
Con los tiempos electorales anticipados, como admiten varios funcionarios, el Gobierno apuesta a que la gestión sea su principal herramienta de campaña y sigue de cerca la evolución de sus apoyos. Con margen todavía para corregir el rumbo, uno de los sectores que observa con particular atención es la juventud, clave para la llegada al poder de Javier Milei. En los últimos días, algunas mediciones sobre el respaldo de los jóvenes instalaron el debate en despachos karinistas y caputistas, donde admitieron que deben atender el tema.
Dentro del oficialismo el diagnóstico no es uniforme. Si bien el mandatario perdió apoyos en todos los estratos de la sociedad, la merma detectada entre los jóvenes, aunque las cifras varían según el interlocutor, activó algunas alertas. “Hay un 21% del electorado que hay que volver a enamorar, pero se fue a no sabe/no contesta. Es cierto que bajamos un poco en los jóvenes, pero no los perdimos”, admitió con optimismo una fuente del oficialismo.
Los primeros llamados de atención surgieron del Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Di Tella, que mostró que, por primera vez, el respaldo entre los menores de 30 años se ubicó por debajo del indicador general.
Otro dato clave que grafica el complejo panorama es que los jóvenes de entre 18 y 29 años constituyen el segmento con menor participación electoral, según un informe elaborado por el politólogo Facundo Cruz. Representan el 23,3% del padrón y, en las elecciones de 2025, la participación fue de apenas el 65,5%, frente al 73,4% de los adultos de entre 30 y 49 y al 80% de los de entre 50 y 69.

Pese a que la preocupación por la potencial fuga de jóvenes es compartida, los números y los argumentos que maneja el oficialismo son múltiples. Algunos proyectan una deserción del 39% respecto de 2023, difícil de “volver a enamorar”, mientras otros hablan de un 23%, aunque con perspectivas de recuperación. Para unos, la explicación está en el desencanto con la línea adoptada por la administración libertaria; para otros, en el “amesetamiento” económico.
No parece casual que, luego de varias semanas concentrado en lo estrictamente económico, Javier Milei haya sumado una caminata con la militancia en Rosario, algo que no hacía desde principios de año, cuando estuvo en Mar del Plata en el marco del olvidado Tour de la Gratitud, y haya anunciado un nuevo recital, que en el pasado le permitió reconectar con los propios.
Por detrás del índice subyace una discusión que marcó el cierre de listas en 2025 y gira en torno a la militancia libertaria. Por un lado, los métodos tradicionales de construcción política, con fuerte presencia territorial, encarnados por los armadores karinistas, y por el otro, las estrategias digitales y el uso de las redes sociales como arena de disputa, representadas por Las Fuerzas del Cielo.
Asimismo, en el espacio hay quienes detectan que el distanciamiento de la juventud se da en medio del predominio de las lógicas tradicionales, en particular luego del categórico triunfo en las elecciones legislativas de octubre, y la marginación de la organización juvenil que responde al asesor, Santiago Caputo, con una participación más limitada en las decisiones de la administración.
“No es tan trágico como se plantea, pero no tenemos la sintonía tan fina como en 2021, 2020 o 2023. Puede que tenga que ver con que se resintió la relación con las Fuerzas del Cielo, que antes tenían más lugar dentro del mileismo, y eso hizo que se enfriara la relación con la juventud”, expresó un referente libertario.
Signo de época es la notoria merma de la actividad digital, que terminó relegando a personalidades como el Gordo Dan -que en algún momento llegó a anticipar despidos- al papel de meros comentaristas de la realidad. “Dejaron hasta la batalla cultural. Perdieron espacio en el ecosistema, que ahora parece estar mucho más disperso que antes”, observó una fuente violeta. “Es gente a la que hay que hacer parte y escuchar. A veces se van activando o desactivando en función de los respaldos o rechazos a los proyectos”, agregó un hombre del entorno de Karina Milei.
Por su parte, desde el karinismo argumentan que la juventud constituye un segmento particularmente demandante y adjudican la distancia a factores económicos, que consideran reversibles de cara a 2027. “Es cierto que el apoyo bajó, pero sigue siendo alto. Milei sigue siendo el que mejor está entre los jóvenes”, precisó un funcionario al respecto.
“Los jóvenes de entre 18 y 24 años siguen siendo todavía el segmento de la población que más apoya a Milei y no hay otro político que performe mejor. Lo que se perdió se perdió y se fue a desencanto”, coincidió, aunque con matices, un conocedor de los números.
Algunos estudios permiten medir el impacto del programa económico sobre este segmento de la población y dan cuenta de una mayor vulnerabilidad entre los jóvenes. Según datos de Empiria Consultores, entre los deudores de 18 a 25 años, el 38% está en mora, una proporción que apenas baja al 37% entre quienes tienen entre 26 y 35 años.

“El reclamo es económico. Les está costando llegar a fin de mes, pagar la tarjeta. Además, el joven es demandante, tiene la rebeldía innata, pero si les gustan las nuevas metas de Milei, van a volver. No hay que descuidarlos, tienen una demanda y hay que atenderla”, sintetizó un alfil libertario que sigue con atención la situación.
Pese a que el mandatario considera “una estupidez” las versiones que aseguran que “la gente no llega a fin de mes”, en el oficialismo se muestran receptivos a los reclamos en la materia. Esa preocupación también se reflejó en algunos pasajes del discurso -que redactó en colaboración con el asesor presidencial- que pronunció el pasado lunes en la Plaza San Martín, con menciones a la necesidad de que la sociedad alcance el bienestar y la prosperidad económica.
También aparecen señales en los mensajes de algunos funcionarios, como el titular del Banco Central, Santiago Bausili, que admitió que la economía crece “mucho más despacio” de lo que se espera o la senadora Patricia Bullrich, quien pidió “más velocidad en los resultados” para que “se sienta en la vida cotidiana”.
A más de un año de los comicios presidenciales y con el cronograma electoral todavía sin definir, en La Libertad Avanza trabajan con la expectativa de otros cuatro años de gestión y reafirman que, en función del ajuste que la administración llevó adelante, el Presidente conserva buenos niveles de imagen positiva, que estiman en torno al 35%. Incluso, remarcan que en la comparativa con Alberto Fernández y Mauricio Macri para el mismo momento de sus respectivas gestiones, Milei está en alza.
“Todo lo que tuvo que hacer fue impopular. En abstracto, es cierto que perdió imagen, pero la realidad es que si se considera la magnitud del ajuste que tuvo que hacer Milei, ningún otro político hubiera podido sin que le estallara la calle. Es casi milagroso en el buen sentido de la palabra”, argumentaron ante este medio.
En las antípodas de la ideología libertaria, León Trotsky consideraba a la juventud el “barómetro” más sensible de un espacio político. Con un diagnóstico que oscila entre la preocupación y la confianza, el Gobierno todavía tiene tiempo para interpretar las señales, definir cuál de las dos lecturas se acerca más a la realidad y actuar en consecuencia si aspira a un nuevo mandato.

