Nombres hilados en los pañuelos que resisten
La bandera con los nombres que se bordaron en todo país se presentará en Buenos Aires, en la marcha del 24. Antes, se hizo una muestra en la capital provincial.

En el marco de las acciones a 50 años del golpe de Estado, Santa Fe participó de la iniciativa Bordando Luchas, con más de 300 nombres bordados en pañuelos que ayer partieron a Buenos Aires, para ser parte de la bandera que será presentada en la marcha del 24 de marzo con los nombre de lxs 30.000 desaparecidxs.
Antes de enviarlas, hicieron una muestra la semana pasada en el Espacio de Memoria de la Ex Comisaría 4ª. “En este contexto fue tanta la gente que participó, que superó nuestras expectativas”, aseguró Stella Vallejos, integrante del Colectivo de la Memoria, espacio de expresas y expresos políticos, militante de Derechos Humanos y querellante en juicios de lesa humanidad.
La iniciativa federal de Bordando Luchas fue tomada en Santa Fe por el Colectivo de la Memoria que articuló con la asignación de nombres de la región centro-norte de la provincia, aunque incluye algunos de otras localidades, propuestos por personas que deseaban sumarse a la actividad. Estiman que participaron alrededor de 170 manos.
Así,la semana pasada más de 300 pañuelos bordados fueron parte de una muestra que se hizo en el Espacio de Memoria de la Ex Comisaría 4ª de Santa Fe, y ayer fueron enviados al Museo Etnográfico en Buenos Aires, donde se reunirán con otros de todo el país. “Hoy -por ayer- salieron tres cajas con todos los pañuelos bordados en Santa Fe. Son más de 300″, dijo Stella. “La consigna era poner el nombre y apellido de la víctima del terrorismo de Estado, pero después cada persona le agregaba lo que deseaba, frases como ‘no me olvides’, ‘memoria, verdad y justicia’, ‘son 30.000’”, entre otras.
Si bien muchas de las personas que participaron son familiares de desaparecidxs, otras que no lo eran pidieron participar. Cada nombre iba acompañado con una lectura sobre su vida, que tiene como fuente el libro Sembrando memoria. Con esos datos, hubo quienes agregaron algo relativo. “En un caso, bordaron un mate, al conocer que la persona había sido secuestrada mientras tomaba mates; otro hizo notas musicales, porque la persona era músico”, dijo sobre algunos ejemplos que movilizaron desde la primera puntada.
Además, conmovieron otros sucesos durante la muestra local. “Emocionaron situaciones como que se encontraran una bordadora con el hijo y la nieta del desaparecido cuyo nombre bordó. Mario tenía dos años cuando se llevaron a su papá, Juan Víctor Córdoba”, relató Stella.
Cada historia moviliza. “Trabajar el tema de memoria, verdad y justicia, no sé si cura, si cierra heridas, pero estas cosas son como una caricia. Nos encontramos, nos abrazamos, lloramos”, dijo la militante.
Al mismo tiempo habló de una propuesta colectiva “colorida y diversa”, ya que “cada persona bordaba con colores, puntadas y una forma” particular. Y valoró que se hizo en “pleno verano, con tanto calor. Incluso se hicieron rondas de bordada colectiva. La primera fue en el local del Partido Justicialista, donde se bordaron los nombres de los compañeros y compañeras de la agrupación Eva Perón de aquellos años. Pero, también fue muy de boca en boca”.
Entre los espacios que participaron también mencionó a la biblioteca Junglares, que “el día del montaje llevaron diez pañuelos”.
Para dar cuenta de la transversalidad y el recorrido de la memoria, Stella indicó que el rango de edad de quienes participaron fue de entre 7 y 85 años. “Una niña de 7 años le dijo a la mamá que quería bordar y luego fue al Espacio de Memoria, recorrió el lugar”, contó. Y puso en valor el hecho de que lo sucedido “no se pierda a lo largo de las generaciones”. En el caso de la mujer de 85 años, relató que “bordó unos diez pañuelos. Estaba encantada”.
Además, señaló que hubo gente que bordaba por primera vez. “Cada puntada significa una emoción, un bordar al que nos está faltando”. Y contó que también participaron varones. Incluso “dos compañeros ex presos políticos”, quienes estuvieron con la unión de pañuelos, ya que “aprendieron a coser a máquina en la cárcel”, relató la militante. También agradeció que colaboraron de manera solidaria mujeres de la cooperativa textil Lazos.
“Muchas veces convocamos gente para diferentes actividades, pero en este caso fue al revés: era la gente la que pedía participar”, dijo Stella, quien valoró que haya habido “tantas voluntades”; y lamentó el “contexto político tan de negacionismo”.
