieron las puertas a nosotros…”, aseguran que comentaron por lo bajo. Y claro, ¿por qué no iba a ser así? Para muchos, fue su primera vez…

Mariana Mena no deja de hablar con La Capital de lo que significó esa experiencia. Junto a su compañera Daniela Famea y un grupo de voluntarios, trabaja en la parroquia desde el inicio de la pandemia. “El padre Juan José Estrade nos reunió un día y nos dijo que la iglesia tenía que abrirse a la gente. Entonces empezamos a repartir viandas y llegamos a distribuir unas 250. Cuando aflojó un poco la situación el padre decidió que la gente debía entrar y comer sentada”.

 

La mujer, con experiencias en otras ONG’s, relata que hoy trabajan con unas 30 personas que llegan al lugar temprano en la mañana, desayunan todos juntos y algunos comienzan con sus actividades, como por ejemplo la elaboración de pan para salir a vender. “También tenemos un taller de cerámica, ahora empezamos uno de carpintería. La idea del lugar es promover al hombre, tratar de que logre más dignidad y que prevalezcan sus derechos”, explica entusiasmada.

“El grupo empezó de manera mixta, pero con el tiempo solo quedaron hombres. Empezamos a poner el acento en una franja etaria en el que no muchos se fijan, que es la de 18 a treinta y pico. Tenemos algunos abuelos, pero la idea es gente más joven”.

Para tomar dimensión del trabajo que realizan en el grupo, Mariana comenta que se ha logrado que todos los asistentes tengan su DNI. “También los llevamos a centros de salud para que pudieran tener sus historias clínicas y logramos que todos se vacunaran contra el coronavirus”.

La idea es que todos colaboren y sumen. Así, las tareas se reparten y todos colaboran en la limpieza del lugar, preparan el desayuno y cocinan. Salvo algunos que consiguieron trabajo y viven en pensiones, el resto habita en el poco amistoso mundo de la calle.

Una charla, el disparador para ir al Castagnino

Mariana cuenta que hace algunos días estaban charlando con el grupo y se comentó que ellos caminaban las calles de la ciudad sin saber por dónde estaban pasando. “Les preguntamos si habían ido alguna vez a un museo y la mayoría, que vive en la calle, nos dijo que no. Cuando les preguntamos por qué, nos dijeron que porque no era un lugar para ellos“.

Es más Mariana cuenta con naturalidad que cuando llegaron a la puerta del Museo Castagnino se sorprendieron que les abrieran las puertas y por el recibimiento que les dieron. “El museo es muy visual y eso favorecía nuestra idea. La verdad es que la Fundación del Museo, con José Castagnino a la cabeza, y la Municipalidad, se portaron maravillosamente bien y nos aportaron la logística y el resultado fue que estos chicos, que no soportan estar ni media hora en un lugar, estuvieron tres horas en el museo”.

Para muchos es un mundo inimaginable e inaccesible. Pero, pudieron conectarse con la belleza, con la profundidad del arte que emanaba cada cuadro, cada escultura…. “Preguntaron de todo, se interesaron por saber quién era Castagnino, por la técnica que utilizaba Berni para pintar. Y hasta hicieron un taller de pintura. Se interesaron por saber si las obras eran originales, de todo. Y el taller les encantó, pudieron darse cuenta de lo que podían ser capaces. Estaban felices y nosotros quedamos como shockeados”.

Quizás una de las notas de la tarde de este viernes la dio Troncoso -“no le gusta su nombre y se presenta así”-, comenta Mariana-, al ver un piano ubicado en el museo preguntó si lo podía tocar. Ante su sorpresa, una de las guías le preguntó si sabía . “Sí, -respondió el hombre-, voy a la universidad a aprender”, fue la respuesta. Y Troncoso se dio el gusto y deleitó a sus compañeros y al resto del grupo..

Después, hubo chocolate caliente gentileza de “un bar amigo” y los planes que invitan a la tentación. “Ahora queremos ir al Planetario, armar como un ciclo de salidas, ir al Macro y esperamos llevarlos al cine. OJalá algún empresario nos dé bolilla“, tira por elevación Mariana”..

José Castagnino, la voz de la Fundación

José Castagnino es el titular de la Fundación del Museo Castagnino. Mientras dialoga con La Capital no deja de tirar ideas y de describir emociones: “No me lo iba a perder para nada. Recibir a esa gente, muchos de los cuales visitaban por primera vez un museo, que atraviesan una situación de vulnerabilidad e invisibilidad, es algo fantástico para nosotros”.

“Me atravesaron un montón de emociones, somos el segundo museo del país y queremos generar este tipo de proyectos de bienestar. Así entendemos al museo, trabajar con grupos súper vulnerables, un museo de puertas abiertas. Que la experiencia estética trascienda las clases sociales. El museo no tiene que ser para una elite“, reflexionó.

Ayer estos muchachos estuvieron frente a Antonio Berni, León Ferrari y Benito Quinquela Martín, entre tantos otros. Y estos artistas estarían muy satisfechos de ver dónde terminó su obra”, agregó.

Noticias Relacionadas

Ataque a tiros en la zona sur: un muerto y un herido en ataque perpetrado por hombre en bicicleta

Editor

Newell’s: los socios van a las urnas para elegir nuevo presidente

Editor

La primera Noche de Peatonales fue un éxito de concurrencia en Rosario: las imágenes

Editor
MinutoSantaFe.ar