Justicia

Alberto envió el pliego de Rafecas al Senado y cree que tiene los votos para aprobarlo

Confía en nombrarlo procurador con ayuda de partidos provinciales y gobernadores de la UCR, donde hay presión del presidente Cornejo para no dividirse. Los números.

Alberto Fernández envió al Senado el pliego de Daniel Rafecas como procurador general de la Nación, el jefe de los fiscales federales, un cargo que hace dos años está cubierto en forma interina por Eduardo Casal.

El presidente decidió propone al actual juez federal como procurador antes de llegar a la Casa Rosada y lo recibió ni bien ocupó su oficina para ratificarlo.

Fuentes del oficialismo en el Senado confiaron  que tienen los votos para llegar a los dos tercios necesarios para aprobar el pliego, con la ayuda de los provinciales y de los gobernadores de la UCR, como el jujeño Gerardo Morales y el mendocino Rodolfo Suárez.

En el partido centenario niegan que esté definido el respaldo y recuerdan que su presidente, Alfredo Cornejo, ya anunció que el interbloque no dividirá por Rafecas y mucho menos será arrastrado por Fernández. La jefa del PRO Patricia Bullrich también prometió evitar fisuras entre los suyos.

En reuniones privadas, el diputado mendocino y el jefe de su bloque Mario Negri repiten hace semanas que Cristina Kirchner controla el Gobierno a través del Congreso, los organismos de control y que sus próximos pasos serán cubrir las vacantes judiciales con juristas afines y nombrar a Rafecas.

Anabel Fernández Sagasti, presidenta de la comisión de acuerdos.

Pero en el Senado no hay ese clima debatalla: este jueves aprobarán la ley que baja las jubilaciones a jueces y jubilados y que casi no llega a tratarse en Diputados porque Cambiemos no colaboró con el quórum. Al frente de Todos le faltan pocos votos en el Senado para llegar al número mágico de 48, garantía de una mayoría especial.

Tiene 41 propios por la licencia de José Alperovich, quien podría volver o ser sustituido si hace falta; y en las últimas sesiones ayudaron en algunas votaciones la misionera Magdalena Solari Quintana, la neuquina Lucila Crexell, el santafesino Carlos Reutemann y el ex gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck.

Se mueve con autonomía y teléfono abierto Clarita Vega, una peronista de La Rioja que ingresó en reemplazo de la radical Olga Brizuela y Doria, electa intendenta de la capital, como parte de una alianza electoral de otros tiempos.

Hay 2 senadores radicales de Jujuy y 2 de Mendoza y alcanzarían para llegar a los dos tercios. El Gobierno asegura que votarán a favor, pero en la UCR dicen que hay mucha presión pero ninguna decisión.

Juntos por el Cambio es un interbloque que suma 15 radicales, 8 del Pro y 3 aliados: el puntano Claudio Poggi, el salteño Juan Carlos Romero y el sanjuanino Roberto Basualdo, quien en reuniones de bancada hizo saber que no tiene objeciones puntales por Rafecas pero que tampoco quiere cortarse solo. Unidos reúnen 26 votos, lo justo para bloquear los dos tercios. Así las cosas, la presión a los radicales creció en las últimas semanas para que aporten lo poco que falta y eviten una negociación tirante.

Fuentes del partido centenario aseguran que el gobernador Rodolfo Suárez recibió una oferta desde el Ministerio del Interior, que consistía en ayudar con los votos de sus dos senadores coterráneos (Pamela Verasay y Julio Cobos) y recibir el apoyo peronista en la Legislatura mendocina para habilitar el endeudamiento en dólares para obras públicas y el roll over, como se conoce en la jerga financiera a la operación de tomar deuda para postergar los vencimientos más urgentes. La negociación parece abierta, porque Suárez recién pudo aprobar su presupuesto de 2020 este martes pero sin esos dos instrumentos.

El peronismo mendocino lo controla la senadora Anabel Fernández Sagasti, mano derecha de Cristina Kirchner y nada menos que la presidenta de la Comisión de Acuerdos, que en estos días empezará a definir los tiempos del pliego de Rafecas. Habrá un plazo para recibir impugnaciones y luego llegará la audiencia, en la que se conocerá si Cambiemos está unido.

El otro gobernador en la mira es Morales, que puede aportar dos votos: Mario Fiad y Silvia Giacoppo. Mantiene una relación estrecha con el presidente y lo necesita para cerrar las cuentas de Jujuy. Tanta es su vocación de diálogo, que en sus declaraciones públicas evitó vincularlo al proyecto de ley presentado por el peronista Guillermo Snopek para intervenir la justicia de Jujuy.

 

También podrían colaborar los radicales son los cercanos a Enrique «Coti» Nosiglia: Juan Carlos Marino y Martín Lousteau. En el bloque hablan de gestiones de sus correligionarios Ernesto Sanz  y Ricardo Gil Lavedra, hábiles lobbistas de Tribunales; y recuerdan que el rector de la UBA, Alberto Barbieri, muy cercano al Coti (su hermana Catalina es secretaria de Asuntos Académicos de la UBA), fue uno de los más de 700 apoyos que recibió la postulación de Rafecas.

Sólo hubo tres impugnaciones: Yamil Santoro, dirigente de la Agrupación Republicanos, cercana al PRO; el abogado Fernando Lardies y el ex ministro de Planificación Julio de Vido, quien le recriminó al juez su procesamiento en la causa Odebrecht.

No se expresó ningún radical, pese a que tienen una vieja cuenta pendiente con Rafeas: fue quien llevó adelante la causa por sobornos en el Senado en la presidencia del recientemente fallecido radical Fernando de la Rúa, con la confesión del ex secretario parlamentario, Mario Pontaquarto. La causa se cerró 9 años después sin ninguna condena.

Otro paso en falso fue su accidentada actuación en el caso Ciccone Calcográfica, por el que aún está preso Amado Boudou: lo separaron del  caso luego de conocerse chats privados con el abogado Ignacio Danuzzo Iturraspe. Su otro episodio recordado por desestimar la denuncia de Alberto Nisman a Cristina Kirchner por el memorándum por Irán.

Alberto confirmó en una entrevista televisiva que enviaría el pliego de Rafecas y recordó que Mauricio Macri lo propuso como camarista federal poco después de perder las elecciones de octubre. En Cambiemos explican que la idea original era liberar un un cargo en Comodoro Py para cubrirlo con un juez cercano, pero los planes cambiaron sin Macri en la Casa Rosada.

Otra moneda de cambio que tendrá el presidente son los 200 pliegos de jueces enviados por su antecesor y devueltos por el Senado en la sesión del 14 de febrero. Los revisará uno por uno y no descarta reenviar a varios candidatos si le parecen probos. Muchos son radicales.

Por Mauricio Cantando

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